sábado, noviembre 07, 2026

Simplifica

 SIMPLIFICA

“[35] Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os acerquéis al Señor.”

1 CORINTIOS 7:35 RVR1960


¿Hay algo que te impida acercarte al Señor? En el desarrollo del cap. 7 el mismo matrimonio podría ser, para algunos, un impedimento, obviamente para aquellos que tienen el don de continencia. Pero, olvidemos por un momento el asunto del matrimonio y reflexionemos: ¿hay algo en mi vida que es IMPEDIMENTO para acercarme al Señor? Y no me refiero solo a un pecado que mate la presencia de Dios en mí, sino a algo que me complica la vida, me complica la agenda, me roba tiempo y energías mentales, de modo que al final del día no me queda mucho para atender al Señor, y hace que una vida espiritual sea difícil.

2. Necesitamos simplificar nuestras vidas, a mayor simplicidad más fácil será “correr la carrera que tenemos por delante”. No podemos servir a dos señores, no podemos intentar sacar todos nuestros planes adelante, y no podemos vencer a este sistema si no aplicamos la lógica de la simplicidad. 

3. Las prácticas como el ayuno y la soledad para buscar a Dios nos proporcionarán la claridad mental necesaria para vivir una vida espiritual, y también para tomar decisiones que nos muevan a reducir nuestra actividad, simplificar nuestras vidas, eliminar compromisos, para que Dios, el Reino de Dios, la oración, y esa nueva vida en Él sean verdaderamente fáciles.

4. Una vez que hayamos reducido nuestras vidas y simplificado nuestra agenda descubriremos la “fácil” y ligera que es la carga, y que correr sin impedimento es mucho más sencillo que correr con impedimento. ¿Por qué no le hacemos bien a nuestra alma y la dejamos correr libre en pos de Dios? 


Sufrir el agravio

 SUFRIR EL AGRAVIO

“[7] Así que, por cierto es ya una falta en vosotros que tengáis pleitos entre vosotros mismos. ¿Por qué no sufrís más bien el agravio? ¿Por qué no sufrís más bien el ser defraudados? ”

1 CORINTIOS 6:7 RVR1960


Nadie quiere perder. Nadie quiere sufrir pérdida, sufrir una calumnia, perder su reputación, sufrir un desprecio, y para ello nada mejor que la venganza, el despecho, la respuesta contundente, hacer que el otro quede en evidencia, sin palabras, avergonzado, ¡humillado!.

2. Pero la Escritura nos habla de un tipo de cristianismo para el que estas cosas no tienen valor, porque a la luz del Reino de Dios nuestros pequeños asuntos se quedan pequeños. 

3. La reputación de la iglesia, el testimonio del evangelio son más importantes que las rencillas, y si para poner fin a una guerra interminable hay que sufrir el agravio, el apóstol nos dice que suframos el agravio antes de que quien sufra el agravio sea la reputación del Dios de la Iglesia. 

4. No hay nada más central, más prioritario que Dios y Su reputación. Vivimos para su honor, para que Su Nombre sea conocido, respetado y temido. Para un creyente la verdadera tragedia es que por su culpa la reputación de Dios caiga en entredicho. Es algo que nunca permitirá, aunque tenga que… sufrir el agravio. 

5. Por supuesto debemos tener en cuenta situaciones y casos, donde el mal no venza, donde el abuso no se perpetúe, y donde el pecado no campe a sus anchas. No debemos permitir que las excepciones nos impidan aplicar el texto, no sea que al final encontremos tantas excepciones que nunca apliquemos el principio en nuestras vidas, lo cual demostraría que en realidad nunca estaremos dispuestos a sufrir agravio alguno por amor al Señor y Su obra.


jueves, noviembre 05, 2026

Una vida centrada en Dios

 UNA VIDA CENTRADA EN DIOS

“[30] Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención; [31] para que, como está escrito: El que se gloría, gloríese en el Señor.”

