sábado, julio 11, 2026

Salir de Babilonia

ISAÍAS 52:11 RV2020

[11] ¡Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis nada inmundo! ¡Salid de en medio de ella, purificaos los que lleváis los utensilios del Señor!


Dios ha anunciado que salvará a su pueblo (v.10) desnudará su santo brazo (estamos hablando de una COLOSAL manifestación del poder de Dios) en los últimos tiempos veremos actos de salvación mucho más colosales que los juicios contra Egipto, que el juicio contra Sodoma, veremos el mayor despliegue de poder para castigar a las Naciones y salvar a Su pueblo, ¡será grandioso el día del Señor! Temible y de gran mortandad. Mientras eso ocurre Dios llama a Su pueblo a una SANTIFICACIÓN total. En tiempos de degradación, inmoralidad, violencia, y sobre todo: abandono de la piedad, el hombre de Dios tiene que vivir una vida espiritual significativamente superior, no sólo a la de sus tiempos, sino a la de la iglesia en sus tiempos, porque la degradación de la sociedad afecta, por desgracia, a la iglesia profesante. Vivir así es vivir con un alto grado de consagración, dedicación a las cosas de Dios, de limpieza de todo tipo de contaminación, de humildad, de generosidad, pero sobre todo con una atención a Dios plena, adorándole y honrándole en nuestra vida, desde la sencillez y la humildad de alguien que se sabe perdonado. 

Los tiempos actuales son de enorme apostasía. Por supuesto que quedan iglesias muy fieles, y pastores comprometidos a la sana enseñanza, por supuesto que hay un pueblo que vive en santidad, por eso el llamado es: santificaos aún más. Buscad a Dios cada día, vivid vidas sobrenaturales, vivid vidas de oración extraordinarias, tened vuestra mente llena de la Palabra de Dios en todo momento. 

Cada creyente tiene que tomar una decisión delante de Dios y es cómo vivir en adelante, como ser luz en medio de una generación “maligna y perversa”, cómo mantener viva la llama de su lámpara para que cuando el novio venga esté despierto. La respuesta a esa pregunta no puede ser una respuesta a media tinta, sino una decisión radical, comprometida, de vivir para Dios con TODO el corazón, con toda la mente, con toda el alma y con todas las fuerzas. No hay consagración parcial, si es parcial no es consagración. Que el Señor nos lleve a ese punto de quebranto para que le busquemos con toda el alma y nos alejemos de la Babilonia en la que ya vivimos. 

viernes, julio 10, 2026

Una iglesia sin deseo de Dios

LUCAS 18:8 BIBLIA EL MENSAJE (paráfrasis)

“Sin embargo, ¿cuánto de esa clase de fe persistente encontrará el Hijo del hombre en la tierra cuando vuelva?”


Los ejemplos que pone el Señor Jesucristo como “modelos” de oración nos confunden. Son modelos de audacia, perseverancia infatigable, casi “desvergüenza”, importunidad, osadía… un hombre que no respeta el sueño de su amigo, que insiste a pesar de su negativa a atenderle. Una viuda que no tiene miedo a nada ni a nadie ¡porque no tiene a nada ni a nadie!. Obviamente Dios no es un juez injusto, ni un amigo remolón, ¡nada de eso! porque estas ilustraciones no tratan de Dios, sino de la persona que ora, y aún más: de la fe de la persona que ora. Una fe perseverante, que se aleja del mundo y llama a la puerta de Dios con insistencia, que se aferra al manto de Dios y no lo suelta por nada del mundo. Esa clase de fe es algo único, y es algo que el Señor Jesús espera de cada uno de nosotros, ¿tenemos esa clase de fe? ¿Cuando Él vuelva habrá alguien, aunque sólo sea una persona con esa clase de fe? Por la forma en la que hace la pregunta parece estar avisándonos de una apostasía general, de un enfriamiento del pueblo de Dios, un pueblo que ha olvidado orar y ahora considera que tiene mejores cosas que hacer. ¡Que Dios nos libre del pecado de NO ORAR! ¡Que nunca olvidemos a Dios! Que nunca olvidemos su generoso corazón, Su amor al enviarnos al Salvador, ¿cómo lo descuidaremos cambiando a Dios por los ídolos? Cuanto más leo el Antiguo Testamento más me llama la atención la insistencia de la Biblia con el pecado de la idolatría: cambiar a Dios por otros dueños que prometen darnos lo que deseamos.

