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jueves, julio 02, 2026

Del equipo de Bavink


No soy muy fan del fútbol, por el contrario, llevaba mucho tiempo esperando que me llegara la "Dogmática Reformada" de Bavink, y una vez que he empezado a leerla ya sólo pienso en "ella". Como no es un libro que puedas llevar en el Metro, sólo puedo estudiarla en casa. Ahora estoy en la primera lectura, sólo subrayo, ni siquiera tomo notas, y es una verdadera delicia, no sólo por la erudición y concisión de esta obra (que originalmente fue publicada en 4 Tomos) sino por lo didáctica y amena que es. Me hace sentir profundamente ignorante, pero a la vez me convierte en un gozoso lego a los pies de este teólogo. Ahora está haciendo un recorrido histórico sobre el desarrollo de la teología dogmática, y estoy atónito de ver el desfile de gigantes, pensadores, teólogos, apologetas que la iglesia de Jesucristo ha tenido a lo largo de los siglos. ¡Qué seguridad saber que Dios envía sabios pastores para cuidar y edificar a Su rebaño!

viernes, abril 10, 2026

 27 años casados hoy. Y he aprendido algunas cosas.

Todo lo que no nace del compromiso durará muy poco. El compromiso es la determinación de que pase lo que pase, no hay vuelta atrás, no hay Rubicón delante, y sólo hay una opción, hacer que funcione, y ser la mejor versión de uno mismo. 

Y esto os lo dice un romántico empedernido. Yo me tragué todas las historias de amor. Me las comí enteras, con papel de regalo y todo. Ahora mismo están en el mismo cajón con el ratón Pérez y los cuentos infantiles. 

Si te aferras a las expectativas te vas a frustrar. Te vas a envenenar. Y vas a terminar saboteándolo todo. 

No confundas la madurez con el aburrimiento. 

No confundas la serenidad con el estancamiento.

Antes de estar conmigo, mi esposa estuvo con 5 hombres diferentes. Y yo he sido cada uno de esos hombres. Asume la realidad: todos cambiamos. No somos los mismos que éramos. Decir: “lo dejé porque ya no es el mismo”, es asumir una obviedad.

Para que haya tiempo de calidad tiene que haber cantidad de tiempo. Los momentos mágicos surgen de cantidad de momentos cotidianos y anodinos. Pasad tiempo juntos, uno de los mayores aliados del matrimonio es pasear (y hablar). 

Los detalles importan. Cómo nos hablamos. Los pequeños gestos que dicen: me importas. 

Algunos asuntos esenciales: religión, niños, dinero y tareas domésticas. Ojito a eso. Compartir una misma cosmovisión es esencial. Tener la misma fe puede ser el factor definitivo.



miércoles, agosto 30, 2023

No recalientes la comida

 Esta es una nota personal para mí mismo: es mejor cocinar y comer a continuación que recalentar la comida. No está mal si tienes una emergencia, pero lo recién hecho sabe mejor.

Me refiero a la preparación de mensajes. Tras una semana de viaje a Rumanía en la que he tenido la ocasión de hablar en varias ocasiones, he aprendido (espero) una valiosa lección: la del fracaso. No me han gustado los mensajes que he dado. Cuando terminé de hablar sabía que el mensaje carecía de alguno de los tres elementos que Leonard Ravenhill dice: inmensidad, intensidad, y eternidad. 

El próximo Domingo en otro lugar. Iba a predicar un mensaje que prediqué hace unos meses en Cabanillas. Voy a usar el mismo texto, pero lo estoy cocinando de nuevo. Quiero que sepa mejor. 

domingo, abril 23, 2023

Muchos predicadores, pocos profetas

 Soy una persona bastante exquisita en lo que a escuchar predicaciones se refiere. Esto se puede entender como que soy fácil de aburrir. Y lo cierto es que no me importa que el contenido sea sencillo, o que el predicador tenga pocos recursos retóricos, pero sí quiero que la Palabra de Dios sea predicada con pasión, convicción y eternidad. 

La lista de mis predicadores favoritos no es demasiado extensa, pero no me canso de oírlos, porque me hacen mucho bien. Uno de ellos es Leonard Ravenhill. Este hombre era amigo personal de Tozer, y era un hombre de oración. Como predicador era sumamente apasionado, hablaba de los temas esenciales de la fe, y en cierto sentido era un predicador "clásico", hablaba del Infierno, del juicio, de la oración, del arrepentimiento. No era un predicador expositivo, pero se notaba que vivía lo que creía. Sus mensajes me siguen fortaleciendo, renovando, y motivándome a buscar más al Señor. Pero sobre todo me permiten entender qué es una vida de piedad, una vida centrad en Dios, en la que el creyente muere a sí mismo y se dedica a buscar a Dios en oración y meditación de Su Palabra. 

Quizás los dos temas de Ravenhill eran: el avivamiento y la oración, de ahí el título de su libro más famoso "Por qué no llega el avivamiento", me gusta oirlo citar viejos himnos e historias de conocidos avivamientos y hombres de Dios. También me gusta cómo, a semejanza de Ryle, usa con ingenio frases paradigmáticas. En el cristianismo estamos hambrientos de modelos de piedad, y creo que Ravenhill es uno de ellos, el otro creo que es Paul Washer, quien hace los mismos énfasis que Ravenhill (y que cualquiera que haya leído a los puritanos), frente a una teología influenciada por psicología popular, ellos hablan de la conversión, la santidad, la oración, la cruz. ¿Es que hay otros temas? me preocupa que algunos referentes de los jóvenes sean oradores talentosos que toman temas interesantes para la cultura actual, pero no son del todo capaces de llevarlos a los clásicos, para mí un predicador gana mucho cuando las referencias que hace son a libros del pasado, entonces sé cuáles son las influencias. En mi biblioteca se acumulan libros modernos mientras intento ponerme al día con los clásicos, y muchas veces releyendo amados libros que tanto bien me hacen.

