jueves, octubre 08, 2026

Siguiendo al Pescador de hombres

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”

SAN LUCAS 19:10 RVR1960


Nosotros pensamos que entre nosotros hay unos pocos que tienen el don de “evangelista”, es decir, ellos tienen la capacidad de comunicar el evangelio y guiar a otros a Cristo. Esto es cierto, pero no es del todo acertado.

2. El Señor Jesús pasó por este mundo hablando a multitudes, y buscando a personas individuales, llamándolas al arrepentimiento y la fe en Él. Buscó a Zaqueo, llamó a los 12, habló con la mujer Samaritana, con Nicodemo, habló con con el paralítico del estanque. Jesús no era como estos manipuladores, pagados de sí mismos, que sólo buscan grandes auditorios, él buscaba la comunión con su padre, enseñar a los doce, y las multitudes. 

3. Cuando el Señor llamó a Pedro le dijo que él le haría “pescador de hombres”, indicándole el trabajo que había de realizar: ser un embajador del Reino, buscar a los Cornelios de este mundo, anunciándoles a Jesús. Un pescador de hombres es una persona movida por el Espíritu de Dios a buscar a otros en su indigencia espiritual para llevarlos a las riquezas en Cristo. 

4. Si hemos creído en Jesús, si hemos recibido Su Espíritu, si el carácter de Cristo Jesús se está formando en nosotros, entonces nosotros también somos llamados a “buscar y a salvar los que se había perdido” a semejanza de Él. Tendremos ese deseo y ese llamado. Porque la persona de Jesús en nosotros pone nuevos deseos y nuevas cargas, y Él tuvo la carga de salvar a los perdidos. 

5. Con todo, quizás no nos consuma el deseo de salvar a otros, todavía hemos de crecer, madurar y amar como el Señor Jesús, por eso debemos volcarnos en el estudio de Su vida, en la interiorización de Sus palabras, y en la oración para que nuestros deseos estén alineados con Dios.


miércoles, octubre 07, 2026

Hijo de David

“Y muchos le reprendían para que callase, pero él clamaba mucho más: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí! ”

SAN MARCOS 10:48 RVR1960


Aquel hombre estaba desesperado por ayuda, en su necesidad tenía algo claro: Jesús era el único que podía ayudarle, así que clamó.

2. Cuando el pecador recibe por el testimonio del Espíritu Santo la convicción de pecado y le es revelado que Jesús es el Hijo de Dios, clamará a Él pidiendo salvación. Este es el llamamiento que Dios hace y del que se dice que irrevocable (Rm 11:29).

3. Igual que los espinos quieren ahogar la semilla (Mc 4:18) hubo algunos que le pidieron a Bartimeo que callara. Dice nuestro texto que eran “muchos”. De la misma manera aquel que clama a Cristo por salvación encontrará que muchos le piden que calle, pueden ser dudas, pueden ser afanes, pueden ser pecados susurrando promesas de satisfacción. Pero si el alma ha recibido la convicción de pecado, no callará.

4. El objeto de la fe: Bartimeo clama a Jesús como “hijo de David”, y en estas palabras concentra el reconocimiento de Aquel que conforme a la promesa es el rey cuyo trono será eterno. También está reconociendo en Él autoridad por encima de toda autoridad, y eso le pone en una difícil posición frente a Herodianos, fariseos y romanos, ya que al clamar así a Jesús está señalando que ellos no tienen la autoridad. 

5. La salvación es el reconocimiento de nuestra absoluta pobreza y necesidad en Dios. Es reconocer que no tenemos nada y Dios lo tiene todo, y es clamar pidiendo ayuda en su misericordia. Además, la única confesión que salva es la que es dirigida a Jesús, y no a ningún otro. Sólo a Él. Porque sólo Él es el Hijo de David, el rey eterno, y fuera de Él no hay autoridad, ni poder, ni salvación.


martes, octubre 06, 2026

El valor supremo del Reino de Dios

“Y él les dijo: De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna.”

SAN LUCAS 18:29-30 RVR1960


El contexto de estas palabras fue la conversación con el llamado “joven rico”, quien vivía una vida moral pero amaba y estaba apegado a sus posesiones. A partir de aquí el Señor Jesús enseña sobre el apego a las riquezas y cómo estas son un impedimento para entrar en el Cielo. Pedro le recuerda al Señor que ellos han dejado sus posesiones para seguirle, esto me hace pensar en la ligereza con la que juzgamos al apóstol: ese hombre lo dejó todo para seguir a Jesús. ¿Hacemos bien en ser severos con él? ¿Acaso nosotros lo hemos dejado todo?