¿Qué podemos hacer para REVERTIR la tendencia a abandonar la oración? ¿Cómo podemos combatir el adormecimiento espiritual? 1. Debemos cambiar nuestra idea de Dios. Es posible que muchas cosas que creemos de Dios sean demasiado pobres, ideas muy generales, cuando no ideas falsas. El Dios revelado en la Biblia es asombroso. Debemos renovar y llenar nuestra comprensión con las poderosas ideas de Dios para caer rendidos ante el asombro de la majestad de Dios. 2. Debemos procurar el apetito de Dios, y el hambre de oración. Cuando era niño mi madre me prohibía comer ciertas cosas porque “me quitaban el hambre”. Las chucherías matan el hambre de Dios, y los pasatiempos absurdos matan el hambre de oración. El cristianismo contemporáneo sólo sobrevivirá si es radical en apartarse del entretenimiento y volcarse en Dios, en tener por suma delicia el conocimiento de Dios, las buenas conversaciones, la contemplación, el estudio cuidadoso de la Palabra de Dios. Debemos vivir contra corriente y constituirnos en una rareza única frente a una sociedad arrodillada y seducida al entretenimiento. ¿Un viernes por la tarde leyendo la Biblia y orando? ¿Estamos locos? ¿La TV apagada mientras comemos y tenemos conversaciones en familia? ¿Estar en la cola del banco sin mirar el móvil sino pensando en Dios?


Lista de libros leídos (2026) actualización

 


Pedernal

 PEDERNAL

ISAÍAS 50:7 RVR1960

[7] Porque Jehová el Señor me ayudará, por tanto no me avergoncé; por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado. 


El Señor Jesús “afirmó su rostro” (puso su rostro como pedernal) el pedernal era una “roca extremadamente dura”, el lenguaje indica una capacidad enorme para “resistir los golpes” y nos habla de una determinación inquebrantable, la de alguien que se sostiene en Dios. En el contexto de Is 50 (los cánticos del Siervo) se está hablando proféticamente del Señor Jesucristo, de Él se dice que ante el sufrimiento que tenía por delante NO IBA A RETROCEDER, sino que iba a cumplir la voluntad de Dios. ¡Qué clase de compromiso y determinación a agradar a Dios! esto es algo que no vemos en nosotros mismos. Damos gloria a Dios por la clase de Salvador que Él nos ha provisto, ¡no somos dignos de Tí, Hijo de Dios! Muchos de nosotros hacemos promesas sin saber exactamente a lo que nos estamos comprometiendo, desconocemos el futuro, pero el Señor Jesús sabía perfectamente todo lo que implicaba la cruz, ese era un conocimiento ESPANTOSO, y ante el horror de la cruz AFIRMÓ SU ROSTRO para ir a Jerusalén, e Isaías dice que puso su rostro COMO UN PEDERNAL, ¡nada le iba a apartar de la voluntad de Dios! Cuando el apóstol Pedro le pidió que tuviera compasión de sí mismo y que no fuera a la cruz ¡cómo le reprendió! de hecho le habló directamente a Satanás, que era quien estaba detrás de aquella súplica.

Bendito seas, Señor Jesús, mi pecado te llevó a la cruz, la justa Ira de Dios que yo merecía ¡te aplastó a ti! y tú no dudaste un momento ir a la cruz por nosotros. ¡Qué santa determinación! ¡qué admirable amor y celo por Dios! ¿Cómo no adorarte? Somos tuyos en un sentido mucho más grande y más profundo del que incluso podemos comprender, somos tuyos porque con Tu sangre nos has comprado y hechos libros. ¡Qué horror el de la cruz y el del Juicio de Tu Padre! ¡Sólo tú sabes el horror experimentado durante aquellas horas espantosas! Espíritu de Dios, provoca en nosotros tal obediencia que honremos el sacrificio del Hijo, la Santidad del Padre, y la vida que Tú produces en nosotros.

Un discípulo

 Isaías 50:4 LBLA

[4] El Señor Dios me ha dado lengua de discípulo, para que yo sepa sostener con una palabra al fatigado. Mañana tras mañana me despierta, despierta mi oído para escuchar como los discípulos.


Pocas traducciones usan la palabra “discípulo” en este texto la LBLA. La RVR60 usa “sabio”. La idea es la misma, alguien que es enseñado por Dios, que es humilde y reconoce la autoridad de Dios. Leo este texto como un deseo, y como una oración. Cada mañana me despierto buscando sabiduría de parte de Dios, en primer lugar, para mi propio provecho, y en segundo lugar, para provecho de otros. Todos los recursos que necesitamos no están en nuestro interior sino en Dios. El primer paso para ser un discípulo es reconocer tus enormes carencias. 