En el fondo el desafío de cada generación cristiana es encontrar cómo vivir en este tiempo sobria, justa y piadosamente. Y mientras más nos rompemos la cabeza, las palabras de Ravenhill siguen resonando "Go hide yourself", ocúltate, busca a Dios en la soledad, dedica tiempo a la oración, como diría Brainerd desde su lecho de prematura muerte a su hermano: "ora tanto como te lo permite tu salud".

En estos tiempos necesitamos profetas, que nos señales cuales son nuestros ídolos, y uno de nuestros ídolos es el ocio. Es decir, nuestra carne y los deseos de los ojos, vivir una vida fácil sin tomar la cruz, cambiar el gozo verdadero por el entretenimiento que mata el alma. Ten piedad de nosotros, Señor, y llévanos a un encuentro contigo, llévanos a un avivamiento de comunión contigo, a descubrir la satisfacción en Tí.

miércoles, marzo 19, 2014

Alentando a un autobús

Ayer Martes terminaba mi trabajo en el barrio de Ciudad Lineal, tomé un autobús rumbo a casa. Contento por lo bien que el día había marchado. Apenas habíamos avanzado doscientos metros recibí una llamada al teléfono de un número desconocido.

-Hola, ¿este es el número de la iglesia?.

            En la web de la iglesia tengo dos números de teléfono, ambos son míos. Para aquellos que me leéis de otros países, la iglesia en la que sirvo es una pequeña congregación, por lo que el teléfono que figura es el de mi domicilio y mi móvil personal.
            La persona que me hablaba era un hombre jóven, latino. Sin rodeos me dijo que no sólo por la crisis le iba mal económicamente, sino que había cometido muchos errores, se había bautizado hacía pocos meses, pero había fracasado como cristiano.
            Le pregunté si tenía esposa, si sus padres vivían, y le pregunté cómo se sentirían ellos al perder un hijo. Pero aquello evidentemente no servía de ayuda. El hombre me dijo que estaba pensando quitarse la vida. Personalmente no me alarmo cuando alguien me dice eso, de hecho lo he oído varias veces y gracias a Dios siempre han sido llamadas de atención de personas que sufrían más allá de lo que pensaban que podían soportar.
            El autobús comenzaba a llenarse de gente, aunque yo estaba sentado en la última fila ya había personas próximas a mí, una chica de algo más de veinte años estaba sentada frente a mí, escuchando música con los auriculares, dos chicos estaban a mi derecha, charlando, y varias personas mayores entraban en la nueva parada e iban ocupando sus asientos.

-Pastor, creo que Dios no me va a poder perdonar.

            Os confieso, con vergüenza, que el entorno no me parecía el más adecuado para dar aliento espiritual. El ruido del motor del autobús era ensordecedor, y me obligaba a levantar la voz. Pero, finalmente pensé: ¡qué más da!. Le pregunté el nombre a la persona con la que hablaba y me dirigí a él.

-Escuche, Cristo Jesús murió en la Cruz por nuestros pecados, no sólo por los suyos o los míos, sino por una incontable cantidad de seres humanos que vivimos de espaldas a Dios, ¡Él es un Dios de amor que envió a su Hijo, Quien es el único inocente, sacrificado para darnos vida y reconciliarnos con Dios!.
           
            A estas alturas la chica que estaba sentada delante mía se quitó los auriculares y escuchaba muy atenta, una señora mayor se mantenía cerca de mí. Ya había empezado, así que seguí ofreciéndole a ese hombre lo que necesitaba y me había pedido: palabras de aliento. Le hablé de cómo podemos reconciliarnos con Dios, de nuestra incapacidad para agradar a Dios, que Jesucristo es el Salvador, no sólo un maestro de religión que nos enseña cómo ser buenos chicos.
            Llegó mi parada y me levanté mientras seguía hablándole en medio del ruido, una mujer mayor estaba delante mía, bloqueándome la salida, quizás tan pendiente de lo que hablaba que ignoraba que me estaba impidiendo salir. Por fin pude salir a la calle y entonces le pedí permiso a mi interlocutor para orar por él. Estuve unos minutos intercediendo por él mientras al otro lado escuchaba unos sollozos contenidos. Cuando terminé el hombre me dio los gracias,

-Eso era lo que necesitaba, pastor.

            A continuación le animé a buscar al Señor, a que reconociera su fracaso en su intento de ser un buen cristiano y que le pidiera a Jesús que fuera su Salvador y su dueño. Le dije que le llamaría al día siguiente para saber cómo estaba. Que buscara su Biblia, que hablara con Dios.


            Esta tarde espero llamarle para saber cómo está. Pero no pienso sólo en mi amigo, sino en todas las personas que ayer a las ocho y media de la noche escucharon a un tipo miope y con barbas hablando a gritos por teléfono sobre el amor y la Gracia de Jesucristo.

lunes, diciembre 09, 2013

Piensa en tu futuro

Quiero compartir con vosotros una historia personal de un librito que cambió mi vida. El Señor me encontró cuando yo tenía 18 años de edad. Mi vida antes de conocerle había sido complicada y como creyente vivía de manera muy vacilante, con un pie en el mundo, y otro pie en la iglesia. Para mayor vergüenza, yo era líder de un pequeño grupo de jóvenes y mi testimonio no era el mejor. Sencillamente no era capaz de dejar esa doble vida.

