viernes, octubre 23, 2026

El alcance de su Señorío

 EL ALCANCE DEL SEÑORÍO

“Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.”

HECHOS 2:36 RVR1960


Pocas evidencias históricas hay como la de la resurrección de Jesús, el testimonio de los apóstoles, el arrepentimiento de los contemporáneos, y la persecución de los primeros cristianos dan fe de que su testimonio presencial y personal de la resurrección de Jesús no fue un mito forjado a lo largo de cientos de años, ni transmitido por generaciones, ni distorsionado por una larga cadena de transmisión. Ellos lo vieron, ellos estuvieron con Él, y ellos murieron manteniendo con valor el testimonio de lo que habían visto. 

2. El valor de los apóstoles, fortalecido por el Espíritu Santo es otra evidencia que nos habla de la naturaleza sobrenatural de la obra de Dios en ellos. Los mismos que estaban escondidos e incrédulos ahora testifican con valor de Jesús, ¿qué ha ocurrido? 

3. ¿Qué clase de respuesta a este ejemplo debemos dar los cristianos actuales? Nosotros somos herederos de los mártires, nuestra deuda es con aquellos que nos transmitieron el evangelio al precio de su sangre, y nuestra coherencia es con el mismo mensaje: este Jesús crucificado ahora es Señor y Cristo.

4. Nuestra fe no es en un profeta muerto, sino en el Hijo de Dios encarnado, crucificado y triunfante, Él está vivo, resucitado de entre los muertos, y ahora reina, como Señor es dueño de todo y de todos, y esperamos su segunda Venida para recuperar el mundo y las naciones. Ahora llama a todos los hombres a la reconciliación. 

5. Como creyentes nuestra vida es simple, no tenemos muchas cosas que hacer, sino sólo una: Jesús. Aprender de Él, confiar en Él, obedecerle, darle a conocer, que Él reine en cada aspecto de nuestra vida, que Su señorío alcance cada rincón de nuestro reino interior.


jueves, octubre 22, 2026

Un Dios dispuesto a perdonar

 UN DIOS DISPUESTO A PERDONAR

“Él les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces. ”

SAN JUAN 21:6 RVR1960


La conversión de Simón tuvo lugar tras el fracaso de una noche pescando sin capturar nada, a la mañana siguiente Jesús tras enseñar le pide que eche la red a la derecha y pescaron muchos peces. Ahora tenemos a Pedro, años después, él y los discípulos creen que Jesús ha muerto, así que han vuelto a su oficio: pescar, pero la historia se repite, una noche entera pescando en vano y a la mañana siguiente “alguien” le pide que eche la red a la derecha. 

2. Jesús está hablando con Pedro por medio de una historia que tienen en común, el llamamiento de Pedro, cuando Pedro, tras aquella pesca milagrosa se pone de rodillas en la playa y le dice a Jesús que se aparte de él, que es un hombre pecador. Es un nuevo comienzo y un viejo comienzo. 

3. El amor del Señor Jesús a Pedro es conmovedor. Tras haberle negado, tras haberle abandonado huyendo, y tras haber dudado de sus palabras Pedro ha vuelto a su vieja vida. No hay rencor ni juicio a Pedro, que ¡bien podía haberlo habido! Pero el Señor restaura a Pedro y le habla amorosamente, usando un recuerdo del nuevo comienzo. Este maestro no es como los otros maestros.

4. Dios está más dispuesto a perdonar de lo que nosotros estamos dispuestos a pedir perdón. A menudo nosotros queremos más el castigo que el perdón, y eso nos desconcierta. ¿Qué sentiría Pedro? Sin duda vergüenza, pero también sorpresa ¿por qué me perdona? ¿por qué se asegura de que sepa de que soy amado? Así es Dios, tan diferente de nosotros, tan asombroso.


miércoles, octubre 21, 2026

Toda potestad

 TODA POTESTAD

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; ”

San Mateo 28:18-19 RVR1960


La orden de predicar el evangelio está implícita en hacer discípulos, y viene precedida de una declaración: Jesús tiene todo el poder en el cielo y en la tierra, es decir, su Imperio abarca todo lo existente, el mundo visible e invisible. Aquel a quien los apóstoles conocían, velado y oculto, ahora es revelado, quizás no entiendan completamente su Señorío, pero lo entenderán cuando lo vean en acción, o cuando sea revelado a Juan en Apocalipsis. 

2. El creyente debe tener la absoluta certeza de Quién es Jesús, qué clase de autoridad tiene, y la ausencia de límites en Su poder. Aquel que nos manda ir, es el mismo que nos acompaña en Su poder. No vamos solos en nuestra misión de anunciar el evangelio y hacer discípulos, el mismo Dios va con nosotros. Él se va físicamente al Cielo, pero Su Espíritu está con nosotros, y como Señor y Dios, Su poder y conocimiento llenan todo el Universo. 

