miércoles, noviembre 04, 2026

Deudores

 DEUDORES

“[16] Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia, ”

2 TESALONICENSES 2:16 RVR1960


El evangelio que hemos recibido nos puso en una relación correcta con Dios (NTV), nos justificó (RVR1960), y es por medio de la reconciliación del evangelio que entendimos el amor de Dios el Padre, y recibimos la consolación eterna y buena esperanza. 

2. La riqueza del evangelio: una comprensión superficial del evangelio nos proporcionará una experiencia pobre del evangelio. Debemos examinar, investigar, profundizar, reflexionar en el evangelio que hemos creído, como una ocupación por medio de la cual damos culto a Dios, adorándole y admirándole en el evangelio. Demos profundizar en el evangelio porque las riquezas obtenidas por el estudio del mismo nos llevarán a una mayor intimidad con el Dios que nos salvó.

3. La consolación eterna: el pecado ha traído ruina, dolor, quebranto, separación y enemistad con Dios. Esta ausencia de Dios provoca en nosotros una profunda insatisfacción, y por otro lado sufrimos las consecuencias del pecado en nuestras vidas, las heridas del mismo. El evangelio sana todo lo que el pecado robó, y su consolación se extiende hasta la eternidad. Somos de Dios y Dios es nuestro, para siempre.

4. Buena esperanza por gracia: los Tesalonicenses habían sido rescatados para esperar de los cielos a Su Hijo. En medio de sus sufrimientos ellos vivían esa “buena esperanza” de salvación en Cristo, y el anhelo de su reunión con Él cuando vuelva de la misma manera que se marchó. Vivir en esa esperanza trae un gozo enorme, ya que, pase lo que pase, lo que nos espera es infinitamente mejor. 

5. Somos deudores. A Dios, quien nos dio a Jesús como Salvador, al mensaje del evangelio, a los que nos trajeron el mensaje del evangelio, a los que no conocen el evangelio y podrían ser bendecidos con la consolación eterna y la buena esperanza. Somos deudores al mismo tesoro del evangelio, el cual debemos escudriñar, recorrer, conocer, admirar, interiorizar. Exaltemos a Dios al conocer la riqueza de su plan de salvación. ¡Somos deudores!


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