“[21] Y después de anunciar el evangelio a aquella ciudad y de hacer muchos discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, ”
HECHOS 14:21 RVR1960
La multitud de Listra pasó de exaltar a Pablo y a Bernabé a apedrear a Pablo, dándolo por muerto. Herido, sangrando y con dolor, Pablo vuelve a entrar en Listra para anunciar el evangelio. Lo hizo con grandes dolores, y seguro que con las heridas internas propias de quien ha sido maltratado injustamente. Pero obedeció al Señor anunciándoles a Jesús. ¿Lo merecían? Lo dudo. ¿Tendría deseos de anunciarles a Jesús? Personalmente creo que el amor de Jesús impulsaba a Pablo, deseando que incluyo esos hombre violentos oyeran el evangelio. ¿Nos impulsa la compasión de Dios por los perdidos? ¿Nos duele ver el estado espiritual de oscuridad e ignorancia de nuestros amigos y adversarios? Dice Pablo que somos deudores del evangelio a ellos.
2. Si la compasión de Dios no está en ti, pasa tiempo de rodillas, orando y leyendo tu Biblia, conociendo al Dios que se compadece de nuestras miserias y envió a Su Hijo para librarnos de Su justa Ira.
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