viernes, abril 10, 2026

 27 años casados hoy. Y he aprendido algunas cosas.

Todo lo que no nace del compromiso durará muy poco. El compromiso es la determinación de que pase lo que pase, no hay vuelta atrás, no hay Rubicón delante, y sólo hay una opción, hacer que funcione, y ser la mejor versión de uno mismo. 

Y esto os lo dice un romántico empedernido. Yo me tragué todas las historias de amor. Me las comí enteras, con papel de regalo y todo. Ahora mismo están en el mismo cajón con el ratón Pérez y los cuentos infantiles. 

Si te aferras a las expectativas te vas a frustrar. Te vas a envenenar. Y vas a terminar saboteándolo todo. 

No confundas la madurez con el aburrimiento. 

No confundas la serenidad con el estancamiento.

Antes de estar conmigo, mi esposa estuvo con 5 hombres diferentes. Y yo he sido cada uno de esos hombres. Asume la realidad: todos cambiamos. No somos los mismos que éramos. Decir: “lo dejé porque ya no es el mismo”, es asumir una obviedad.

Para que haya tiempo de calidad tiene que haber cantidad de tiempo. Los momentos mágicos surgen de cantidad de momentos cotidianos y anodinos. Pasad tiempo juntos, uno de los mayores aliados del matrimonio es pasear (y hablar). 

Los detalles importan. Cómo nos hablamos. Los pequeños gestos que dicen: me importas. 

Algunos asuntos esenciales: religión, niños, dinero y tareas domésticas. Ojito a eso. Compartir una misma cosmovisión es esencial. Tener la misma fe puede ser el factor definitivo.



jueves, abril 02, 2026

Amor que sacia

 AMOR QUE SACIA


“Tu amor inagotable es mejor que la vida misma: ¡cuánto te alabo!” v.3.

“Tú me satisfaces más que un suculento banquete; te alabaré con cánticos de alegría”. v.5.

Salmo 63.


Una constante en nuestra experiencia como seres humanos es la insatisfacción. Estamos hambrientos de amor. Los niños buscan amor de sus padres, y si no lo tuvieron cuando eran niños, lo buscarán continuamente en todos lados. Buscamos el amor romántico, esperando que nos cure la soledad y la tristeza. Buscamos el reconocimiento de otros, y por eso perseguimos el éxito. Pero estas son metas engañosas, cuando las consigamos seguiremos quedando insatisfechos: el amor nunca será suficiente para llenar los grandes vacíos de nuestra alma, el amor romántico se topa con la realidad a los pocos años, nos hemos casado con personas tan dañadas como nosotros mismos, y los éxitos y el reconocimiento nunca serán suficientes. Hemos sido creados para algo más. Experimentamos un hambre de “algo” que no se encuentra en est
e mundo, y por más que persigamos llenarla con cosas de nuestro mundo, seguiremos hambrientos.

El Salmo nos habla del amor “inagotable” de Dios como algo que 1. es mejor y más intenso que la misma vida, y 2. que sacia nuestra alma. Consideremos esos dos aspectos del amor de Dios. 

El amor de Dios es inagotable. No es como nuestro amor. Incluso el intenso amor de una madre se termina agotando, pierde la paciencia, se cansa. Pero el amor de Dios es constante, a pesar de nuestra rebeldía contra Dios, Dios sigue amándonos, de manera persistente, obstinada. Es su naturaleza, y eso es muy difícil de comprender para nosotros. Jesús moría en la cruz, mientras se burlaban de su sufrimiento y desnudez, y en medio de ese horror pedía perdón por los que habían cometido ese crímen. Asombroso amor.

El amor de Dios nos sacia. Somos seres relacionales, hemos sido creados para vivir en comunidad. Y hemos sido creados para relacionarnos con Dios. Dios es un Dios relacional. La Biblia comienza con un Dios que se relaciona con Adán, hombre y Dios pasean y charlan en el fresco de la tarde, como dos viejos amigos. En esos tiempos el ser humano era un ser completo, saciado. Tras la ruptura y enemistad entre el ser humano y Dios hemos quedado con un inmenso vacío. Hemos normalizado la ausencia de Dios, y viviremos vidas miserables mientras pensemos que todo está bien. No, nada está bien porque Dios no forma parte de nuestra experiencia. Jesús dijo que Él era el pan que descendía del Cielo (Juan 6:32), conocerle, relacionarte con Él, hablar con Él es estar alimentado, es poner fin al hambre del alma y experimentar la satisfacción. Dios está más cerca de ti de lo que crees. ¡Deja de anhelar y vive!


 27 años casados hoy. Y he aprendido algunas cosas. Todo lo que no nace del compromiso durará muy poco. El compromiso es la determinación de...