La descripción es sorprendente: la gloria de Dios descendió de tal manera que no siquiera los sacerdotes consagrados podían llevar a cabo su ministerio. Esto es un mensaje claro de Dios, el Templo, por glorioso que fuera, era una representación terrenal de una realidad mucho más gloriosa, mucho más grande, ya que bastó que un poco de la gloria de Dios se hiciera presente para que los sacerdotes no pudieran resistirla. Eso nos debe hacer pensar a nosotros: ¿con qué clase de Dios estamos tratando? ¿No es Dios fuego consumidor? Uno de los males de nuestro tiempo es la ligereza con la que tratamos a Dios, abusamos de la confianza que Él nos ha dado y muchas veces caemos en la profanación. Nuestra ignorancia de Dios nos hace ser atrevidos e irreverentes. Ante estos males tan sólo la lectura cuidadosa de la Biblia nos dará una perspectiva saludable del temor de Dios, conocer Su grandeza, su terrible santidad, su absoluto poder, nos debe llevar a un profundo respeto. Ahora bien ¿cómo equilibrar su trascendencia con el hecho de que es un Dios cercano que nos ha adoptado? ¡Es algo muy difcil! pero no por ello debemos eliminar algunos de los elementos de esta ecuación. "Y cuando los sacerdotes salieron del santuario, la nube llenó la casa de Jehová. Y los sacerdotes no pudieron permanecer para ministrar por causa de la nube; porque la gloria de Jehová había llenado la casa de Jehová."
1 REYES 8:10-11 RVR1960
La descripción es sorprendente: la gloria de Dios descendió de tal manera que no siquiera los sacerdotes consagrados podían llevar a cabo su ministerio. Esto es un mensaje claro de Dios, el Templo, por glorioso que fuera, era una representación terrenal de una realidad mucho más gloriosa, mucho más grande, ya que bastó que un poco de la gloria de Dios se hiciera presente para que los sacerdotes no pudieran resistirla. Eso nos debe hacer pensar a nosotros: ¿con qué clase de Dios estamos tratando? ¿No es Dios fuego consumidor? Uno de los males de nuestro tiempo es la ligereza con la que tratamos a Dios, abusamos de la confianza que Él nos ha dado y muchas veces caemos en la profanación. Nuestra ignorancia de Dios nos hace ser atrevidos e irreverentes. Ante estos males tan sólo la lectura cuidadosa de la Biblia nos dará una perspectiva saludable del temor de Dios, conocer Su grandeza, su terrible santidad, su absoluto poder, nos debe llevar a un profundo respeto. Ahora bien ¿cómo equilibrar su trascendencia con el hecho de que es un Dios cercano que nos ha adoptado? ¡Es algo muy difcil! pero no por ello debemos eliminar algunos de los elementos de esta ecuación.
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