Juan 10
v.1-2.
Jesús entró en cumplimiento de precisas profecías. Él no es un usurpador, Él entra por la puerta en el redil. Pero es más, Jesús da su vida por las ovejas, a diferencia de los asalariados y usurpadores, quienes vienen a robar a las ovejas. Hay un elemento más: el mutuo reconocimiento, las ovejas reconocen la voz del pastor, y el pastor reconoce a sus ovejas, las ovejas le siguen y Él cuida de sus ovejas. ¿Oyes la voz del pastor hablándote? Apártate a solas y oye su voz, necesitas Su guía para no extraviarte.
v.9.
Si el Espíritu de Dios te llevó al Señor Jesús habrás experimentado la abundante vida que hay en Él. Él es la puerta que nos conduce a “pastos”, al alimento y sustento espiritual. El Señor Jesús es sustento del alma, a Él debemos ir cada día y en cada momento. Es en la Palabra de Dios y en la oración que me encuentro con Jesús, y al hacerlo encuentro una abundancia de pastos enorme, un deleite sin fin, abundancia de vida y gozo en Él. Desde el Cielo Él manda sus Gracias, y el Espíritu Santo nos anticipa parte de nuestra herencia, que es Jesús, el disfrute de Él. “Queremos ver a Jesús”. Mucho me temo que hay creyentes famélicos, saben que Jesús es la puerta, pero no la cruzan. Son ovejas flacas, sedientas. En esta cultura de ocio insustancial tenemos que darle la espalda al alimento que no es alimento, cruzar la puerta y alimentarnos.
v.19 Muchas de las cosas que Jesús dice no las está diciendo para “esa” generación sino para generaciones futuras, para ellos son incomprensibles (v.19) ellos ignoran que son un “mensaje en una botella” lanzando para años después. cuando por ejemplo la Iglesia vaya a otras naciones y a otros pueblos. Dios no habla por hablar, por eso debemos atesorar sus palabras, quizás no respondan nuestra curiosidad actual, pero nos serán necesarias más adelante, nos hablarán a necesidades futuras.
v.23-24.
Si no estás dispuesto a creer, da igual cuántos argumentos te presenten, seguirás sin creer, porque o bien has decidido no creer, o bien te aferras a algo que te impide creer (un manto babilónico, un lingote de oro). Pero seguirás atormentado, ¿es Jesús el Hijo de Dios? ¿Quien es y por qué no tengo paz? La cuestión es: ¿estás dispuesto a aceptar las evidencias y vivir en consecuencia? ¿estás dispuesto a vivir en consecuencia, sea cual sea el precio a pagar?
v.27 La enseñanza de que los discípulos son “dados” a Jesús por el Padre es una de esas enseñanzas claras de la Escritura que nosotros queremos enturbiar. El que no cree, no es de sus ovejas (v.26), los que creen están seguros en Él (v.28) su salvación es segura, su permanencia en Él es segura, y están en la mano del Padre (v.29).
v.33. Para el mundo tener en gran estima a Jesús es aceptable, excepto reconocer su deidad. Para el alma humana también es una afrenta que nuestra voluntad sea desplazada por Jesús, luchamos por el control, luchamos por ocupar el trono de Dios, somos una raza de rebeldes, pero en el Mesías podemos ser rebeldes perdonados y al servicio del Rey verdadero.
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