1 CORINTIOS 1:30-31 RVR1960


El Señor Jesús es provisión de Dios para salvación, redención, justificación, santificación, es sabiduría, crecimiento, fortaleza y consuelo, en Él están escondidos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento. Se nos ha llamado a estar unidos a Él, como las ramitas a la vid, y que separados de Él nada podemos hacer. Fuera de Él no tenemos nada, en Él lo tenemos todo. La pregunta es ¿cómo vivir unidos a Él?

2. Una vida en la que Cristo lo es todo es una vida en la que Cristo es el centro de todo. De nuestro tiempo y atención, porque todo lo que tenemos es tiempo y atención. 

3. El creyente debe estudiar a Cristo como fundamento de su vida y salvación, así como un ingeniero estudia la estructura que sostiene y mantiene en pie un puente. Debe conocer cada detalle de Aquel que es su vida. 

4. El discípulo debe organizar su día para vivir en la presencia de su maestro. Debe vivir en aprendizaje continuo del Señor Jesús, en comunicación continua, y en auto examen. Para ello debe dedicar tiempos apartados y tiempo espontáneos. Los tiempos apartados son aquellos que separamos para que nada nos interrumpa de nuestra atención a la Palabra de Dios y a la oración, y los tiempos espontáneos son aquellos en los que buscamos refugiarnos en Él. 

5. En el cristianismo no debiera haber orgullo alguno, ya que toda la obra es de Dios, Jesús es el que inicia y sustenta nuestra fe. Si el cristiano siente admiración o satisfacción, no es en sus esfuerzos sino en los esfuerzos de su Salvador y Señor: Jesús, Él tiene todo el reconocimiento, porque la obra es suya.


miércoles, noviembre 04, 2026

Deudores

 DEUDORES

“[16] Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, ”

2 TESALONICENSES 2:16 RVR1960


El evangelio que hemos recibido nos puso en una relación correcta con Dios (NTV), nos justificó (RVR1960), y es por medio de la reconciliación del evangelio que entendimos el amor de Dios el Padre, y recibimos la consolación eterna y buena esperanza. 

2. La riqueza del evangelio: una comprensión superficial del evangelio nos proporcionará una experiencia pobre del evangelio. Debemos examinar, investigar, profundizar, reflexionar en el evangelio que hemos creído, como una ocupación por medio de la cual damos culto a Dios, adorándole y admirándole en el evangelio. Demos profundizar en el evangelio porque las riquezas obtenidas por el estudio del mismo nos llevarán a una mayor intimidad con el Dios que nos salvó.

3. La consolación eterna: el pecado ha traído ruina, dolor, quebranto, separación y enemistad con Dios. Esta ausencia de Dios provoca en nosotros una profunda insatisfacción, y por otro lado sufrimos las consecuencias del pecado en nuestras vidas, las heridas del mismo. El evangelio sana todo lo que el pecado robó, y su consolación se extiende hasta la eternidad. Somos de Dios y Dios es nuestro, para siempre.

4. Buena esperanza por gracia: los Tesalonicenses habían sido rescatados para esperar de los cielos a Su Hijo. En medio de sus sufrimientos ellos vivían esa “buena esperanza” de salvación en Cristo, y el anhelo de su reunión con Él cuando vuelva de la misma manera que se marchó. Vivir en esa esperanza trae un gozo enorme, ya que, pase lo que pase, lo que nos espera es infinitamente mejor. 

5. Somos deudores. A Dios, quien nos dio a Jesús como Salvador, al mensaje del evangelio, a los que nos trajeron el mensaje del evangelio, a los que no conocen el evangelio y podrían ser bendecidos con la consolación eterna y la buena esperanza. Somos deudores al mismo tesoro del evangelio, el cual debemos escudriñar, recorrer, conocer, admirar, interiorizar. Exaltemos a Dios al conocer la riqueza de su plan de salvación. ¡Somos deudores!


martes, noviembre 03, 2026

La obra del Espíritu Santo

 LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO

“[5] pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros. ”

1 TESALONICENSES 1:5 RVR1960


¿Qué es creer en Jesús? El tiempo ha hecho que la doctrina de la justificación por la fe se haya transformado en algo que no es bíblico, la afirmación de que recitar una oración de fe nos salvará a pesar de que nuestra vida no refleje cambio alguno ni obra de santificación. 

