jueves, enero 26, 2023

El mandamiento del Resucitado

 Hacer discípulos es el mandamiento de Jesús, pero antes de darnos ese mandamiento Jesús anunció algo asombroso: TODO el poder y toda la AUTORIDAD le han sido dadas. Es decir, Aquel que nos da el mandamiento también nos asiste con su poder sobrenatural. Hoy quiero compartir con vosotros este asombroso texto.

miércoles, enero 04, 2023

Dios en tu pensamiento

 «El malo, por la altivez de su rostro, no busca a Dios; No hay Dios en ninguno de sus pensamientos.»

‭‭Salmos‬ ‭10‬:‭4‬ ‭RVR1960‬‬


¿Está Dios en tus pensamientos?


No buscar a Dios es más que el abandono de una obligación religiosa, no buscarle es el síntoma del orgullo de alguien que siente que no necesita a Dios para nada. Un rostro altivo, orgulloso, es alguien con una gran auto estima, se estima a sí mismo más que a nada, se estima tanto que no necesita a Dios. Y esa es su condenación. Esa es la condición natural de cada uno de nosotros: estamos muy a gusto sin Dios, estamos felices de no tener intromisión alguna que nos recuerde nuestras carencias morales y debilidades. Nos resulta más cómodo mirar a otro lado y creer las mentiras de la serpiente. 


La ausencia de Dios en nuestra vida es la mayor señal de alarma posible, haz autoexamen ¿está Dios presente en tus pensamientos o pasan los días sin que tu pensamiento vuelva a Él? Dios no es una opción para el ser humano, es una necesidad. Ese abandono mental De Dios puede llevarte a un abandono absoluto De Dios del que hay que temer.


¿Cuanto hay  De Dios en tu mente y en tus pensamientos? Una señal del hombre malvado es la ausencia de Dios en sus pensamientos. Una señal del hombre piadoso es la presencia constante de Dios en sus meditaciones. Pensamos en Dios movidos por el afecto y la gratitud, también porque es nuestra alegría y refugio. No es la religiosidad lo que mueve el pensamiento del piadoso, sino el afecto. Un día seremos recibidos por el Dios que fue nuestro deleite en vida, y el disfrute será completo. Meditar en Dios es la preparación para una eternidad de amistad sin fin en Aquel que es nuestra satisfacción.


lunes, enero 02, 2023

Jesús, o lo amas o lo odias

 


Puedes escucharlo en audio, no olvides que puedes suscribirte a mi canal de Youtube o a mi podcast.


No hay neutralidad


“Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino;

Pues se inflama de pronto su ira.

Bienaventurados todos los que en él confían”. Salmo 2:12


  1. El ser humano cree que disfruta de una posición de ventajosa neutralidad, cree que es él quien pone las reglas, él decide lo que es bueno y lo que no. Dios no es una opción más, es esencial. Mucho me temo que ese pensamiento antropocéntrico haya invadido nuestra cristiandad, me refiero a pensar que Dios es la opción que escogen las mejores personas, y que es algo positivo, como comer verduras, o ser una persona moral. Pensar así es repetir las viejas mentiras y errores del Génesis, distanciarnos de Dios pensando que el potencial está en nosotros.

  2. Existe un orden de autoridad, Jesús, el Hijo de Dios es Rey y como Rey tiene ciertas prerrogativas incuestionables, como Rey merece honra, sometimiento, tributo. El Padre ha investido al Hijo como Rey, le ha dado el mando y anuncia a todos los seres humanos que le demos la honra que se merece.

  3. El ser humano tiene que alinear sus pensamientos y valores con el pensamiento de Dios, y no al revés. Nosotros los creyentes tenemos que renovar nuestro entendimiento con urgencia. Veo a muchos predicadores que construyen sus mensajes en base a aforismos interesantes, pero no en base a la exposición de la Palabra de Dios, veo a creyentes estar expuestos a conversaciones, tertulias, radios y tv, pero no estar expuestos a la Palabra de Dios, y por tanto su pensamiento no tiene nada que ver con el pensamiento de Dios. Debemos acudir a Dios y a Su Palabra para recalibrar no sólo nuestra brújula moral, sino nuestros más íntimos pensamientos. 

