NO TE DISTRAIGAS
Esdras 1:1 NTV
[1] En el primer año de Ciro, rey de Persia, el Señor cumplió la profecía que había dado por medio de Jeremías. Movió el corazón de Ciro a poner por escrito el siguiente edicto y enviarlo a todo el reino:
La historia de Israel es una confirmación tras otra de la Palabra de Dios. Tras la deportación a Babilonia, tras la caída de Babilonia y la sucesión de reinos distintos uno podría pensar que la promesa del retorno no sería posible, ¡estos nuevos reyes apenas sabrían qué era Israel! pero Ciro es levantado por Dios como rey para que se cumplan las palabras del profeta Jeremías. Mi admiración por él crece año tras año. Este rey da la orden de la reconstrucción del Templo, pero ¿quien dio esa orden? Fue Dios mismo Quien la dio. El Soberano Dios que gobierna todas las cosas y a todos los hombres, Quien pone y quita reyes, puso a Ciro.
Reflexionemos en lo que esto significa: ¿no es Dios el mismo Dios ahora y siempre? ¿Acaso Dios ha cambiado? No. En las circunstancias en las que nos encontramos como país, podemos sentirnos desanimados por la corrupción, la polarización, el enfrentamiento de políticos que no hacen nada por defender los intereses de los ciudadanos. Dios sigue reinando. No entendemos los detalles del plan de Dios, pero sí entendemos que este es el tiempo de Dios, y más allá de las rencillas locales y las amenazas de guerra global que se ciernen sobre este mundo: Dios es Dios. Nos encaminamos a un hecho único: el retorno de Jesucristo. Y mientras Él regresa la Iglesia está anunciando la paz por medio de Jesús, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, el Salvador en el que tenemos perdón. Que nada nos distraiga de nuestra misión. Que los enfrentamientos de nuestros tiempos no nos hagan perder de vista nuestra misión sagrada de anunciar la resurrección de Jesús a todos.
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