Cuando mis amigos me llamaban para salir, no podía decir que no. Dejadme aclarar esto, no es que me emborrachara con ellos (eso lo había dejado atrás), pero sí que estaba con ellos, cuando mi lugar no se encontraba allí.

 El día 1 de Mayo, aprovechando la festividad del trabajo, las Asambleas de hermanos de Andalucía aprovechábamos para reunirnos y tener un día de enseñanza y comunión. Ese día 1 de Mayo salí con los hermanos de mi iglesia y en uno de los puestos de libros que allí había adquirí un pequeño ejemplar de un libro escrito por Guillermo McDonald, un hermano del que ya había leído otros libros antes.

 Empecé a leer ese libro de camino a casa, y lo terminé estando en mi casa. Fue tal el impacto que me hizo, las preguntas que me plantéo calaron tan hondo que el Señor me movió decidir qué hacer el resto de mi vida y el tipo de persona que quería ser. Poco después de terminar la lectura, mientras estaba reflexionando lo que había leído, sonó el telefonillo, era mi hermano y mis amigos que me llamaban para salir a las festividades de Granada conocidas como “El día de la cruz”, una especie de feria local por toda la ciudad. Lo tuve tan claro que no tuve duda ni pesar en decirle que no iba a salir con ellos. Se quedaron estupefactos.

Días después mi madre quiso hablar conmigo:
 -Tu hermano está enfadado contigo, ¿por qué has dejado de salir con él y sus amigos?. Le expliqué a mi madre que había pensado seriamente en mi futuro y cómo quería emplear mi tiempo, siendo útil para Dios y para mí mismo. Ella no lo entendió.

 Mi vida desde entonces ha sido una aventura de fe llena de momentos muy felices, sirviendo con personas a las que admiro profundamente. Volví a Sevilla donde comencé un grupo de jóvenes, los dos primeros integrantes eran dos jóvenes de fuera de la iglesia, prácticamente chicos de la calle. Como lo único que sabía cocinar era Spaguettis, nos reuníamos para comer pasta y para leer la Biblia y hablar de temas espirituales. Se le añadieron algunos jóvenes más y disfrutamos mucho. Pero por temas de trabajo tuve que instalarme en Madrid.

 En la segunda semana estaba yo bastante triste, preguntándole al Señor por qué me había llevado a Madrid, cuando tenía tanto que hacer en Sevilla. Estaba en la línea 2 de Metro mientras pensaba estas cosas, y leía de nuevo “Piensa en tu futuro”. Entonces un señor se acercó a mí preguntándome:
 -Disculpe, ¿ese libro que está usted leyendo está destinado a personas creyentes, o no creyentes?. La pregunta me vino de improviso. Le respondí que era tanto para creyentes como no creyentes. -Muchas gracias, ,espero no haberle molestado. Yo, que soy bastante torpe y lento en reaccionar pensé: “¡Señor!, no es posible, alguien se me acerca con una pregunta y no puedo perder la ocasión de hablarle”.
 -Disculpe- le dije- ¿se considera usted creyente?.
 El señor se quedó unos segundos reflexionando. Tenía un acento francés y venía de un país musulmán, me explicó.
 -En mi país he conocido a hombres que hablan de Dios y me han hecho mucho daño, aunque también he visto los hospitales y las cosas que hacen los cristianos, así que no sé qué pensar. En ese momento anunciaron por los altavoces la próxima parada.
 -Discúlpeme, pero es mi parada y me tengo que marchar- dijo el hombre extendiéndome su mano. ¡No sabía qué hacer!, ojalá hubiera tenido algo de literatura a mano para darle, pensé. Entonces miré mi apreciado librito: “Piensa en tu futuro”, y se lo entregué.
 -Tenga, quisiera que lo leyera.

 El hombre miró el libro fijamente en silencio, emocionado, y me dió las gracias. Se fue y nunca lo volví a ver. Le pido de todo corazón a mi Dios que llegara a conocer a Jesucristo. Aquel episodio me quitó la tristeza y la frustración, pensaba: “quizás el Señor me trajo a Madrid para hablarle a este hombre. Si es así vale la pena”.

Aunque el Señor me ha puesto a muchas otras personas en mi camino. Más de quince años después pude encontrarme con una reedición de este precioso librito, en un retiro de jóvenes de Asambleas de hermanos. Compré nueve ejemplares con la idea de regalarlo a los jóvenes de mi iglesia (¡aunque me he quedado con ganas de adquirir más!). Es sorprendente el bien que puede hacer la buena literatura, y cómo puede cambiar vidas.

jueves, octubre 31, 2013

Hilos invisibles

A menudo sale el tema de la justicia de Dios en relación a los que se pierden sin haber oído el evangelio. ¿Qué ocurre con esa buena gente a la que nunca se les predicó el evangelio?.

Lo primero que debo decir es que estamos ante una gran incógnita: el juicio particular de cada persona, con sus detalles y matices es algo que le pertenece a Dios. No sabemos, ni Dios nos da cuenta de por qué y cómo gobierna y juzga Su creación. Pero sí sabemos que Él es justo, y que el único camino al Cielo es Jesucristo, no hay otro, no hay atajos.

También sabemos que Dios ha dejado testimonio de sí mismo por todos lados. La Creación es un testimonio que habla a gritos de la grandeza, sabiduría y poder de un Dios invisible. Según Romanos 1 y 2 el ser humano es responsable y NO TIENE EXCUSA por haber rechazado ese testimonio visible de un Dios invisible.

Tercero, puesto que tenemos un testimonio de Dios, tenemos la responsabilidad y el deber de clamar a Dios, de buscarle. Buscar a Dios no es una opción, es un mandamiento. Además, hay una recompensa en buscar a Dios, puesto que Dios recompensa (galardona) a los que le buscan. Ninguno de los que acude a Él vuelve con las manos vacías, ninguno que le pide el Espíritu Santo recibirá el silencio de Dios.