  4. Dios es juez. Sólo Él merece ser juez y merece esta dignidad. Sólo Él puede ser justo, y si a nosotros no nos parece justo es porque nosotros tenemos un problema. Dios ha establecido una fecha en su calendario como la fecha de un juicio en el que seremos nosotros los que daremos cuenta a Dios de nuestros hechos. Dios examinará nuestras vidas y nuestras intenciones, la pregunta es ¿quien puede escapar de un juicio así? si nos examinara un hombre corrupto como nosotros quizás podríamos escapar, pero el que nos examina es el Dios Santo y perfecto, el único Ser que puro y moral de una forma que nosotros ni siquiera podemos entender. SABIENDO ESTO ¿cómo no prepararnos para este juicio? sólo hay una forma de salvarnos de este juicio y es el Hijo de Dios, quien ha sido proclamado no sólo como Rey sino como Salvador. Ve y reconcíliate con el Hijo, hónrale y dobla tu rodilla, que Él señoree tu vida. 

  5. Un pensamiento más. No podemos reducir el señorío de Cristo a una especie de profesión pasada sin repercusiones presentes. Honrar al Hijo de Dios y que reconocerlo como Señor se evidencia o se niega por una forma de pensar y de vivir. No nos engañemos a nosotros mismos, no seremos juzgados por una profesión, sino por una confianza diaria. No nos libraremos del juicio de Dios por una oración de arrepentimiento hecha en el pasado y sin consecuencias de ningún tipo. 

sábado, diciembre 31, 2022

La alegría del encuentro

 



«Claro que así la autenticidad de vuestra fe —de más valor que el oro, que no deja de ser caduco aunque sea acrisolado por el fuego— será motivo de alabanza, de gloria y de honor, cuando se manifieste Jesucristo, a quien amáis y en quien confiáis aun sin haberlo visto. Os alegraréis, con un gozo inenarrable y radiante, al recibir la salvación, meta de vuestra fe.»

‭‭1 PEDRO‬ ‭1‬:‭7‬-‭9‬ ‭BLP‬‬


EL GOZO DEL AMOR


  1. La esencia del cristianismo es una persona, Jesús. La gratitud por el amor y el perdón, y la esperanza real de verle, estar con Él y por usar términos bíblicos, sentarnos con Él a la mesa, lo cual implica poder tener una comunión real con nuestro amado Salvador cuando estemos en su presencia. El Dios revelado en la Biblia es un Dios personal, que busca un contacto personal, que nos ama de forma personal, y que nos busca de forma personal. Nuestro consuelo y gozo es que somos amados, no por una fuerza impersonal y abstracta, sino por Alguien muy concreto, muy real ¡y muy cercano!

  2. El cristianismo bíblico tiene una esperanza concreta: la venida de Cristo personal, su Reino indestructible, su encuentro con sus creyentes. Saber estas cosas nos hace conscientes de que TODO pasará, de que nuestros sufrimientos son pasajeros, pero también los deleites menores son pasajeros e incomparablemente pobres en comparación con la feliz reunión del amor de nuestra vida: Jesús. Si los preparativos para una reunión con un querido amigo o familiar son ya un anticipo del disfrute venidero, ¡cuanto más para los creyentes esta vida, que no es más que una preparación para nuestra reunión con nuestro precioso Salvador!

  3. La “meta de vuestra fe” es la salvación. Nuestro texto habla de uno de los tres aspectos de la salvación, la salvación presente, es decir, experimentar el poder de Dios para liberarnos del pecado en nuestro día a día. En el mundo protestante consideramos poco ese aspecto de la salvación, la santificación progresiva, la liberación de la esclavitud, dependencia y placer por el pecado, a la vez que un nuevo apetito por Dios, un mayor deleite en Dios y satisfacción en Él.

  4. La fe está relacionada con nuestra salvación, y es de un valor inmenso. La fe subjetiva nos es dada, creemos porque hemos puesto nuestra confianza en Dios, y a la vez creemos porque nos ha sido dado creer (Filemón 1:29) ¿no es esto maravilloso es inexplicable? Se nos llama a cuidar de ese tesoro, la fe, y a descansar, sabiendo que el dolor y la angustia refinan la fe, extraen las impurezas que se han mezclado con ella. Sufrir creyendo, y sobre todo, sufrir esperando y gozando en El Salvador tiene un efecto saludable y santificador. ¿Qué importancia le das a tu fe? ¿La cuidas, la observas y la valoras? ¿Tomas medidas para no apagarla? Tu posesión más valiosa es la fe que te une a Dios. No permitas que nada la apague. 

