EL MINISTERIO SON LAS PERSONAS
El crecimiento de ministerios unipersonales, la exaltación de la personalidad, son un problema en las iglesias desde el siglo 1. Las redes sociales aumentan nuestra exposición, y nuestra vanidad. Y nadie está exento de esto, yo mismo creo contenido en redes, y tengo un ministerio visible, y le pido al Señor que tenga misericordia de mí y no me arrastre la vanidad.
Creo que una buena forma de mantener a raya esa tentación es enfocar nuestro ministerio en las personas, no en los auditorios. El Señor Jesús siempre tuvo preferencia por los 12, y dentro de los doce vemos a 3 en los que aún se enfocó más. Dedicarse a cuidar de las personas individualmente nos ayudará a mantener los pies en la tierra y a ser más eficaces en el Reino de Dios.
En este asunto el Señor me ha ayudado, desde mi primer grupo de jóvenes, de los cuales la mitad (2) eran de la iglesia, y los otros 2 los conocí en la calle. Pasar tiempo con ellos, cuando apenas sabía nada de Dios ni de la Biblia me permitió enfocarme en ellos, tener buenas conversaciones y crecer juntos. Desde entonces he procurado seguir enfocándome en personas individuales. Creo que en el momento en el que te invitan a predicar, si pierdes ese aspecto esencial del ministerio, el trabajo de visitar, llamar, reunirte, tener conversaciones con uno, dos o tres, estarás perdiendo mucho aprendizaje personal, y te estarás exponiendo a las tentaciones que vienen de la mano de separarte de las personas, dando una imagen de algo que tú no eres.
Pero por encima de todo está el ejemplo del Señor Jesús, nuestro Maestro. Si le amamos, debemos seguir sus pasos en todo. Buscar a las personas, amarlas, servirlas, y evitar que el aplauso de las multitudes nos haga perder la razón.
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