Creo firmemente que aquel que guiado por el testimonio de la Creación clama a Dios recibirá el evangelio. Dios pondrá en su camino a un creyente. Esta es una de tantas historias que se suman a esos hilos invisibles que Dios mueve para alcanzar a los que le buscan.

Llevaba escasas semanas en Madrid. Estaba desanimado, triste. No entendía el propósito de Dios, ya que había dejado en Sevilla un ministerio (estaba discipulando a dos chicos jóvenes que acababan de creer), y una novia (con la que llevaba días saliendo). Mientras me daba una ducha de autocompasión, leía el magnífico libro de George McDonald "Piensa en tu futuro".

-Disculpe, ¿el libro que está leyendo es un libro escrito por un creyente?.

Un hombre con acento francés me interpeló.

-Sí, así es- le respondí.

-Gracias, disculpe la interrupción.

El hombre era muy educado y en él ví cierta hambre espiritual, pero ¡había terminado educadamente la conversación y yo no sabía cómo retomarla!, mis reflejos mentales son malísimos.

-¿Se considera usted creyente?- esa fue la única pregunta que se me ocurrió. El hombre se quedó pensativo.

-En mi vida he conocido a creyentes que me han hecho mucho daño, pero también he conocido a creyentes que eran personas buenas que ayudaban a otros. No sabría decirle.

Pude compartirle algo del evangelio, pero la conversación se vio interrumpida porque el señor llegaba a su parada de Metro.

-Ha sido un placer charlar con usted, esta es mi parada.

Deseoso de seguir con la conversación, y casi sin saber qué hacer, le regalé el libro que estaba leyendo. El hombre lo miró en silencio, y me dió las gracias muy sinceramente. Y no lo he vuelto a ver. Quizás lo vea, en circunstancias diferentes, en un mundo muy diferente. Me encantaría conocer cómo siguió su historia, si leyó el libro, si creyó en el Dios de ese jovencito miope y tímido.

Dios puso en el camino de un hombre que tenía preguntas a un creyente. No son cosas casuales, son cosas dirigidas, guiadas, encauzadas por la providencia de Dios, que saca cosas hermosas de historias tristes.

sábado, septiembre 22, 2012

Los obstáculos del peregrino, por Eric Bermejo

Hace quizás un par de años descubrí este mensaje del predicador Eric Bermejo. El hermano Eric ha sido una influencia enorme en mi generación de creyentes y dentro de las Asambleas de hermanos. Sus mensajes, profundamente bíblicos me impactaron desde que di mis primeros pasos en la vida cristina. Recuerdo pasar veranos escuchando una y otra vez sus estudios de 1ª y 2ª de Pedro, interiorizándolos y siendo motivado a la vez que retado por la Palabra de Dios.

Este mensaje es uno de los que más me ha impactado, se titula "Los obstáculos del peregrino", os invito a escucharlo usando el reproductor, o si queréis descargarlo en mp3 usad este mismo enlace.



 

Este verano y este mes de Septiembre estoy estudiando todo lo que puedo 1ª de Pedro, leyéndola varias veces al día, tomando notas y reflexionando sobre su significado e implicaciones. El Domingo pasado prediqué un mensaje tomando como base esa epístola, y D.m. mañana predicaré teniendo en mente el mismo texto, pero también la exposición de D. Eric.

Estamos muy necesitados de la Palabra de Dios, pero sobre todo de conectar la Palabra con nuestra vida, de que nuestra vida quede afectada e influenciada por la Palabra de manera que se rompa esa esquizofrenia espiritual en la que muchos vivimos, creyendo ciertas cosas, pero viviendo como los que no conocen a Dios. El Dr. Piper en un mensaje a los jóvenes hablando sobre los recientes movimientos juveniles con énfasis en la centralidad de Dios en la adoración y en Su soberanía, comentaba cómo, siendo correctos en el fondo (sanos doctrinalmente) en las formas se veían desconectados, ya que muchos jóvenes que decían creer esas verdades vivían al margen de ellas en cuestiones como el ocio y el vestido.

Creo sinceramente que la apostasía que leemos en 1ª y 2ª  a Timoteo tiene que ver no sólo con doctrinas erradas, sino con lo que 2ª Pedro y Judas explican: con sensualidad y mundanalidad en la iglesia. Cristianos y líderes que afirman haber sido rescatados de una vana manera de vivir, pero andar en los viejos caminos, como cuando no conocían a Dios. Cuando el hijo del hombre vuelva, ¿hallará fe en la tierra?, ¿encontrará iglesias que viven en santidad, o iglesias que creyendo las doctrinas correctas, viven como los que no le conocen?.

El reto que tenemos los creyentes es a estudiar de tal manera nuestras Biblias que nuestras vidas dejen de girar entorno a nosotros y giren en torno al Dios que nos rescató. No, no pretendo haberlo alcanzado ya, pero le pido a Él misericordia, y humildad.

jueves, septiembre 20, 2012

El ayuno en los tiempos del fin

Vivimos con una presión enorme. Seamos conscientes.

Se supone que la tecnología tenía que liberarnos y proporcionarnos menos trabajo y más descanso, pero es un regalo envenenado cuando lo consideramos un fin en sí mismo. Llevo pensando en estas cosas desde hace unas tres semanas, de hecho el Domingo pasado compartí buena parte de las mismas en base a un estudio de 1ª de Pedro que estoy haciendo.

