2 REYES 2
Reflexiones generales (De Elías a Eliseo).
Pocos profetas han habido como Elías, en él lo sobrenatural era cotidiano, milagros, fuego del cielo quemando altares, o a enemigos. Pero vivió bajo constante amenaza (Jezabel), en tiempos de idolatría profunda. Elías no tuvo una vida fácil, vivió errante como un peregrino, sin descanso, a la intemperie. Llegó a derrumbarse y pedirle al Señor que le quitara la vida. Nosotros sólo vemos la grandeza de Elías, pero no vemos el precio que Elías pagó por servir a Dios, y ese es el problema de juzgar por las apariencias, admiramos a Elías, pero no quisiéramos vernos en la piel de Elías ni un sólo día. Así es cuando admiramos a un hombre o mujer de Dios, codiciamos su fama, pero ignoramos las pérdidas que ha sufrido, y los enormes sufrimientos con los que carga.
Personalmente pienso que Dios se llevó a Elías porque el desgaste que acumulaba el profeta era enorme y en sus generosos tratos, Dios quiso darle descanso. Ser un hombre de Dios es sufrir y llevar cargas, es vivir en continua oposición y frente a enemigos temibles (la casa de Acab). Para ello Dios pide un hombre que viva en la presencia de Dios, bajo su autoridad, y que no tenga temor de nadie sino de Dios mismo.
Eliseo pide una “doble porción” del Espíritu de Dios que tiene Eliseo. ¿Es un atrevimiento? Eliseo tenía la misma actitud que Elías, además de una admiración enorme por su maestro profeta, lo dejó todo y no quiso separarse en ningún momento de Elías. Es importante entender que Eliseo no deseaba sólo el “poder” de Elías, sino que buscaba ser como Elías en todo, con sus sufrimientos, renuncias y amenazas, pero con el Espíritu de Dios. Dios sólo se manifiesta con poder cuando estamos bajo Su autoridad y cuando cumplimos la misión que Él nos ha dado. No hay “ministerio de Elías” sin pagar el precio de Elías.