3. Podemos ser osados. Debemos ser osados. Sólo seremos atrevidos si nos sabemos acompañados de Alguien más fuerte que nosotros. Esa es nuestra confianza: Él vive en nosotros, está con nosotros, va delante de nosotros. Podemos atrevernos a hacer cosas que nadie se atreve a hacer porque Jesús tiene “toda potestad”. ¿Eres osado? La mejor forma de vencer nuestro miedo es poner los ojos en el que nos acompaña.

4. Algunos estudiosos indican que la orden “Id” indica “mientras vais” indicando que nuestra comisión tiene lugar mientras caminamos, viajamos, trabajamos, servimos a otros, esperamos, nos relacionamos, es decir, tiene que estar integrada en cada aspecto de nuestra vida. 

5. El mandamiento es hacer discípulos, y si consideramos el texto en un sentido estricto la idea podría ser: la salvación es algo que concierne al Espíritu Santo mientras anunciamos el evangelio, no es un esfuerzo humano, no depende del que quiere ni del que corre. Pero nuestro cometido es tomar a esos nuevos creyentes y enseñarles cómo ser discípulos de Jesús, instruirlos en las enseñanzas de Jesús, en sus mandamientos, mostrarles las promesas, explicarles la doctrina de Jesús, Quien es el Padre, cómo orar, cómo relacionarnos con otros (el perdón, el amor, el servicio), cómo es la vida y la naturaleza del Reino de Dios. Y eso implica pasar tiempo con ellos, tal y como Jesús hizo, replicando el modelo que Él nos dio. ¿Estamos haciendo discípulos? ¿Amamos a los nuevos creyentes? ¿Les estamos enseñando cómo vivir a la luz de la enseñanza de Jesús?


martes, octubre 20, 2026

El árbol verde

 EL ÁRBOL VERDE

“Porque si en el árbol verde hacen estas cosas, ¿en el seco, qué no se hará?”

SAN LUCAS 23:31 RVR1960


Un árbol verde es muy resistente al fuego, la vida que hay en él evita que arda. En cambio un árbol seco es ideal para hacer fuego, todo su material sin vida lo hace apto para arder.

2. El obediente y sin pecado Hijo de Dios es el árbol verde en su perfecta humanidad. Y si Él, siendo inocente, sufrió de tal manera, ¿qué le espera a los que se rebelan contra Dios? ¿Qué le espera a los que le hicieron todo eso a Jesús?

3. Todos nosotros somos árboles secos, no tenemos la vida de Dios en nosotros. Nuestros pecados transformaron nuestro verdor en sequedad (Salmo 32). Al ser inútiles nuestro destino no es otro que el juicio. Al alejarnos de Dios hemos aceptado nuestra sentencia: insatisfacción, soledad espiritual, y muerte espiritual. Hemos abrazado la rebeldía, la independencia de Dios. Nos hemos creído sabios, pensando que ocupando el lugar de Dios podremos satisfacer nuestros anhelos y conseguir nuestros deseos. Y hemos terminado en la provincia lejana, comiendo comida de cerdos.

4. Jesús es la vid verdadera, es el árbol verde, la puerta de entrada a los pastos. En él está la vida, y su vida es la luz de la que carecemos. El cristianismo se trata de Jesús, y hacemos bien en hacer una “poda” de nuestro cristianismo, para eliminar todos los elementos superfluos que estorban nuestra relación con Aquel que es la vida. Religión, ritos y castigos que usamos para expiar nuestro pecado, caminos alternativos a Dios. Elimina todo lo que no te lleve a Jesús en tu vida. 

5. Siento esto así, “acercándoos a Él, piedra viva” (1 Pe 2:4) acerquémonos a Jesús nuestra vida (Col 3:4). Pongamos tiempo y atención a Jesús. Dediquemos soledad y devoción al Hijo de Dios, que Él ocupe nuestros pensamientos. Toquemos por la fe el borde de su manto y seamos sanados de nuestra plaga. 

6. No dediques a Jesús unos minutos cada mañana. Media hora es demasiado poco. Ocupa cada momento de tu día en tocar al Verbo, en tener comunión con Él. Aparta todo el tiempo que puedas para vivir a su abrigo. Si Él es nuestra vida, contemos el día por los minutos que pasamos lejos, y no por los minutos que pasamos con Él.


lunes, octubre 19, 2026

El ministerio son las personas

 EL MINISTERIO SON LAS PERSONAS

El crecimiento de ministerios unipersonales, la exaltación de la personalidad, son un problema en las iglesias desde el siglo 1. Las redes sociales aumentan nuestra exposición, y nuestra vanidad. Y nadie está exento de esto, yo mismo creo contenido en redes, y tengo un ministerio visible, y le pido al Señor que tenga misericordia de mí y no me arrastre la vanidad.