2. Las palabras del Maestro son para aquellos que han dejado “casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el reino de Dios”. Es curioso que hable de relaciones personales con más detalle que de las propiedades. Nuestro amor por nuestra familia, algo bueno y santo, podría ser un impedimento a obedecer a un llamado específico. 

3. Seguir al Señor Jesús, renunciando a algo, tiene una promesa inmediata y una promesa futura. El Señor cuida de los suyos, conoce sus privaciones, recompensa a los que le aman. 

4. ¿Podemos confiar en el Señor? ¿Podemos confiar en Su bondad? Sin duda. La promesa es que Él cuida de nosotros, y aunque sufriéramos privación, existe una eternidad en la que Él consolará y bendecirá a los que sufrieron por causa de Su Nombre. 

5. ¿Vale la pena? El Señor Jesús es digno de toda renuncia. Los apóstoles dejaron todo porque encontraron en el Señor Jesús un valor superior a todo lo que tenían. Era un cálculo meditado, ¿Quién era más valioso? ¿Valía la pena seguir a Jesús? Y llegaron a la conclusión de que sí, valía la pena. 

6. ¿Vale la pena? El Reino de Dios es para siempre. Es el Reino que pondrá fin a los reinos de los hombres. Es la Roca que derriba los pies de la imagen. El Reino de Jesucristo premiará a los que consumieron sus vidas por causa del mismo Reino, estos se levantarán, ya inmortales, para ocupar posiciones de responsabilidad en el Reino de Dios. Deberíamos pensar a menudo en este Reino para tomar la perspectiva adecuada y considerar en su justo valor las cuestiones que nos preocupan y afanan, ¡el Reino de Dios ya está aquí y se manifestará plenamente cuando Jesús vuelva!


lunes, octubre 05, 2026

Una tragedia aparente

“Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación. Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. ”

SAN JUAN 11:47-52 RVR1960


Decía Agustín de Hipona: "Estamos en deuda con los hombres perversos, quienes nos hacen bien en contra de su propia voluntad". Dios es soberano, actuando de forma que no entendemos y moviéndose incluso en los límites de la voluntad de sus enemigos, quienes, aun sin saberlo, llevan a cabo Su voluntad. 

2. El sumo sacerdote estaba decidido a terminar con cualquiera que amenazara su posición y poder. Es por eso que el Nazareno era una amenaza, su popularidad, aunque local, se veía como un desafío, así que su consejo fue matarlo para que los romanos no percibieran que se rebelaban. ¿Era esa la preocupación de Caifás o era cuestión de simple cálculo político? Probablemente fueran ambas razones, su ambición así como su deseo de no inquietar a Roma. En cualquier caso, sus decisiones estaban alineadas con el plan de Dios. No eran ellos la causa, sino los siervos de este plan celestial. 

3. Las palabras de Caifás iban mucho más allá del sentido que él quería darles. Él dijo que era necesario que Jesús muriera para evitar que los romanos se vieran amenazados y que arrasaran con Israel. Pero en realidad sus palabras iban mucho más allá, ni siquiera él entendía el alcance de lo que dijo. 

4. Sí, Jesús iba a morir por Israel, pero, añade Juan, no sólo por Israel “sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos”. Y es que Dios tiene “mucho pueblo” (Hech 18:10) disperso en otros lugares, aquellos a los que Dios está llamando, el mismo Señor Jesús dijo en Juan 12:32 “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.” Su resurrección iba a extender el alcance de su llamamiento a los gentiles y a toda la tierra. Aquella “tragedia” aparente, en realidad sería el triunfo del crucificado.

5. ¿Cómo percibimos los contratiempos, la oposición, la persecución, la frustración, la adversidad? Mi deseo es que podamos conocer de tal manera la soberanía de Dios que nada perturbe nuestro estado de ánimo. Y no sólo conocer, sino confiar en Dios y en Su providencia (por medio de la cual ordena todas las cosas). Si la muerte de Cristo pareció la victoria de las tinieblas, es porque ignoramos que la mañana de resurrección fue el fin de la oscuridad. Cristo derrotó a la muerte y al diablo (Heb 2:14), el evangelio se extendió por todo el mundo, y la Iglesia nació para nunca más morir.


viernes, octubre 02, 2026

La tendencia a escondernos

“Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.”

SAN LUCAS 13:5 RVR1960


La enseñanza de Jesús nunca satisface nuestra curiosidad. En el contexto de lo que leemos le preguntan a Jesús por una ejecución en la que los castigados fueron profanados (su sangre se mezcló con la de los sacrificios paganos) ¿no significa esto que los ejecutados eran muy pecadores? El Señor se niega a responder a la pregunta, es más, aprovecha para enseñar algo esencial.

