TOCAR A JESÚS
“Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? ”
SAN LUCAS 8:45 RVR1960
Necesitamos tocar al Hijo de Dios. Cada creyente necesita tener un encuentro con Jesús cada mañana y experimentar la presencia santificadora que se encuentra sólo en Aquel que es Emmanuel, Dios con nosotros.
2. El texto nos cuenta de un toque involuntario de alguien a Jesús, y cómo ese sencillo acto de tocar de forma leve y exterior a Jesús, sanó a una mujer profundamente herida. ¡Nosotros también estamos heridos! Necesitamos ser sanos de las heridas mortales que el pecado nos ha causado. ¿Nos acercaremos a Jesús?
3. Para “tocar” a Jesús necesitamos: silencio, soledad, oración y contacto con la Palabra de Dios. En este mundo contaminado por el pecado han habido dos seres y cosas limpias, ¡los únicos limpios en un mundo sucio! La segunda persona de la Santísima Trinidad, Jesús, y la Palabra de Dios. Hoy tenemos el Espíritu de Dios morando en nosotros, y tenemos la Palabra, que es limpia, es perfecta y convierte el alma. Por eso nuestro contacto con la oración y la Palabra de Dios debe ser profundo. No basta una lectura superficial, sino una lectura constante, reflexiva y en oración. Necesitamos “comer” este libro, y necesitamos comer de forma intensa, porque nuestra alma está hambrienta. Un cristiano débil es el que se alimenta de pequeñas porciones de la Palabra, como un enfermo en su lecho, que apenas tolera pedacitos de alimento, o dos cucharadas de sopa. Así son muchos cristianos: apenas toleran la Palabra de Dios.
4. Por lo tanto busca varios encuentros cada día para tener un encuentro con el Señor. Sigue un completo plan de lectura Bíblica en un año. Concéntrate en el estudio y la memorización de pasajes completos de la Escritura. Toca al Señor ¡y sé sano!
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