viernes, julio 10, 2026

Un discípulo

 Isaías 50:4 LBLA

[4] El Señor Dios me ha dado lengua de discípulo, para que yo sepa sostener con una palabra al fatigado. Mañana tras mañana me despierta, despierta mi oído para escuchar como los discípulos.


Pocas traducciones usan la palabra “discípulo” en este texto la LBLA. La RVR60 usa “sabio”. La idea es la misma, alguien que es enseñado por Dios, que es humilde y reconoce la autoridad de Dios. Leo este texto como un deseo, y como una oración. Cada mañana me despierto buscando sabiduría de parte de Dios, en primer lugar, para mi propio provecho, y en segundo lugar, para provecho de otros. Todos los recursos que necesitamos no están en nuestro interior sino en Dios. El primer paso para ser un discípulo es reconocer tus enormes carencias. 

Un discípulo es alguien que busca al Señor como primera ocupación del día, es decir, lo busca temprano en la mañana. Todos tenemos muchas cosas que hacer, pero si eres un discípulo tu tarea del día es seguir a Dios, estar atento a Dios, absorber todo lo que Dios tiene para tí, ajustar tu vida a Dios. Y por último, “hablar palabras al cansado”, consolar, acompañar y aliviar el sufrimiento de otros.

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