“Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.”
SAN LUCAS 18:29-30 RVR1960
El contexto de estas palabras fue la conversación con el llamado “joven rico”, quien vivía una vida moral pero amaba y estaba apegado a sus posesiones. A partir de aquí el Señor Jesús enseña sobre el apego a las riquezas y cómo estas son un impedimento para entrar en el Cielo. Pedro le recuerda al Señor que ellos han dejado sus posesiones para seguirle, esto me hace pensar en la ligereza con la que juzgamos al apóstol: ese hombre lo dejó todo para seguir a Jesús. ¿Hacemos bien en ser severos con él? ¿Acaso nosotros lo hemos dejado todo?
2. Las palabras del Maestro son para aquellos que han dejado “casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios”. Es curioso que hable de relaciones personales con más detalle que de las propiedades. Nuestro amor por nuestra familia, algo bueno y santo, podría ser un impedimento a obedecer a un llamado específico.
3. Seguir al Señor Jesús, renunciando a algo, tiene una promesa inmediata y una promesa futura. El Señor cuida de los suyos, conoce sus privaciones, recompensa a los que le aman.
4. ¿Podemos confiar en el Señor? ¿Podemos confiar en Su bondad? Sin duda. La promesa es que Él cuida de nosotros, y aunque sufriéramos privación, existe una eternidad en la que Él consolará y bendecirá a los que sufrieron por causa de Su Nombre.
5. ¿Vale la pena? El Señor Jesús es digno de toda renuncia. Los apóstoles dejaron todo porque encontraron en el Señor Jesús un valor superior a todo lo que tenían. Era un cálculo meditado, ¿Quién era más valioso? ¿Valía la pena seguir a Jesús? Y llegaron a la conclusión de que sí, valía la pena.
6. ¿Vale la pena? El Reino de Dios es para siempre. Es el Reino que pondrá fin a los reinos de los hombres. Es la Roca que derriba los pies de la imagen. El Reino de Jesucristo premiará a los que consumieron sus vidas por causa del mismo Reino, estos se levantarán, ya inmortales, para ocupar posiciones de responsabilidad en el Reino de Dios. Deberíamos pensar a menudo en este Reino para tomar la perspectiva adecuada y considerar en su justo valor las cuestiones que nos preocupan y afanan, ¡el Reino de Dios ya está aquí y se manifestará plenamente cuando Jesús vuelva!