2. A nosotros nos gusta pensar que los demás son más malvados que nosotros. Por supuesto cualquier historia que justifique nuestro ególatra punto de vista nos gusta. Esa tendencia a justificarnos y culpar a otros es el problema, y el Señor no desaprovecha la ocasión para enseñarnos que ese es el problema. Tú y yo tenemos una responsabilidad, y es la de arrepentirnos ante Dios, reconocer que Dios es justo y nosotros no lo somos. 

3. Con todo tenemos esa tendencia natural, aprendida en Edén de escondernos de Dios. Escondernos de Dios es interponer algo entre Dios y nosotros, y ese algo que interponemos es el pecado de otros, pensando que si de alguna manera conseguimos distraer a Dios con el pecado de otros dejará de mirar nuestro pecado.

4. Jesús rompe con esa forma de pensar tan dañina, señalando nuestra necesidad de arrepentimiento personal. No tenemos excusas, si no nos arrepentimos ante Dios, nuestro destino será el mismo que el de nuestras excusas, o los ejemplos que usamos para señalar la magnitud del pecado de otros. 

5. ¿Te has arrepentido ya? ¿Cómo se hace? Lo primero es comprender y reconocer que Dios es justo, y no sólo justo, sino que Él es el legislador, la fuente de toda justicia. Él tiene el derecho de escribir las normas por las cuales este Universo ¡su Universo! se rige. Y ahora deja que la Ley de Dios examine tus pensamientos, tu comportamiento, y tus motivaciones. 

6. Lo siguiente es reconocer tu culpabilidad. Una culpabilidad que no admite excusas. Tú y yo hemos desobedecido, y al hacerlo hemos desafiado al Creador, a Aquel que nos ha rodeado de bien. Somos criaturas que han escogido el camino de la desobediencia, hemos decidido “funciona mal”, nos hemos rebelado con las normas del “fabricante” y hemos maltratado a otros. Hemos escogido el egoísmo frente a la generosidad y amor, hemos escogido el chisme frente a la justicia, la impureza frente a la pureza, la maldad frente a la bondad. Y por lo tanto, merecemos el castigo.

7. Nuestro arrepentimiento nos deja en una situación de ruina absoluta, de miseria y de necesidad. Sólo alguien que ha llegado a ese punto puede recibir el perdón gratuito que ofrece Dios y la justicia que Jesús nos ofrece a cambio de nuestra maldad. La cruz es el sacrificio del obediente Hijo de Dios por nuestra traición a Dios, y es esa oferta el salvavidas que Dios nos lanza como única vía de salvación. 

8. El arrepentimiento no debe ser un acto único porque seguimos torcidos moral y espiritualmente. Cada día necesitamos ponernos ante el espejo de la Ley de Dios para reconocer nuestros defectos, y cada día debemos ponernos de rodillas y pedir que Cristo sea nuestra justicia. De lo contrario pensaremos que hemos llegado a una perfección que sólo existe en nuestra imaginación.


jueves, octubre 01, 2026

Perdón o poder

“Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.”

SAN LUCAS 10:20 RVR1960


Cuando los setenta volvieron de anunciar el evangelio ¡estaban eufóricos! el Señor Jesús les había dado poder sobre los espíritus inmundos, ¡ningún hombre tenía esa clase de poder! El Señor Jesús les pone los pies en el suelo: para un discípulo de Jesús la base de su alegría debe ser otra, no el poder recibido, sino el perdón recibido.

2. Consideradlo en perspectiva ¿qué preferís, autoridad sobre el mundo espiritual, o el perdón que nos lleva a la casa del Padre? La respuesta es obvia, el poder sin perdón no es nada, apenas una experiencia, pero… ¡el perdón! ¡Qué privilegio!

3. ¿Cuál es nuestro termómetro de la bendición de Dios? El mundo cristiano tiene necesidad de re evaluar cuales son sus baremos del éxito. ¿Multitudes, prosperidad, influencia, reconocimiento? Es la misma canción, nos sigue deslumbrando el poder, ¡qué error! Los primeros discípulos prosperaron al saber que Dios mismo les ofrecía algo de un valor eterno: el perdón, a saber, que el Hijo de Dios vino del Cielo para ser la ofrenda perfecta por nuestros pecados y hacernos aptos para la morada de Dios. ¡Qué asombroso es el perdón recibido por Gracia! Es la buena noticia del amor de Dios en Cristo. Produce al alma alivio, libertad de la carga de nuestro pecado y culpa, pero también de las cargas religiosas. 