2. El evangelio no es cuestión de palabras. La religión es cuestión de palabras, los pactos mentirosos son cuestión de palabras. No cuesta nada decirle a todos que te hiciste cristiano porque “aceptaste a Jesús en tu corazón”. Es cuestión de palabras, afirmas algo que puede haber ocurrido o no. El cristianismo no tiene nada que ver con eso.

3. El evangelio se recibe en poder. El evangelio es poder de Dios para salvación. Transforma nuestra forma de pensar, nuestra forma de vivir, cambia nuestros afectos, modifica nuestras prioridades. El evangelio cuando es creído supone un cambio absoluto en la vida del creyente, ha “nacido de nuevo”, y el Espíritu de Dios comienza de manera progresiva a cambiar a una persona que de natural está inclinada al pecado, y ahora está impulsada por Dios hacia una vida santa. Cualquiera puede verlo. Incluso si callara todo el mundo quedaría asombrado del cambio que se produce en el creyente. Si callara, sus hechos hablarían. Pero no puede callar, y tampoco puede dejar de cambiar.

4. El evangelio abre las puertas a la actividad del Espíritu Santo. El Espíritu Santo abre los ojos, quita la dureza del corazón, da fe, concede el arrepentimiento, impulsa al incrédulo a afirmar que Jesús es el Señor, y mueve al creyente a orar: “Abba Padre”. El Espíritu Santo es Santo, de modo que si habita en un hombre pecador hará que ese hombre se vuelva santo. No se puede resistir su actividad, tarde o temprano el soberano Espíritu de Dios obrará. 

5. El evangelio lleva a la plena certidumbre. La fe echa fuera el temor, y el Espíritu de Dios proporciona la certeza de lo que se cree y no se ha visto. Es certidumbre es paz, ya que el creyente se apodera de aquello que le es prometido, conoce al dador de las promesas, Dios, y sabe que Él es fiel.

6. Por lo tanto vemos que la obra de Dios es una obra real y eficaz. No puede ser fingida. No es una cuestión de palabras sin cambios reales. Los Tesalonicenses habían recibido el evangelio con todas sus consecuencias. Por lo tanto nosotros no tenemos derecho para pervertir la obra del evangelio, afirmando que alguien es “creyente” cuando no hay evidencia alguna de ello. Sería una falta de respeto al Espíritu Santo y un ultraje afirmar que alguien es creyente, pero que Dios no hizo obra alguna en él.


lunes, noviembre 02, 2026

Muerte y liberación

 MUERTE Y LIBERACIÓN

“[14] En cuanto a mí, que nunca me jacte de otra cosa que no sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo. Debido a esa cruz, mi interés por este mundo fue crucificado y el interés del mundo por mí también ha muerto. ”

Gálatas 6:14 NTV


La cruz es un PUNTO DE RUPTURA. Es la muerte a un sistema social, de pensamiento, de esclavitud y de idolatría. El hombre crucificado era rechazado por el sistema romano, desechado como criminal y enemigo. Civilmente dejaba de existir, no podía comprar ni vender, pedir un préstamos, no podía comprometerse, pero en otro sentido, se volvía libre del sistema romano. 

2. Creer y ser discípulo es quedar crucificado con Cristo, uniéndonos a Él en su muerte. Esa muerte pone fin a nuestra vida “romana”, esa muerte mata en nosotros todo lo “romano” y nos une al Reino de Dios. 

3. El sistema religioso funciona cuando tus méritos se consideran suficientes. El favor de Dios, Su amor, Su perdón se ganan cuando se cumplen ciertas normas. El apóstol nos enseña que su orgullo, su valor como cristiano no depende de lo que él haya hecho, sino de lo que Jesús ha hecho. Es más, se niega a ver otro valor o mérito fuera de muerte de Jesucristo, ya que todo su mérito ante Dios viene del obediente Hijo de Dios. 

4. Al romper con el sistema religioso de obras ha quedado rota su relación con el sistema que depende de esa mentalidad: el mundo, un sistema sin Dios, donde el ser humano es la medida de todas las cosas y donde la Gracia no existe, sino la promesa de la paz por medio del esfuerzo.