Un discípulo es alguien que busca al Señor como primera ocupación del día, es decir, lo busca temprano en la mañana. Todos tenemos muchas cosas que hacer, pero si eres un discípulo tu tarea del día es seguir a Dios, estar atento a Dios, absorber todo lo que Dios tiene para tí, ajustar tu vida a Dios. Y por último, “hablar palabras al cansado”, consolar, acompañar y aliviar el sufrimiento de otros.

miércoles, julio 08, 2026

Recuperando el Trono

 RECUPERANDO EL TRONO

Isaías 45:7 NTV

[7] Yo formo la luz y creo las tinieblas; yo envío los buenos tiempos y los malos. Yo, el Señor, soy el que hace estas cosas.


Desde el capítulo anterior Dios está explicando su naturaleza frente a los ídolos. ¿Era necesario explicar esto? Sin duda, debido a la idolatría de Israel. Un ídolo no es nada en comparación con Dios, cuyo poder se ha manifestado en la creación, Él es quien sostiene todas las cosas, es quien está detrás de todo lo que existe. Nuestra mente no alcanza a comprender el poder y el alcance de su soberanía. Todo viene de Él. 

Esta explicación nos tiene que mover a adorar, a humillarnos ante un Dios que conocemos, pero no comprendemos. Él es Dios, ocupa una categoría única (“fuera de mí no hay quien salve” “a otro no daré mi gloria”), entenderlo nos debe hacer conscientes de nuestra humanidad en relación con Él. Uno de los retos del cristianismo de hoy es comprender que Dios es el centro de todo, y que la adoración es el latido persistente que nos mueve hacia Él. Dios es el centro de nuestro sistema, familia, sociedad, iglesias, ¡todo! no es “algo” que hacemos para poder desentendernos de Él y seguir con nuestros asuntos, sino que es un Alguien persistente que subyace en todo, que está presente en todo lo que hacemos. Es en su deidad que nosotros comprendemos nuestra humanidad, es en su divinidad que nosotros descubrimos nuestra verdadera humanidad. 

El reto del cristianismo de hoy no es construir argumentos que convenzan a otros de su existencia, sino coronar a Dios en el centro de nuestro ser, para que cualquiera que vea nuestras vidas tenga la “Experiencia de Isaías” al ver a Dios en su trono.

martes, julio 07, 2026

Reducir a Dios

 Isaías 40:18 NTV

[18] ¿Con quién podemos comparar a Dios? ¿Qué imagen se puede encontrar que se le parezca?


Los seres humanos hemos estado intentando “crear” un dios comprensible, reducirlo a términos que podamos comprender. Esto se llama idolatría. El resultado de este esfuerzo es una deidad demasiado parecida a nosotros, fácil de manipular, dispuesta a negociar, mediocre. El Dios de la Biblia en cambio nos confunde, nos irrita y desafía, es incontrolable, ingobernable, imposible de manipular. Aún más, tiene todos los derechos, y nosotros ninguno, es Juez, propietario, legislador, conocedor de toda la realidad, mientras que nosotros no podemos enfrentarnos a Él. 

Dejemos de construir ídolos y entreguémonos al conocimiento de Dios. Abandonemos la estupidez de reducir a Dios y pongámonos de rodillas para estar dispuestos a asombrarnos ante el Dios imposible de ser reducido a una imagen física o mental que nos permita comprenderle. 

lunes, julio 06, 2026

LIBRES DEL TEMOR


ISAÍAS 37:20 RV2020

[20] Ahora pues, Señor, Dios nuestro, líbranos de sus manos, para que todos los reinos de la tierra conozcan que solo tú eres el Señor.


Cuando Senaquerib despreció a Dios y amenazaba con tomar Jerusalén, el buen rey Ezequías buscó ayuda en Dios. Su oración tiene dos énfasis, el primero es el reconocimiento del poder de Dios (v.16) y el segundo es su deseo de honrar a Dios (v.20). Esto es lo que Dios quiere nosotros, que le conozcamos con Quien es Él, su soberanía, su grandeza, su poder. Y también que le demos la honra que sólo Dios se merece ¡es Dios! y nuestra adoración es el tributo que pagamos al Rey. 

¿Podemos practicar esto en nuestro día a día? Sin duda. Cada mañana reconozcamos que Dios reina, que Él es Soberano, y tiene todo bajo el control de su voluntad y poder. ¡Qué seguridad nos da saber que Dios reina y no el azar o los seres humanos! Lo segundo que debemos refrescar cada día es nuestro ASOMBRO por Dios. ¡Nadie hay semejante a Él! Nuestro propósito es el mismo de el de los querubines que rodean el Trono: exaltar, engrandecer, reconocer, alabar a Dios. Que en el altar de nuestro corazón le demos culto continuo a Dios, ¡Es es digno!

