“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
SAN LUCAS 19:10 RVR1960
Nosotros pensamos que entre nosotros hay unos pocos que tienen el don de “evangelista”, es decir, ellos tienen la capacidad de comunicar el evangelio y guiar a otros a Cristo. Esto es cierto, pero no es del todo acertado.
2. El Señor Jesús pasó por este mundo hablando a multitudes, y buscando a personas individuales, llamándolas al arrepentimiento y la fe en Él. Buscó a Zaqueo, llamó a los 12, habló con la mujer Samaritana, con Nicodemo, habló con con el paralítico del estanque. Jesús no era como estos manipuladores, pagados de sí mismos, que sólo buscan grandes auditorios, él buscaba la comunión con su padre, enseñar a los doce, y las multitudes.
3. Cuando el Señor llamó a Pedro le dijo que él le haría “pescador de hombres”, indicándole el trabajo que había de realizar: ser un embajador del Reino, buscar a los Cornelios de este mundo, anunciándoles a Jesús. Un pescador de hombres es una persona movida por el Espíritu de Dios a buscar a otros en su indigencia espiritual para llevarlos a las riquezas en Cristo.
4. Si hemos creído en Jesús, si hemos recibido Su Espíritu, si el carácter de Cristo Jesús se está formando en nosotros, entonces nosotros también somos llamados a “buscar y a salvar los que se había perdido” a semejanza de Él. Tendremos ese deseo y ese llamado. Porque la persona de Jesús en nosotros pone nuevos deseos y nuevas cargas, y Él tuvo la carga de salvar a los perdidos.
5. Con todo, quizás no nos consuma el deseo de salvar a otros, todavía hemos de crecer, madurar y amar como el Señor Jesús, por eso debemos volcarnos en el estudio de Su vida, en la interiorización de Sus palabras, y en la oración para que nuestros deseos estén alineados con Dios.