GENTE IMPROBABLE
“y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. ”
HECHOS 9:4-5 RVR1960
La salvación de alguien como Saulo, un perseguidor lleno de odio al cristianismo es algo sólo cabe en los planes de Dios, porque ninguno de nosotros (los torpes humanos) en su sano juicio, escogería a un hombre tan sanguinario y violento como al fariseo más lleno de odio contra el cristianismo para hacerlo discípulo, y no sólo discípulo, ¡sino apóstol! Pero en la sabiduría divina, esta decisión es un logro de la Gracia, un testimonio que confunde a los opositores y maravilla a todos, ¿qué clase de Dios es este, que perdona y está cercano de los que le persiguen?
2. Sin duda Dios no es como nosotros. Su bondad no tiene nada que ver con nuestra bondad. Si no estamos de acuerdo con sus métodos, y no nos gustan sus planes es porque nosotros somos incapaces de ver todo lo que Él ve, y porque nuestra naturaleza está tan corrompida que no somos nadie para explicarle al Santo Dios cómo debería ser.
3. Cuando el Señor Jesús escogió a los doce hizo una elección fuera de nuestra lógica. Cada uno carecía de potencial para ser discípulo, no sólo por su orígen y contexto familiar, sino por su educación, por su temperamento. Quizás algunos tenían la inteligencia y la educación adecuada, como por ejemplo Judas. Los demás… eran personas muy comunes, y Judas, ya sabemos como terminó.
4. ¿Os podéis imaginar el giro que dio la vida de Pablo? El día anterior iba a caballo con gente peligrosa para perseguir cristianos y que le dieran más poder, y ese mismo día estaba de rodillas ante Jesús, preguntándole qué órdenes tenía para él. La vida de Pablo dejó de ser la misma en el momento en el que Jesús le llamó.
5. El cristianismo es un llamado de Jesús a seguirle. Y debería tener el mismo recorrido que el llamado a Pablo, a Pedro, o a Felipe y Andrés. Es un discipulado, un llamado a dejarlo todo para vivir para nuestro maestro. Un giro radical de vida. Descubrir qué implica seguir a Jesús es la tarea que tiene que descubrir el discípulo, por medio de la ayuda de discípulos veteranos, y su lectura en oración de la Palabra de Dios. Si no sabes qué espera Jesús de ti, es que no le estás prestando la suficiente atención, o que no has hecho el silencio necesario para que te hable.