lunes, octubre 05, 2026

Una tragedia aparente

“Entonces los principales sacerdotes y los fariseos reunieron el concilio, y dijeron: ¿Qué haremos? Porque este hombre hace muchas señales. Si le dejamos así, todos creerán en él; y vendrán los romanos, y destruirán nuestro lugar santo y nuestra nación. Entonces Caifás, uno de ellos, sumo sacerdote aquel año, les dijo: Vosotros no sabéis nada; ni pensáis que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca. Esto no lo dijo por sí mismo, sino que como era el sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación; y no solamente por la nación, sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos. ”

SAN JUAN 11:47-52 RVR1960


Decía Agustín de Hipona: "Estamos en deuda con los hombres perversos, quienes nos hacen bien en contra de su propia voluntad". Dios es soberano, actuando de forma que no entendemos y moviéndose incluso en los límites de la voluntad de sus enemigos, quienes, aun sin saberlo, llevan a cabo Su voluntad. 

2. El sumo sacerdote estaba decidido a terminar con cualquiera que amenazara su posición y poder. Es por eso que el Nazareno era una amenaza, su popularidad, aunque local, se veía como un desafío, así que su consejo fue matarlo para que los romanos no percibieran que se rebelaban. ¿Era esa la preocupación de Caifás o era cuestión de simple cálculo político? Probablemente fueran ambas razones, su ambición así como su deseo de no inquietar a Roma. En cualquier caso, sus decisiones estaban alineadas con el plan de Dios. No eran ellos la causa, sino los siervos de este plan celestial. 

3. Las palabras de Caifás iban mucho más allá del sentido que él quería darles. Él dijo que era necesario que Jesús muriera para evitar que los romanos se vieran amenazados y que arrasaran con Israel. Pero en realidad sus palabras iban mucho más allá, ni siquiera él entendía el alcance de lo que dijo. 

4. Sí, Jesús iba a morir por Israel, pero, añade Juan, no sólo por Israel “sino también para congregar en uno a los hijos de Dios que estaban dispersos”. Y es que Dios tiene “mucho pueblo” (Hech 18:10) disperso en otros lugares, aquellos a los que Dios está llamando, el mismo Señor Jesús dijo en Juan 12:32 “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.” Su resurrección iba a extender el alcance de su llamamiento a los gentiles y a toda la tierra. Aquella “tragedia” aparente, en realidad sería el triunfo del crucificado.

5. ¿Cómo percibimos los contratiempos, la oposición, la persecución, la frustración, la adversidad? Mi deseo es que podamos conocer de tal manera la soberanía de Dios que nada perturbe nuestro estado de ánimo. Y no sólo conocer, sino confiar en Dios y en Su providencia (por medio de la cual ordena todas las cosas). Si la muerte de Cristo pareció la victoria de las tinieblas, es porque ignoramos que la mañana de resurrección fue el fin de la oscuridad. Cristo derrotó a la muerte y al diablo (Heb 2:14), el evangelio se extendió por todo el mundo, y la Iglesia nació para nunca más morir.


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