  5. La salvación es un hecho seguro, irrevocable e inmutable en aquellos que son hijos De Dios, pero ¿lo somos? ¿Cómo podemos saber que realmente somos salvos? Por la perseverancia de los santos. La perseverancia es una de las marcas de los hijos de Dios. Cuidado con la jactancia, cuidado con esas afirmaciones de “yo creí y por lo tanto soy suyo, jamás caeré” porque la ausencia de saludable temor es un elemento de cada creyente en Dios. La “meta de la fe” es la salvación, ¿has llegado al final de tu vida? En ese caso persevera, cree, descansa y aférrate El Salvador de tu alma.

  6. La alegría es un elemento inseparable de la vida del creyente. No es posible amar sin disfrutar. El amor que no tiene disfrute no es amor. Si amas a alguien disfrutas de esa persona. El texto nos dice que puesto que amamos a Jesús, nos alegramos intensamente en nuestra esperanza de verle. Esta versión añade un matiz diferente, dice que nos alegraremos (tiempo futuro) cuando Cristo sea manifestado públicamente. Y es cierto, si ahora nos alegramos pensando en ese día ¡cuanto más nos alegraremos pensando en ese bendito día en el que Jesús reine sobre todo reino! ¡Qué ganas tenemos de ver a Jesús reinar y a nosotros ser parte de ese reino de paz!

martes, abril 08, 2014

Tenemos dominio "propio"

Hola, visitante,

Sigo escribiendo y grabando audios y vídeos, pero no aquí, sino en:


Si deseas seguir disfrutando de mis contenidos, los tienes a tu entera disposición en la web referida.

Disculpa las molestias,

Julio

(Por cierto, mis últimas entradas incluyen un podcast sobre la película Noé,  y varios vídeos sobre noviazgo y elección de pareja, no, aquí no los verás, no dudes en ir a www.estudios-biblicos.org)

miércoles, marzo 19, 2014

Alentando a un autobús

Ayer Martes terminaba mi trabajo en el barrio de Ciudad Lineal, tomé un autobús rumbo a casa. Contento por lo bien que el día había marchado. Apenas habíamos avanzado doscientos metros recibí una llamada al teléfono de un número desconocido.

-Hola, ¿este es el número de la iglesia?.

            En la web de la iglesia tengo dos números de teléfono, ambos son míos. Para aquellos que me leéis de otros países, la iglesia en la que sirvo es una pequeña congregación, por lo que el teléfono que figura es el de mi domicilio y mi móvil personal.
            La persona que me hablaba era un hombre jóven, latino. Sin rodeos me dijo que no sólo por la crisis le iba mal económicamente, sino que había cometido muchos errores, se había bautizado hacía pocos meses, pero había fracasado como cristiano.
            Le pregunté si tenía esposa, si sus padres vivían, y le pregunté cómo se sentirían ellos al perder un hijo. Pero aquello evidentemente no servía de ayuda. El hombre me dijo que estaba pensando quitarse la vida. Personalmente no me alarmo cuando alguien me dice eso, de hecho lo he oído varias veces y gracias a Dios siempre han sido llamadas de atención de personas que sufrían más allá de lo que pensaban que podían soportar.
            El autobús comenzaba a llenarse de gente, aunque yo estaba sentado en la última fila ya había personas próximas a mí, una chica de algo más de veinte años estaba sentada frente a mí, escuchando música con los auriculares, dos chicos estaban a mi derecha, charlando, y varias personas mayores entraban en la nueva parada e iban ocupando sus asientos.

-Pastor, creo que Dios no me va a poder perdonar.

            Os confieso, con vergüenza, que el entorno no me parecía el más adecuado para dar aliento espiritual. El ruido del motor del autobús era ensordecedor, y me obligaba a levantar la voz. Pero, finalmente pensé: ¡qué más da!. Le pregunté el nombre a la persona con la que hablaba y me dirigí a él.

