miércoles, octubre 21, 2026

Toda potestad

 TODA POTESTAD

“Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; ”

San Mateo 28:18-19 RVR1960


La orden de predicar el evangelio está implícita en hacer discípulos, y viene precedida de una declaración: Jesús tiene todo el poder en el cielo y en la tierra, es decir, su Imperio abarca todo lo existente, el mundo visible e invisible. Aquel a quien los apóstoles conocían, velado y oculto, ahora es revelado, quizás no entiendan completamente su Señorío, pero lo entenderán cuando lo vean en acción, o cuando sea revelado a Juan en Apocalipsis. 

2. El creyente debe tener la absoluta certeza de Quién es Jesús, qué clase de autoridad tiene, y la ausencia de límites en Su poder. Aquel que nos manda ir, es el mismo que nos acompaña en Su poder. No vamos solos en nuestra misión de anunciar el evangelio y hacer discípulos, el mismo Dios va con nosotros. Él se va físicamente al Cielo, pero Su Espíritu está con nosotros, y como Señor y Dios, Su poder y conocimiento llenan todo el Universo. 

3. Podemos ser osados. Debemos ser osados. Sólo seremos atrevidos si nos sabemos acompañados de Alguien más fuerte que nosotros. Esa es nuestra confianza: Él vive en nosotros, está con nosotros, va delante de nosotros. Podemos atrevernos a hacer cosas que nadie se atreve a hacer porque Jesús tiene “toda potestad”. ¿Eres osado? La mejor forma de vencer nuestro miedo es poner los ojos en el que nos acompaña.

4. Algunos estudiosos indican que la orden “Id” indica “mientras vais” indicando que nuestra comisión tiene lugar mientras caminamos, viajamos, trabajamos, servimos a otros, esperamos, nos relacionamos, es decir, tiene que estar integrada en cada aspecto de nuestra vida. 

5. El mandamiento es hacer discípulos, y si consideramos el texto en un sentido estricto la idea podría ser: la salvación es algo que concierne al Espíritu Santo mientras anunciamos el evangelio, no es un esfuerzo humano, no depende del que quiere ni del que corre. Pero nuestro cometido es tomar a esos nuevos creyentes y enseñarles cómo ser discípulos de Jesús, instruirlos en las enseñanzas de Jesús, en sus mandamientos, mostrarles las promesas, explicarles la doctrina de Jesús, Quien es el Padre, cómo orar, cómo relacionarnos con otros (el perdón, el amor, el servicio), cómo es la vida y la naturaleza del Reino de Dios. Y eso implica pasar tiempo con ellos, tal y como Jesús hizo, replicando el modelo que Él nos dio. ¿Estamos haciendo discípulos? ¿Amamos a los nuevos creyentes? ¿Les estamos enseñando cómo vivir a la luz de la enseñanza de Jesús?


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