Creo que una buena forma de mantener a raya esa tentación es enfocar nuestro ministerio en las personas, no en los auditorios. El Señor Jesús siempre tuvo preferencia por los 12, y dentro de los doce vemos a 3 en los que aún se enfocó más. Dedicarse a cuidar de las personas individualmente nos ayudará a mantener los pies en la tierra y a ser más eficaces en el Reino de Dios. 

En este asunto el Señor me ha ayudado, desde mi primer grupo de jóvenes, de los cuales la mitad (2) eran de la iglesia, y los otros 2 los conocí en la calle. Pasar tiempo con ellos, cuando apenas sabía nada de Dios ni de la Biblia me permitió enfocarme en ellos, tener buenas conversaciones y crecer juntos. Desde entonces he procurado seguir enfocándome en personas individuales. Creo que en el momento en el que te invitan a predicar, si pierdes ese aspecto esencial del ministerio, el trabajo de visitar, llamar, reunirte, tener conversaciones con uno, dos o tres, estarás perdiendo mucho aprendizaje personal, y te estarás exponiendo a las tentaciones que vienen de la mano de separarte de las personas, dando una imagen de algo que tú no eres. 

Pero por encima de todo está el ejemplo del Señor Jesús, nuestro Maestro. Si le amamos, debemos seguir sus pasos en todo. Buscar a las personas, amarlas, servirlas, y evitar que el aplauso de las multitudes nos haga perder la razón. 

Soledad y abandono

 SOLEDAD Y ABANDONO

“Y a la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, ¿lama sabactani? que traducido es: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ”

SAN MARCOS 15:34 RVR1960


Jesús en la cruz fue abandonado por el Padre, su Padre. No se sintió abandonado, fue abandonado. Aquel que no había cometido pecado, fue considerado pecado (2 Cor 5:21), Jesús fue la diana de Dios, el objeto de su santa Ira. Y el Padre, que siempre había mirado con amor a su Hijo, en Quien se complacía, miró a Jesús como mira el pecado.

2. Es imposible conocer lo profundos y terribles que fueron los sufrimientos de Jesús en la cruz. No podemos entender la relación de Jesús con su Padre, lo gozosa e íntima que es, por eso no podemos comprender lo desgarradora que fue la ruptura en el seno mismo de la deidad. 

3. La soledad de Jesús es mayor que lo que ningún humano puede experimentar en esta vida. Quizás el Infierno sea parecido a semejante abandono, con una enorme diferencia, Jesús no cargó con su pecado, porque él no pecó, sino que cargó con todo el pecado, una inmensa carga de maldad y de la furia de Dios contra Él. 

4. La magnitud de lo que se estaba librando en la cruz es difícil de comprender. En las tentaciones en el desierto Satanás le propuso a Jesús una tentación: todos los reinos de este mundo ¡sin cruz! El reino espiritual de oscuridad temía el momento en el que el Hijo de Dios se sacrificara por los pecados liberando a los creyentes de la Ira de Dios, y de la esclavitud. Todo ángel tenía puestos sus ojos en lo que estaba ocurriendo, unos con asombro y piedad, y los ángeles caídos, con terror.

5. El desamparo de Jesús es nuestro amparo. Él fue abandonado por Dios Padre para que nosotros fuéramos recibidos en la familia de Dios. Él fue hecho pecado para que nosotros fuéramos hechos justos a los ojos de Dios. Considera los sufrimientos de Cristo por tu salvación y piensa: ¿si Él hizo todo esto por mí, acaso puedo negarle algo?


domingo, octubre 18, 2026

Conocer a Dios

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. ”

SAN JUAN 17:3 RVR1960


Hemos sido creados para conocer a Dios, para relacionarnos con Dios. Conocer a Dios es entrar en una relación con Él, y esto sólo es posible por medio de Jesucristo, Él nos ha revelado al Padre, y por medio de Él tenemos entrada a su presencia e intimidad.

2. Jesucristo es Dios. Es el medio y es el fin. Conocer a Jesús es conocer al único Dios verdadero, ya que el Hijo refleja al Padre y quien ha visto al Hijo ha visto al Padre.

3. Lo contrario a la vida es la muerte eterna. Ignorar a Dios, vivir de espaldas a Dios es la condenación de los que aman más las tinieblas que la luz. Es la oscuridad de la confusión, el terror de los que no saben nada, y la soledad de los que viven ajenos a Dios.

4. Por la misericordia de Dios Jesús vino a este mundo, se hizo hombre y nos fue dado. Sin Jesús la humanidad está condenada. Él es lo más precioso que tenemos, y nos ha sido dado. Todo ser humano necesita conocerle, debe buscarle, y tiene la obligación de clamar por ese conocimiento que la revelación natural le anticipa en pequeña, pero suficiente medida. 