5. La esclavitud de nuestra mente se rompe al descansar en la justicia del Señor Jesús, y con esa muerte, nuestra fascinación por el mundo, por sus promesas. Nuestra esperanza ha quedado cautiva del Reino de Dios, y nuestro interés fascinado por la sabiduría de Dios y el evangelio. Es por eso que nuestro anterior disfrute del mundo ha pasado, y ahora tenemos nuevos apetitos espirituales que nos satisfacen profundamente. Experimentamos la “satisfacción de la samaritana”, sedienta del amor y de las promesas, y ahora saciada por su relación con el Mesías. Existe un agua para el alma que sólo Jesús da, Él es el río de vida que corre en la ciudad celestial, Él es el árbol cuyo fruto sustenta el alma.


viernes, octubre 30, 2026

Simplificar nuestro cristianismo

 CÓMO SIMPLIFICAR NUESTRO CRISTIANISMO

“[27] La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo.”

SANTIAGO 1:27 RVR1960


El texto anterior dice que es un error pensar que eres una persona piadosa pero no tener el control de tus palabras, siendo imprudente, cruel, hiriente, o profano. La “religión” o devoción a Dios tiene que ver con otras cuestiones: con la misericordia y con una vida coherente.

2. ¿Cuál debe ser la medida para valorar nuestro cristianismo? El texto comienza con nuestro amor a los demás, la capacidad de identificar a los que más sufren y cuidar de ellos, acompañarles, aliviar su sufrimiento, en el contexto de Santiago, los más desamparados: los huérfanos y las viudas. Esto no es ni más ni menos que seguir el ejemplo de nuestro Señor Jesucristo, Quien pasó por este mundo sanando, alimentando y enseñando, perdonando y amando. 

3. La siguiente medida de medir nuestro cristianismo es una vida coherente con lo que Dios espera de nosotros. Lo que decimos tiene que corresponderse con lo que hacemos. La santidad de vida es una vida limpia, donde no hay lugar para el pecado, la mentira, la codicia, la inmoralidad, la crueldad, el orgullo. Todo esto anula nuestra profesión, arruina nuestro testimonio y nos vuelve malos ejemplos como discípulos de Jesús. 

4. Debemos simplificar nuestras vidas para poder vivir con la máxima libertad, la de servir a otros y vivir con santidad. A menudo nos complicamos con compromisos que llenan nuestra agenda, y que se vuelven un estorbo. ¿Qué es un estorbo? CUALQUIER COSA que no obedezca al propósito de nuestra salvación. Cualquier cosa que haga más difícil ser cristiano. Revisemos nuestras vidas y simplifiquemos.


jueves, octubre 29, 2026

Motivación para evangelizar

 “[21] Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, ”

HECHOS 14:21 RVR1960


La multitud de Listra pasó de exaltar a Pablo y a Bernabé a apedrear a Pablo, dándolo por muerto. Herido, sangrando y con dolor, Pablo vuelve a entrar en Listra para anunciar el evangelio. Lo hizo con grandes dolores, y seguro que con las heridas internas propias de quien ha sido maltratado injustamente. Pero obedeció al Señor anunciándoles a Jesús. ¿Lo merecían? Lo dudo. ¿Tendría deseos de anunciarles a Jesús? Personalmente creo que el amor de Jesús impulsaba a Pablo, deseando que incluyo esos hombre violentos oyeran el evangelio. ¿Nos impulsa la compasión de Dios por los perdidos? ¿Nos duele ver el estado espiritual de oscuridad e ignorancia de nuestros amigos y adversarios? Dice Pablo que somos deudores del evangelio a ellos. 

2. Si la compasión de Dios no está en ti, pasa tiempo de rodillas, orando y leyendo tu Biblia, conociendo al Dios que se compadece de nuestras miserias y envió a Su Hijo para librarnos de Su justa Ira.


Simplifica

  SIMPLIFICA “[35] Esto lo digo para vuestro provecho; no para tenderos lazo, sino para lo honesto y decente, y para que sin impedimento os ...