M. Driscoll dice: pensemos en la electricidad. Para nosotros es algo natural. Antiguamente no era así, antes dependíamos del sol, las horas de luz de trabajábamos (Jn 9.4) y cuando el sol se escondía nos íbamos a casa a descansar, sin más elección. Vivíamos en sintonía con los ciclos de luz y noche, trabajo y descanso. Ahora tenemos luz las 24 horas del día, podemos estar trabajando como pollos en una granja industrial, cacareando y picoteando sin descanso (os recomiendo la predi de Driscoll "Work and Worship" en inglés). Algunos trabajan día y noche, no diferenciamos los ciclos de descanso y trabajo, tenemos tiendas que abren las 24 horas, Internet.

No estoy en contra del progreso, pero sí en contra de una aplicación que dañe al hombre.

Este progreso nos distrae de la tarea más importante que tenemos: tener comunión con el Dios vivo, nuestro Creador y Salvador. Curiosamente no encontramos tiempo para estar una hora leyendo la Biblia y orando. Necesitamos soledad, quietud y buscar al Señor. El cristianismo, el testimonio y el proceso de transformación en Su imagen, que la Biblia llama santificación DEPENDE de esta preciosa comunión, de la confianza y obediencia.

Es curioso que cuando comienza Septiembre tengo estos periodos de buenos propósitos, pero últimamente he estado meditando mucho en este asunto. La presencia de Dios en mí es algo que es fácil de espantar. El trabajo, las conversaciones, e incluso la misma iglesia me puede distraer de esta presencia. Debo ser cuidadoso.

He pensado bastante en el tema de los apoyos, falsos apoyos y verdaderos apoyos (en breve confío en poner mi mensaje del Domingo pasado). He descubierto la historia de Horatio Spafford, este creyente era un abogado de éxito que experimentó una pérdida detrás de otra hasta quedar con la esencia de su apoyo, su fuerza, y su identidad. Primero murió su hijo único, luego la pérdida de una gran cantidad de dinero que invirtió, meses más tarde unos incendios en Chicago consumieron casi todos sus bienes. Decidió viajar a Inglaterra y mandó primero a su esposa con cuatro hijas para luego marchar él. En el viaje un buque chocó contra el barco en que ellas viajaban, sólo se salvó su esposa, quien le mandó un telegrama: "Saved alone" en castellano: "única superviviente", pero en inglés el sentido se presta a un significado cristiano.

Os dejo un vídeo con una explicación de esta historia así como el himno en su versión en castellano


Es importante que descubramos cual el centro de nuestro vivir, el apóstol Pedro dice que para los que creemos en Él: "él es precioso" 1 Pe 2.7. Y si esto es así ¿por qué no lo hacemos el centro de nuestra vida, buscando el contacto con él, no sólo en un devocional de media hora en la mañana, sino en cada momento?.

En estos tiempos que vivimos, tan cercanos al fin, en los que todo está agitado, y el temor llena los corazones de los hombres, aquellos que pertenecemos al Dios vivo debemos vivir en Su presencia, ser luz para otros, pero sobre todo vivir en esa Luz.

domingo, abril 29, 2012

Estamos en el mismo bando que los ateos



 El vídeo que os comparte ocurrió durante una convención atea en Australia. Frente a esta convención un grupo de musulmanes protestó con pancartas con mensajes como:

 -El ateísmo es el cáncer, el Islam la solución.
-Gritos de "¡Arde en el infierno!".
-¿Arrepentirse a quien?. ¡a Alá!.
-El Corán es el Testamento final, la única religión monoteista.

 Mientras que los ateos, haciendo gala de un extraordinario sentido del humor respondían cosas como:

 -¿Dónde están las mujeres? (ya que no había ninguna entre los manifestantes musulmanes).
-¡ZZ top!.
-Cantando: "Always look on the bright side of life" (de la escena final de "La vida de Brian").

Más allá de la anécdota y sin ánimo de culpar a todo un colectivo por lo que unos pocos han hecho creo que se está manifestando ya la guerra entre dos cosmovisiones, la musulmana y la de Occidente, plural.

Me preocupa que algunos grupos cristianos opten por la misma actitud que los musulmanes: confrontación, renunciando al diálogo y enterrando la amabilidad y el respeto. Me preocupa que algunos musulmanes, al menos los más visibles, opten por estos métodos, abriendo aun más la brecha entre dos culturas. Me preocupa que el relativismo escéptico meta en el mismo saco a musulmanes y a cristianos.

Y me preocupa que los cristianos no seamos capaces de iniciar un diálogo capaz de compartir temas y puntos de vista clave para que nuestra sociedad no se desmorone, sino que siga adelante:

-libertad religiosa y el derecho inalienable de profesar cualquier fe, filosofía, ideología, o la ausencia de las dos primeras (ya que el relativismo no es la ausencia de ideología, sino una ideología en sí, no existe como tal la ideología neutra).
-que la tolerancia no se basa en dar primacía al credo relativista, derribando todas las demás cosmovisiones, sino aprendiendo a respetar desde la diferencia.
-que podamos ver a la persona, más allá de su credo.
-que cada cosmovisión, por opuesta que sea, pueda darse a conocer y así ser respetada, aunque no sea compartida.

Creo sinceramente, que o bien abrimos este diálogo y aprendemos los principios de respecto y tolerancia desde el reconocimiento de las diferencia, o estamos condenados a una guerra en todos los frentes.

sábado, marzo 24, 2012

Testimonio desde el dolor

Salgo de las excelentes charlas del Kofi Jaus en Alcalá de Henares, donde varios hermanos británicos nos explican cómo el Señor ha usado una cafetería cristiana para ayudar a la comunidad y compartir las buenas noticias.

