“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. ”
SAN JUAN 17:3 RVR1960
Hemos sido creados para conocer a Dios, para relacionarnos con Dios. Conocer a Dios es entrar en una relación con Él, y esto sólo es posible por medio de Jesucristo, Él nos ha revelado al Padre, y por medio de Él tenemos entrada a su presencia e intimidad.
2. Jesucristo es Dios. Es el medio y es el fin. Conocer a Jesús es conocer al único Dios verdadero, ya que el Hijo refleja al Padre y quien ha visto al Hijo ha visto al Padre.
3. Lo contrario a la vida es la muerte eterna. Ignorar a Dios, vivir de espaldas a Dios es la condenación de los que aman más las tinieblas que la luz. Es la oscuridad de la confusión, el terror de los que no saben nada, y la soledad de los que viven ajenos a Dios.
4. Por la misericordia de Dios Jesús vino a este mundo, se hizo hombre y nos fue dado. Sin Jesús la humanidad está condenada. Él es lo más precioso que tenemos, y nos ha sido dado. Todo ser humano necesita conocerle, debe buscarle, y tiene la obligación de clamar por ese conocimiento que la revelación natural le anticipa en pequeña, pero suficiente medida.
5. Aquellos que tenemos conocimiento de Dios debemos deleitarnos en Dios, y no poner freno en nuestra relación con Dios, cortando todo lo que ponga límites a nuestra intimidad con Dios. Debemos honrar este conocimiento con el tributo de la obediencia, ¡el Rey lo merece! y compartir nuestro gozo por una vida de testimonio fiel, Jesús es digno.
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