4. Medita en el perdón recibido, ¿es cierto que eres un hombre libre? ¿Conoces el precio de tu perdón? ¿Qué vas a hacer con tu perdón? Has recibido la marca del perdón, y esa marca te seguirá toda tu vida. Cuando te levantes, se levantará un hombre perdonado, cuando ores, orará un hombre perdonado, cuando vayas a la iglesia, va a la iglesia un hombre perdonado. ¿Cómo ha de vivir un hombre perdonado? ¿Con qué clase de gratitud, con qué clase de gozo de vivir impulsado? Amigos y hermanos, TODO se trata de la salvación, todo es la salvación recibida. Y esa salvación es el Cielo en la tierra, es vivir con gozo y seguridad, sabernos amados y perdonados, es la sonrisa constante en el Cielo, es la mirada del Cielo en nosotros. ¡Regocijaos! ¡Alegraos! vuestros nombres están escritos en los cielos.


miércoles, septiembre 30, 2026

Reflexiones de Juan cap. 10

Juan 10

v.1-2.

Jesús entró en cumplimiento de precisas profecías. Él no es un usurpador, Él entra por la puerta en el redil. Pero es más, Jesús da su vida por las ovejas, a diferencia de los asalariados y usurpadores, quienes vienen a robar a las ovejas. Hay un elemento más: el mutuo reconocimiento, las ovejas reconocen la voz del pastor, y el pastor reconoce a sus ovejas, las ovejas le siguen y Él cuida de sus ovejas. ¿Oyes la voz del pastor hablándote? Apártate a solas y oye su voz, necesitas Su guía para no extraviarte. 

v.9.

Si el Espíritu de Dios te llevó al Señor Jesús habrás experimentado la abundante vida que hay en Él. Él es la puerta que nos conduce a “pastos”, al alimento y sustento espiritual. El Señor Jesús es sustento del alma, a Él debemos ir cada día y en cada momento. Es en la Palabra de Dios y en la oración que me encuentro con Jesús, y al hacerlo encuentro una abundancia de pastos enorme, un deleite sin fin, abundancia de vida y gozo en Él. Desde el Cielo Él manda sus Gracias, y el Espíritu Santo nos anticipa parte de nuestra herencia, que es Jesús, el disfrute de Él. “Queremos ver a Jesús”. Mucho me temo que hay creyentes famélicos, saben que Jesús es la puerta, pero no la cruzan. Son ovejas flacas, sedientas. En esta cultura de ocio insustancial tenemos que darle la espalda al alimento que no es alimento, cruzar la puerta y alimentarnos. 

v.19 Muchas de las cosas que Jesús dice no las está diciendo para “esa” generación sino para generaciones futuras, para ellos son incomprensibles (v.19) ellos ignoran que son un “mensaje en una botella” lanzando para años después. cuando por ejemplo la Iglesia vaya a otras naciones y a otros pueblos. Dios no habla por hablar, por eso debemos atesorar sus palabras, quizás no respondan nuestra curiosidad actual, pero nos serán necesarias más adelante, nos hablarán a necesidades futuras. 

v.23-24.

Si no estás dispuesto a creer, da igual cuántos argumentos te presenten, seguirás sin creer, porque o bien has decidido no creer, o bien te aferras a algo que te impide creer (un manto babilónico, un lingote de oro). Pero seguirás atormentado, ¿es Jesús el Hijo de Dios? ¿Quien es y por qué no tengo paz? La cuestión es: ¿estás dispuesto a aceptar las evidencias y vivir en consecuencia? ¿estás dispuesto a vivir en consecuencia, sea cual sea el precio a pagar?

v.27 La enseñanza de que los discípulos son “dados” a Jesús por el Padre es una de esas enseñanzas claras de la Escritura que nosotros queremos enturbiar. El que no cree, no es de sus ovejas (v.26), los que creen están seguros en Él (v.28) su salvación es segura, su permanencia en Él es segura, y están en la mano del Padre (v.29). 

v.33. Para el mundo tener en gran estima a Jesús es aceptable, excepto reconocer su deidad. Para el alma humana también es una afrenta que nuestra voluntad sea desplazada por Jesús, luchamos por el control, luchamos por ocupar el trono de Dios, somos una raza de rebeldes, pero en el Mesías podemos ser rebeldes perdonados y al servicio del Rey verdadero.


Siguiendo al Pescador de hombres

“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.” SAN LUCAS 19:10 RVR1960 Nosotros pensamos que entre nosotros h...