2 CRÓNICAS 25:14-16 RVR1960
[14] Volviendo luego Amasías de la matanza de los edomitas, trajo también consigo los dioses de los hijos de Seir, y los puso ante sí por dioses, y los adoró, y les quemó incienso. [15] Por esto se encendió la ira de Jehová contra Amasías, y envió a él un profeta, que le dijo: ¿Por qué has buscado los dioses de otra nación, que no libraron a su pueblo de tus manos? [16] Y hablándole el profeta estas cosas, él le respondió: ¿Te han puesto a ti por consejero del rey? Déjate de eso. ¿Por qué quieres que te maten? Y cuando terminó de hablar, el profeta dijo luego: Yo sé que Dios ha decretado destruirte, porque has hecho esto, y no obedeciste mi consejo.
Que Amasías tomara a los dioses edomitas vencidos por el Dios de Israel fue una necedad, de la misma manera es una locura que un creyente, habiendo sido recatado por Jesucristo de los falsos dioses de este mundo, se vuelva a ellos tras haber sido limpiado de sus pecados.
Una vez más tenemos a un profeta (anónimo) que se enfrenta al rey: le confronta por su idolatría y le anuncia que Dios está decidido a destruirle. ¿Qué clase de hombre se enfrenta así a un rey de la antigüedad, con poder para quitarle la vida y no dar cuentas a nadie? Tan solo un profeta de Dios. La pregunta que le hacen al profeta refleja la sorpresa obvia “¿Por qué quieres que te maten?”. ¡Sólo un profeta de Dios habla así! porque no es su voz, es la voz de Dios reprendiendo al rey. El rey no sabe lo bendecido que es al tener a un hombre que le hable la verdad en nombre de Dios.
Reflexiones sobre el profeta: un profeta de Dios no teme a nadie más que a Dios, sólo tiene una misión, y en esa misión está implícita su propia muerte. El rey va delante del pueblo, el profeta va en contra de todo el pueblo. No hay misión más peligrosa que la de un profeta, pero Dios llama a los profetas “sus” profetas, y la muerte de cada uno de ellos es un atentado a Dios, un crimen contra Dios. De ellos debemos aprender la integridad y fidelidad a la misión de Dios.