Pero no puedo seguir, el padre de un amigo ha fallecido. Mi amigo es miembro de la iglesia local a la que pertenezco. Marcho para el Tanatorio, despidiéndome de hermanos que me alegro de volver a ver.

No quiero ni imaginar lo que debe ser despedirte de tu padre, por muy mayor que sea siempre es duro. Pero mi amigo es valiente, y tiene el evangelio bien metido en el corazón. A pesar del dolor desea compartir unas palabras con su familia, palabras de auténtico consuelo, que hacen reflexionar sobre la vida, sobre Dios, y sobre lo que Dios ha hecho por traernos vida eterna y perdón por medio de Jesucristo su Hijo.

Es una situación tensa. La familia es nominalmente católico romana. Uno nunca sabe cual será la reacción, ¿burla, indiferencia, ira?. Un hermano y yo nos quedamos hasta el final, para apoyarle.

Y mi amigo habla. Con autoridad, con convicción. Seguro de lo que sabe. Porque, todos, absolutamente todos saben la vida que él tenía antes, cómo había tocado fondo, y como el Señor lo sacó de la desesperación. Me ha encantado lo que ha compartido, ha sido emocionante, muy sincero, y muy claro.

La gente se marcha, cada uno a sus quehaceres, ¿habrán entendido, habrá quedado algún poso de aquellas palabras?. Oro que así sea, mientras vuelvo en Metro a casa, cansado de un día muy largo, pero muy interesante.

viernes, marzo 23, 2012

El fin de la iglesia

Advertencia: La Iglesia no tiene fin, ya lo dice la Biblia: las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Pero sí hay otro fin, es el decaimiento de su poder, y la credibilidad de su testimonio.

El fin de la Iglesia depende de la contaminación de su fe.

La Iglesia pierde su poder cuando su fe en la Palabra de Dios cae. Cuando los pastores enseñan que la Biblia NO es la Palabra de Dios sino que CONTIENE la Palabra de Dios. Cuando los maestros enseñan que lo humano está mezclado con la revelación, no en un sentido "vehicular" sino en un sentido espúreo. Cuando soy yo el que juzga qué partes de la Biblia son inspiradas y qué partes no, en lugar de que sea la Biblia la que me juzga a mí.

Y esto está ocurriendo.

Ahora bien, cuando se enseña que la Biblia no es una guía fiable sino una guía falible. Cuando se adorna esa cruda enseñanza con palabras bonitas sobre su valor o su belleza, pero disfrazando la enseñanza antes explicada (que está contaminada con pensamientos humanos). Entonces el edificio se cae. Porque el fundamento de la Iglesia es Cristo, tal como está predicado en los 66 libros, y la doctrina de los apóstoles. Pero si ese testimonio está corrompido, ¿en qué Cristo debemos creer?, ¿cómo podemos ser libres de pecado y siervos de Dios?.

Nuestra fe es fuerte en la medida que nos sometamos a la autoridad de Dios y Su libro. En la medida que descansamos en la verdad de Dios y confiamos en su guía.

El cristiano que lleno de jactancia se considera juez de la Biblia no es más que un tamo, movido por las modas espirituales, y secado por la falta de vida que hay en las filosofías y pensamientos humanos. Está envanecido, nada sabe. Es incapaz de consolar al moribundo, de guiar al jóven, o de rebatir al rebelde. No puede ser luz en un mundo de tinieblas porque ha negado la luz.

martes, marzo 13, 2012

Por qué lo hacemos

Cuando estás sirviendo en la obra, en el ministerio, en la iglesia (como quieras llamarlo) es fácil que pierdas de vista por qué estás haciendo lo que estás haciendo. Si por un momento lo pierdes de vista es fácil que te fallen las fuerzas, o te venga el desánimo, la amargura o el cansancio.

No lo hacemos por el reconocimiento, aunque no me considero invulnerable al orgullo ni a otros pecados. Tampoco lo hacemos porque en ocasiones sea agradable y la carga ligera. Lo hacemos porque sabemos Quien nos escogió, nos salvó y nos llamó de la perdición a su Reino. Es cierto que a veces puede que me mueva un vacío sentido de la responsabilidad, del deber, pero pronto me debo recordar a mí mismo que la causa es Él, Su amor. Que vino a este mundo lleno de gente ingrata lleno de Gracia y de Verdad, que entregó su vida siendo maldecido, y todo lo hizo con los ojos puestos en sus redimidos.

Estoy eternamente agradecido a mi Dios y Señor porque servirle, aunque ha tenido momentos duros (y estos son cuando ves sufrir a alguien amado, o cuando alguien abandona la fe) la tónica general ha sido un gran gozo al servir con hermanos, compañeros de armas espirituales, quienes han sido magníficos compañeros de milicia, leales amigos, maestros del cristianismo sencillo y auténtico.

Me encantaría hacer aquí una lista de estos amigos, pero temo que me dejara a alguno fuera, además, a alguno le sacaría los colores al leer su nombre aquí.

Servir al Señor, a Su causa, a Su obra y a Su amada con tan magníficos compañeros es una delicia, una bendición, una escuela y un gozo. Ellos me ayudan a ser mejor de lo que soy, a mantener el equilibrio en mi vida, y a tener el enfoque adecuado. Pasarán los años, quizás nos separemos por las circunstancias de esta guerra, pero volveremos a encontrarnos, en moradas eternas, donde por siempre seguiremos disfrutando del servicio a nuestro gran Dios y Salvador. Estamos unidos para siempre con cadenas de color carmesí, que brotan del Crucificado, comprados por la Gracia del Salvador, cubiertos por la Justicia del Resucitado.

