SOFONÍAS 3:4 RVR1960
[4] Sus profetas son livianos, hombres prevaricadores; sus sacerdotes contaminaron el santuario, falsearon la ley.
La caída de Judá viene precedida de la caída del sacerdocio y de los profetas. Cuando los líderes espirituales aman más el dinero que a Dios es que el pueblo se está precipitando en una caída de maldad. La codicia de los profetas contamina a los gobernantes, a los sacerdotes, al pueblo sencillo y entonces la maldad se extiende como una plaga. 2. El abandono del ministerio de la Palabra de Dios es algo sutil, basta con que se utilice la Palabra para tranquilizar, no para corregir, para justificar nuestra conducta, y no para llamarnos a Dios. De esa manera hoy vemos predicaciones motivacionales, orientadas a que nos sintamos emocionalmente bien. Suena bíblico, pero no es más que el abandono del mensaje de Dios. Es popular, ya que las personas están encantadas con el mensaje, pero no es espiritual, ni viene de Dios, es una traición a Dios y a su Palabra. Mucho me temo que en nuestros días no hay tanta diferencia, los púlpitos se han vuelto escenarios de entretenimiento, la música una experiencia (pero no de adoración) y el mensaje busca anestesiar nuestra culpa y producirnos bienestar, cuando no, anunciarnos bendiciones y promesas. 3. Oremos por los que nos presiden en el Señor. Ellos recibirán un juicio más rigurosos. Necesitamos maestros conforme al corazón de Dios, que compartan sólo la Palabra de Dios, y que la hayan atesorado en sus corazones, en tiempos de soledad. Nuestra misión es sostener a hombres así. Que el Señor nos de pastores conforme a su corazón, y que el destino de los falsos profetas no sea otro que morir fuera del campamento, ya que no hay lugar para ellos dentro del pueblo.