5. Aquellos que tenemos conocimiento de Dios debemos deleitarnos en Dios, y no poner freno en nuestra relación con Dios, cortando todo lo que ponga límites a nuestra intimidad con Dios. Debemos honrar este conocimiento con el tributo de la obediencia, ¡el Rey lo merece! y compartir nuestro gozo por una vida de testimonio fiel, Jesús es digno.


viernes, octubre 16, 2026

El precio de nuestra salvación

“Y estando en agonía, oraba más intensamente; y era su sudor como grandes gotas de sangre que caían hasta la tierra. ”

SAN LUCAS 22:44 RVR1960


¿Qué clase de batalla se estaba librando en el interior de nuestro amado Salvador para que orara de tal manera y con tal intensidad?

2. Debemos entender que los sufrimientos de Cristo en la cruz no fueron únicamente físicos, sino profundamente espirituales, ¡Jesús fue hecho maldición por nuestro pecado! El Hijo de Dios fue hecho maldito, apartado de Dios por nuestro pecado, ¡fue hecho pecado! (2 Co 5:21). Algunos eruditos dicen que es como si la misma Trinidad fuera rota.

3. Debemos entender la clase de relación que Jesús tuvo con su Padre desde la eternidad. Dios, quien existe en tres personas está unido en naturaleza y en una relación de amor y honra el uno al otro. El Hijo ama y obedece al Padre, el Padre ama al Hijo y dice que en Él tiene todo su contentamiento, ¡se complace en el Hijo! Todo lo que hace Jesús agrada al Padre. 

Pensad en una relación de afecto humano, ¡qué dolorosa es la separación! No hay dolor como el que anhela al amado. Pues bien, a unas horas el Hijo de Dios iba a alejarse del Padre, y el Padre iba a mirar al Hijo como mira los pecados de los redimidos. ¡Qué ruptura tan incomprensible!

4. En el interior del Señor Jesús debían haber varias luchas simultáneas, la cruz no la deseaba, “si era posible” oraba, “que pase de mí esta copa”. ¡Así oraba el Salvador! Todo su ser se revelaba contra ese destino horrible. Escribo de esto con temor, ya que no entiendo lo que experimentó, y por la Gracia de Dios nunca lo experimentaré ¡porque Él murió por mí!

En su naturaleza humana, estaba siendo tentado más allá de lo que ningún hombre fue tentado. En su naturaleza divina, miraba la cruz y ser apartado del Padre con horror.

5. Y en medio de esta tentación ¡nadie estuvo más solo que el Hijo de Dios! Sus discípulos, dormían. Su amigo Judas le iba a traicionar, las multitudes iban a pedir su muerte, y el Padre le iba a abandonar. ¡Qué horror sufriste por nosotros, bendito Hijo de Dios! ¡Qué precio tan elevado por nuestro pecado! ¡Qué soledad tan absoluta!

6. Hermano, detente un momento y considera el precio de nuestra salvación. ¿Realmente lo valemos? Yo te respondo: NO, no lo valemos. El rey pagó por los rebeldes su vida, pero ÉL NOS AMÓ. ¡Nos amó! Esa es la clase de amor de la madre que se lanza a las llamas para rescatar a su bebé. El Hijo de Dios se arrojó a un infierno de Ira por amor a nosotros. ¿Qué clase de amor hace algo así? DE TAL MANERA nos amó, fue tal su amor que ni el amor más grande de los humanos haría algo semejante. ¡Bendito sea el Hijo de Dios que nos amó! No somos dignos, pero somos amados. Él sufrió la soledad de Dios para que nosotros disfrutemos de su compañía para siempre. 

7. Hermano, considera tu pecado. Nuestro pecado LE HIZO ESO AL HIJO DE DIOS, nuestra desobediencia, comodidad, cobardía, indolencia llevaron a Jesús a la cruz. No es cosa liviana el pecado, es algo terrible. Todo pecado será condenado, juzgado y castigado. Nadie quedará libre del juicio de Dios, salvo los que nos escudamos en el Salvador, Quien llevó nuestra culpa. ¡Confía en Él! Aborrece tu pecado y tu maldad, y arrójate en los brazos del Salvador, en Él hay descanso y paz para los rebeldes.

8. Guarda silencio ante Dios. No digas nada ni te precipites a decir nada. Contempla a Jesús en ese huerto, orando intensamente, sudando como grandes gotas de sangre. Mira su soledad, mira su lucha. Jesús ya está siendo roto por dentro. Nadie ha estado tan solo jamás. Míralo. No hay acto de valor semejante, ni acto de amor igual. Nuestro cristianismo se trata de Él. Es el centro de todo. Y allí está ocurriendo nuestra salvación.


El alcance de su Señorío

  EL ALCANCE DEL SEÑORÍO “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha h...