Pasarán mil años, y tras esos mil, veinte mil, quizás olvide muchas cosas, pero nunca olvidaré que me amaste y moriste por mí.

jueves, marzo 01, 2012

La señal del cristianismo es...

Creo que algunos creyentes no se sienten cómodos, de alguna manera están buscando su identidad, o por decirlo en términos más comunes, su estilo y forma de ser como cristianos. Algunos, en su sincero deseo de vivir con mayor santidad y compromiso con las verdades en las que han creído piensan que lo correcto es mostrar un carácter estricto, serio, adusto, en ocasiones demasiado directo, sin hacer concesiones al pecado, particularmente al carácter de otros.

La semana pasada cumplí cuarenta años. Cuando una pasa ciertas fronteras es inevitable echar la vista atrás y reflexionar, por ejemplo en el tipo de persona en la que me estoy convirtiendo, y en mi fe en Cristo Jesús.

Hubo un tiempo que yo pensaba así, creía que ser un buen cristiano era ser así de estricto, criticaba a los que tenía TV en casa, discutía sobre la doctrina del rapto, y en general me sentía satisfecho por mi compromiso con la iglesia. No duré mucho tiempo en caerme del burro. Ese tipo de vida autocomplaciente y satisfecha de su justicia no produce ningún tipo de gozo, por lo que "antes del quebrantamiento es la soberbia".

Lo que he descubierto en mi Biblia sobre el carácter de Dios es precisamente lo contrario. El carácter y estilo de vida cristiano es valiente, pero sin dejar de ser humilde, es apacible, bondadoso, no es gritón, ni tiene amargura, ni peleón (Ef 4.31). Creo que es la manifestación del gozo de alguien que se sabe perdonado y aceptado por Dios, que vive en paz con Dios, y por lo tanto en paz consigo mismo.

Un carácter así es un carácter atractivo y apacible. Así era Jesús, por lo tanto los niños estaban encantados con acercarse a Él, y las personas humildes y rechazadas se sentían muy cómodas en Su presencia. Pasaba mucho tiempo en casas de amigos, en comidas y cenas, era un invitado agradable y un conversador fascinante. En Él no había nada religioso.

Otra manifestación del erróneo concepto de un estilo de vida cristiano religioso es la superficialidad. El superficial no va al fondo de las cosas. Se preocupa del vestido, los tatuajes, y los libros de Harry Potter. Pero su espiritualidad es superficial. No le gusta llegar al fondo de las cosas, prefiere pasar horas hablando de lo maligno que es Pokemon.

En cambio Jesús demuestra una espiritualidad rica y profunda. Cuando alguien le intentaba liar con una pregunta religiosa sobre lugares mas molones de adoración Él va al fondo de la cuestión: la verdadera adoración que Dios busca. El estilo de vida cristiano real disfruta profundizando en la Palabra de Dios (sin llegar al misticismo que lo tergiversa todo), ahonda en las causas, razones y motivos, busca no sólo profundizar en la Palabra, sino que la Palabra eche raíces en su corazón.

Ya con cuarenta añazos, y en la mitad de mi vida si seguimos lo que dice el Salmo, busco reflejar el auténtico estilo de vida cristiano.

martes, enero 31, 2012

Preocupación

Es lo que siento, preocupación y temor. Cuando descuelgo el teléfono y escucho una voz que contiene el llanto, cuando me piden hablar en privado con cara de preocupación, cuando me hablan de un hijo o una hija en problemas.

Alguno diría que es poco lo que se puede hacer, yo diría que nada, incluso menos que nada. Y a la vez, mucho. Por una de esas benditas paradojas del cristianismo, cuando estamos derrotados es cuando más fuertes somos, cuanto más impotentes, el Señor multiplica su fuerza en nosotros.

Mi oración muchas veces es más corta aun que la de Nehemías: "¡Señor, ayuda!". Cuando me piden consejo no sé qué decir, cuando alguien busca consuelo sólo puedo llorar con el que sufre. Y una y otra vez he visto la mano de nuestro Dios obrando cuando todo parecía perdido. He visto la situación pasar de lo más hondo del pozo ser cambiada, de una manera discreta, al estilo del Señor Jesús, sin aspavientos, echando a todo el mundo fuera y con tanta naturalidad como tomar a la niña muerta de la mano y despertarla con unas sencillas palabras.

Hace años subía en el ascensor de un hospital a visitar a un hombre. No quería ir. En cualquier momento iba a morir y aquella situación me angustiaba. Cuando las puertas del ascensor se abrieron encontré tres caras desencajadas. Justo unos segundos antes le habían dicho a la esposa que buscaran un sacerdote porque iba a morir, y en ese momento, la esposa y otros amigos se sintieron enormemente solos, pero, casualidades (?) se abrieron las puertas y allí apareció un tipo miope, torpe y amedrentado.

Eran las nueve de la noche. El día terminó pasada la una de la madrugada, el enfermo en la cama, con tubos ventilándolo, su esposa a mi lado, los dos orando y leyendo las Escrituras. Y al final de la noche una presencia lleno aquella habitación del hospital. No una sensación. Una presencia. Real. Una presencia que era como un gran vaso de agua fresca para el sediento. Descendió el alivio y la paz. La esposa y yo nos miramos a la vez. No era algo que había sentido yo, aquella presencia inundó con su fortaleza a la mujer.

Hoy no morirá, le dije. Le dí un abrazo y me despedí. Ella pudo descansar, y su marido vivió. Sentado en un taxi, yo pensaba en cómo el Señor había cambiado aquel día. desde lo más profundo del sufrimiento, a lo más alto del gozo.

A menudo pienso en ese día.

viernes, enero 27, 2012

Cartas a un desconocido

Lo sé, estoy como una cabra. Pero tenía que hacerlo.