Cuando no damos culto a Dios estamos en manos de “Asiria”, cuando nuestro temor reverente no es hacia Dios, estaremos presos del temor a otros “señores” que buscarán gobernarnos por medio del miedo. Sólo podemos ser verdaderamente libres cuando Dios reina en nuestra mente, y el Señor Jesucristo vino para introducirnos en una relación de intimidad con Dios, Él nos libra del pecado y nos lleva al Padre para que, libres de la tiranía del pecado y del diablo, le sirvamos con libertad para siempre. 

viernes, julio 03, 2026

Transformarte en aquello que amas

 OSEAS 9:10 RVR1960

[10b] Ellos acudieron a Baal-peor, se apartaron para vergüenza, y se hicieron abominables como aquello que amaron. 


Eres lo que adoras, te conviertes en lo que admiras. El verdadero peligro de la idolatría es su potencial para cambiarnos. Los dioses de las naciones eran sensuales, violentos, y sus adoradores lo eran tanto o más. 

Cuando deseas alcanzar tu felicidad escogiendo a tus dioses y sirviéndoles, acabas de hacer un pacto que terminará en tu ruina. Mucho se multiplicarán los dolores de aquellos que sirven diligentes a otro dios. 

En cambio la adoración al Dios Santo nos cambia y nos devuelve a nuestra humanidad original, conectada a Dios. En la verdadera adoración no hay negociación, sino sólo confianza. No hay imposición ni acuerdo, sino la fe absoluta en la buena voluntad de Dios para sus hijos. Dios no da migajas, ni santifica nuestros planes, la adoración verdadera es la gozosa sujeción a Dios, lo entrega todo, pero nos da la promesa que no podemos concebir. Quien sabe mejor que nosotros cómo ser felices es Dios, y su bendición no añade tristeza, pero implica una camino que nosotros no entendemos, ¿confiaremos en Dios? ¿aceptaremos humildemente Su voluntad? Él nos lleva de la mano en un proceso de transformación que nos hace aptos para disfrutar de las mayores delicias que nuestra sensualidad no nos podría dar nunca. 

jueves, julio 02, 2026

Del equipo de Bavink


No soy muy fan del fútbol, por el contrario, llevaba mucho tiempo esperando que me llegara la "Dogmática Reformada" de Bavink, y una vez que he empezado a leerla ya sólo pienso en "ella". Como no es un libro que puedas llevar en el Metro, sólo puedo estudiarla en casa. Ahora estoy en la primera lectura, sólo subrayo, ni siquiera tomo notas, y es una verdadera delicia, no sólo por la erudición y concisión de esta obra (que originalmente fue publicada en 4 Tomos) sino por lo didáctica y amena que es. Me hace sentir profundamente ignorante, pero a la vez me convierte en un gozoso lego a los pies de este teólogo. Ahora está haciendo un recorrido histórico sobre el desarrollo de la teología dogmática, y estoy atónito de ver el desfile de gigantes, pensadores, teólogos, apologetas que la iglesia de Jesucristo ha tenido a lo largo de los siglos. ¡Qué seguridad saber que Dios envía sabios pastores para cuidar y edificar a Su rebaño!

Restauración

 OSEAS 13:9 RVR1960

[9] Te perdiste, oh Israel, mas en mí está tu ayuda. 


Cuando nos alejamos de Dios comenzamos a tomar decisiones muy necias. Esas decisiones traen consecuencias peores, y podríamos empeorarlo todo reaccionando peor ante esas consecuencias. Finalmente podríamos estar tan enredados en una maraña de malas decisiones que no sepamos cómo salir de la situación. Busca a Dios.

Nuestra ayuda está en Dios, en los términos que Dios establece. Si queremos ser ayudados por Dios, necesitamos someternos a Él. Todo pasa por arrodillarse, reconocer que Él es Dios, pedir humildemente su ayuda, sujetarnos a Él. Cuando el ser humano ocupa su lugar como criatura, comienza a ser humano. Cuando Dios ocupa la jerarquía del corazón, volvemos al Edén. Cuando Cristo Jesús nos reconcilia, entramos por la puerta de los hijos de Dios.

Salir de Babilonia

ISAÍAS 52:11 RV2020 [11] ¡Apartaos, apartaos, salid de ahí, no toquéis nada inmundo! ¡Salid de en medio de ella, purificaos los que lleváis ...