-Escuche, Cristo Jesús murió en la Cruz por nuestros pecados, no sólo por los suyos o los míos, sino por una incontable cantidad de seres humanos que vivimos de espaldas a Dios, ¡Él es un Dios de amor que envió a su Hijo, Quien es el único inocente, sacrificado para darnos vida y reconciliarnos con Dios!.
           
            A estas alturas la chica que estaba sentada delante mía se quitó los auriculares y escuchaba muy atenta, una señora mayor se mantenía cerca de mí. Ya había empezado, así que seguí ofreciéndole a ese hombre lo que necesitaba y me había pedido: palabras de aliento. Le hablé de cómo podemos reconciliarnos con Dios, de nuestra incapacidad para agradar a Dios, que Jesucristo es el Salvador, no sólo un maestro de religión que nos enseña cómo ser buenos chicos.
            Llegó mi parada y me levanté mientras seguía hablándole en medio del ruido, una mujer mayor estaba delante mía, bloqueándome la salida, quizás tan pendiente de lo que hablaba que ignoraba que me estaba impidiendo salir. Por fin pude salir a la calle y entonces le pedí permiso a mi interlocutor para orar por él. Estuve unos minutos intercediendo por él mientras al otro lado escuchaba unos sollozos contenidos. Cuando terminé el hombre me dio los gracias,

-Eso era lo que necesitaba, pastor.

            A continuación le animé a buscar al Señor, a que reconociera su fracaso en su intento de ser un buen cristiano y que le pidiera a Jesús que fuera su Salvador y su dueño. Le dije que le llamaría al día siguiente para saber cómo estaba. Que buscara su Biblia, que hablara con Dios.


            Esta tarde espero llamarle para saber cómo está. Pero no pienso sólo en mi amigo, sino en todas las personas que ayer a las ocho y media de la noche escucharon a un tipo miope y con barbas hablando a gritos por teléfono sobre el amor y la Gracia de Jesucristo.

domingo, febrero 16, 2014

El crecimiento espiritual

¿Cual es la clave para la edificación de la iglesia: la vida espiritual de cada miembro de la misma. En este mensaje en la reunión unida, Julio Martínez expone el texto de Juan 15.5 y repasa cuestiones vitales en relación a la vida, el crecimiento de la iglesia, y el cuidado espiritual que cada creyente debe atender.


Construyendo sobre bases espirituales

Estos días estoy inmerso en mi mensaje del Domingo. Como algunos sabéis estamos en proceso de unirnos con nuestra iglesia madre, con el objeto de ser más eficaces en nuestro llamado a traer a otros al Reino. Y todo esto coincide con un nuevo estudio que estoy teniendo con un jóven que ha pedido el bautismo, por lo que estamos considerando las cuestiones más básicas y relevante de nuestra vida cristiana.

A la hora de "hacer" iglesia no debemos perder de vista lo fundamental, y es que una iglesia se edifica sobre la base de la comunión de cada miembro con Cristo resucitado. Es nuestra vida espiritual, como miembros, la que proporciona al Cuerpo la vitalidad suficiente para avanzar en los retos que tenemos. Fijaos, qué cuestión tan sencilla, pero tan relevante. En una cultura de ocio y distracción como la que tenemos, es un VERDADERO RETO apartar tiempo de calidad para nuestra relación con el Dios viviente.

Debemos de aprender el secreto de Daniel: cómo tener comunión en un mundo pagano, un imperio que ha hecho del entretenimiento la prioridad suprema. ¿Cómo resistir la influencia de un mundo que posee formas más refinadas y sorprendentes de entretenimiento?.

Creo que cada uno tiene que "descubrir" el secreto de vivir una vida espiritual, de integrar su relación con Dios con su agenda, sus obligaciones. Eso precisa intencionalidad, ya que la relación con Dios no es algo espontáneo, sino que hay que buscarlo.

La lectura y meditación de la Biblia es la CLAVE. No hay vida espiritual ni encuentro con Dios fuera de este asombroso Libro.

Si tienes relación con Dios esto tendrá un efecto transformador en tí, y eso renovará tu iglesia, y esta al mundo.

El mandamiento del Resucitado

 Hacer discípulos es el mandamiento de Jesús, pero antes de darnos ese mandamiento Jesús anunció algo asombroso: TODO el poder y toda la AUT...