Esta semana he puesto en práctica algo que llevo dándole vueltas. Se trata de enviar cartas a un desconocido. ¿Suena raro verdad?, lo es. Es que soy muy raro.

La idea surge de lo siguiente: soy muy curioso. Si me encuentro un papel en el suelo lo cojo para ver qué es lo que está escrito, cuando encuentro uno de esos anuncios pegados a las farolas me pongo a leerlo (aunque ya sé que es el alquiler de una habitación, o la venta de un piso con trastero y tres habitaciones, muy luminoso, por cierto). Lo leo todo, me interesa casi todo.

Pues bien, mi idea consiste en escribir una carta a un desconocido, la carta puede comenzar así: "Hola, ¿cómo estás?. Espero que muy bien...". Hablo de cosas cotidianas y de mi fe en Jesucristo. La carta la escribo a mano, la doblo y la dejo en un lugar público.

Ya he "liberado" mi primera carta a un desconocido (en una parada de autobús) y hoy espero liberar la segunda. Al final dejo un correo electrónico, y un teléfono (no es personal pero tiene contestador). ¿Recibirán respuestas estas cartas?, ¿llegaré a conocerlas?.

Os aseguro que si algo ocurre os lo contaré.

martes, diciembre 27, 2011

Palabras de consuelo ante la pérdida

Hoy he leído un correo electrónico de alguien que pide ayuda. Esta persona ha perdido a un ser muy querido. Pocas cosas me conmueven tanto como alguien que ha sufrido una pérdida así.

He publicado en mi web la respuesta a esta petición de ayuda y consuelo, espero que pueda ser de ayuda a otras personas que también sufrieron la muerte de un ser querido.

Podéis leer el texto en este enlace.

miércoles, julio 20, 2011

Concentrado

Se acerca el momento de viajar a Canarias para el retiro de jóvenes y para visitar las iglesias. Prácticamente tengo las charlas, solo me falta retocarlas, revisarlas. Además, estoy poniéndome al día en mis audios de predicaciones, y a veces surgen nuevas ideas, ilustraciones, etc...

Ya no es sólo el tiempo que uno necesita, sino las energías y la capacidad de concentración que esto exige. El tiempo límite se acerca y de alguna manera eso mismo apremia y motiva. Tengo muchas ganas de visitar a los hermanos (predicaré 5 veces a los jóvenes y cuatro a las iglesias). Uno de los días que predico es en un culto de bautismo, si algo me gusta más que una boda eso es un bautismo. Los que se bautizan son principalmente jóvenes, y una de las personas que se bautiza es quien hizo profesión de fe tras el retiro del año pasado, así que ¡será emocionante!.

lunes, junio 13, 2011

"Creyentes" camino del infierno

Con este título prediqué ayer en la iglesia a la que pertenezco: "Creyentes" camino del infierno. Con mucho temor, pero sobre todo con mucha preocupación. El texto que tocaba exponer este Domingo era Mt 7.21-29.

Este año leí un librito que me hizo mucho bien, "El pastor renovado", un clásico puritano que trata de la importancia de la obra pastoral de visitación y de exposición en privado, de las verdades que exponemos en público. El autor cuenta lo mucho que su iglesia fué bendecida cuando se dedicó a visitar a sus hermanos y repasar con ellos el evangelio de salvación. Una de las cosas que le sorprendió fue que miembros de muchos años no entendían verdades tan básicas como la divinidad de Jesús, o su muerte vicaria. Creo que este librito tiene la misma vigencia hoy en día.

Las razones por las que una persona se une a una iglesia local son muy variadas. También las razones por las que alguien, quizás presionado por una invitación a repetir "la oración del pecador", la recita, quizás con plena convicción de fe, quizás porque atraviesa graves problemas personales y está necesitado de ayuda, o quizás por salir cuanto antes de una situación incómoda. Hacemos muy mal en ganar almas con poca diligencia y siguiendo "fórmulas instantáneas", pero hacemos peor asegurándole a un no creyente que está en paz con Dios.

De esto trata mi mensaje, si os interesa aquí podéis seguirlo.

domingo, noviembre 07, 2010

La afonía del predicador

Ayer por la mañana dí el primer mensaje titulado "El mandamiento más importante", y luego un taller sobre discipulado, todo iba bien hasta que.... comencé a quedarme afónico, más y más hasta que poco antes de la cena perdí la voz. Me dolía bastante la garganta, tosía y lo peor que le puede pasar a un parlanchín como yo ¡no podía hablar!.

En la cocina me prepararon agua caliente limón y miel que me sentó muy bien. Una de las cocineras, aunque no necesitaba limones los compró por si alguien se pudiera sentir mal y necesitarlos, ¡bendita previsión!.

Una de las asesoras de GBU que organizaban el retiro estaba algo preocupada, ¿qué pasará si mañana sigues afónico?. Le dije que esperaba mejorar.

Además creo que me resfrié a base de bien, tras la cena me salté la velada de oración y me fuí a la cama, caí fulminado (el día anterior había dormido cinco horas con los últimos detalles). Cuando me desperté una de las primeras cosas que hice fué intentar hablar y.... nada, un sonido entre el croar de una rana y El Padrino salía. La mañana transcurrió y fuí mejorando, y aunque mi voz no sonaba bien del todo pude predicar. De hecho he grabado ambas participaciones, la segunda suena "casi" bien. ¡Gracias a todos los que estuvísteis orando!, no sólo lo necesitaba por la voz.

Despierta, alma mía

2 CRÓNICAS 36:22 RVR1960 [22] Mas al primer año de Ciro rey de los persas, para que se cumpliese la palabra de Jehová por boca de Jeremías, ...