2 REYES 18:4 RV2020
[4] Quitó los lugares altos, quebró las imágenes, rompió los símbolos de Asera e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces los hijos de Israel le quemaban incienso; y la llamó Nehustán.
2 Reyes 18:4 RVR2020
A la hora de inventar ídolos, los seres humanos somos muy ingeniosos. Moisés, por instrucciones de Dios, hizo una serpiente de bronce, para que los israelitas heridos por picaduras de serpiente la miraran, fueran sanados. Lo cual es símbolo de Cristo crucificado por nuestros pecados, al cual si miramos con fe seremos sanados de la plaga del pecado. Pero este objeto, que fue diseñado como medio para sanar al pueblo, se transformó en un objeto de culto idólatra y supersticioso. Así es el corazón del ser humano, siempre dispuesto a confiar en cualquier cosa antes que en Dios.
Los peores ídolos son los más sutiles, son aquellos que son una mezcla de elementos sagrados y profanos, pero que al final siempre son lo mismo: un sustituto de Dios. El nombre “Nehustán” que Ezequías le dio era un nombre despectivo, significaba “un pedazo de bronce” ¡y eso es lo que era! no era nada más que metal, sin poder.
Ensalzar el pasado, para evitar que Dios actúe en el presente. En el pasado la serpiente de bronce fue salvación para Israel, pero ahora no tenía sentido alguno. Tuvo sentido cuando estuvieron en el desierto, ¿por qué volver a ella? A veces nos volvemos a los hechos antiguos de salvación de Dios, miramos atrás y no al Dios del presente. Una cosa es venerar el pasado, y otra es vivir en el pasado como si Dios no interviniera en el presente. Esto ocurre cuando añoramos los tiempos pasados, a los hombres de Dios del pasado, a la iglesia que venció a los retos del pasado, pero no nos ponemos a confiar y a servir bajo la autoridad de Dios. Algo que Dios hizo en el pasado se puede volver un ídolo hoy ¡cuidado con ello!
Ezequías fue capaz de honrar al Dios de David evitando que un elemento del pasado se transformara en idolatría de hoy. A veces las formas, las ceremonias, pueden volverse ídolos, una forma de atar a Dios. Cada generación debe buscar a Dios, obedecerle, confiar en Él. El pasado debe ser honrado, aprendido, considerado, pero no puede ser revivido si nos lleva al inmovilismo incapacitante.
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