¿Cual es la clave para la edificación de la iglesia: la vida espiritual de cada miembro de la misma. En este mensaje en la reunión unida, Julio Martínez expone el texto de Juan 15.5 y repasa cuestiones vitales en relación a la vida, el crecimiento de la iglesia, y el cuidado espiritual que cada creyente debe atender.
Diario personal de Julio Martínez, autor de la página estudios-biblicos.org, así como del podcast Jesús en internet.
domingo, febrero 16, 2014
Construyendo sobre bases espirituales
Estos días estoy inmerso en mi mensaje del Domingo. Como algunos sabéis estamos en proceso de unirnos con nuestra iglesia madre, con el objeto de ser más eficaces en nuestro llamado a traer a otros al Reino. Y todo esto coincide con un nuevo estudio que estoy teniendo con un jóven que ha pedido el bautismo, por lo que estamos considerando las cuestiones más básicas y relevante de nuestra vida cristiana.
A la hora de "hacer" iglesia no debemos perder de vista lo fundamental, y es que una iglesia se edifica sobre la base de la comunión de cada miembro con Cristo resucitado. Es nuestra vida espiritual, como miembros, la que proporciona al Cuerpo la vitalidad suficiente para avanzar en los retos que tenemos. Fijaos, qué cuestión tan sencilla, pero tan relevante. En una cultura de ocio y distracción como la que tenemos, es un VERDADERO RETO apartar tiempo de calidad para nuestra relación con el Dios viviente.
Debemos de aprender el secreto de Daniel: cómo tener comunión en un mundo pagano, un imperio que ha hecho del entretenimiento la prioridad suprema. ¿Cómo resistir la influencia de un mundo que posee formas más refinadas y sorprendentes de entretenimiento?.
Creo que cada uno tiene que "descubrir" el secreto de vivir una vida espiritual, de integrar su relación con Dios con su agenda, sus obligaciones. Eso precisa intencionalidad, ya que la relación con Dios no es algo espontáneo, sino que hay que buscarlo.
La lectura y meditación de la Biblia es la CLAVE. No hay vida espiritual ni encuentro con Dios fuera de este asombroso Libro.
Si tienes relación con Dios esto tendrá un efecto transformador en tí, y eso renovará tu iglesia, y esta al mundo.
A la hora de "hacer" iglesia no debemos perder de vista lo fundamental, y es que una iglesia se edifica sobre la base de la comunión de cada miembro con Cristo resucitado. Es nuestra vida espiritual, como miembros, la que proporciona al Cuerpo la vitalidad suficiente para avanzar en los retos que tenemos. Fijaos, qué cuestión tan sencilla, pero tan relevante. En una cultura de ocio y distracción como la que tenemos, es un VERDADERO RETO apartar tiempo de calidad para nuestra relación con el Dios viviente.
Debemos de aprender el secreto de Daniel: cómo tener comunión en un mundo pagano, un imperio que ha hecho del entretenimiento la prioridad suprema. ¿Cómo resistir la influencia de un mundo que posee formas más refinadas y sorprendentes de entretenimiento?.
Creo que cada uno tiene que "descubrir" el secreto de vivir una vida espiritual, de integrar su relación con Dios con su agenda, sus obligaciones. Eso precisa intencionalidad, ya que la relación con Dios no es algo espontáneo, sino que hay que buscarlo.
La lectura y meditación de la Biblia es la CLAVE. No hay vida espiritual ni encuentro con Dios fuera de este asombroso Libro.
Si tienes relación con Dios esto tendrá un efecto transformador en tí, y eso renovará tu iglesia, y esta al mundo.
domingo, febrero 09, 2014
Patrones de crecimiento de iglesia
¿Cómo debe producirse el crecimiento de una iglesia?, ¿es lícito adoptar criterios prácticos al margen de la Palabra de Dios?. Esdras 2 nos ofrece sencillas pero poderosas claves para un crecimiento saludable y sujeto a la Palabra de Dios.
viernes, febrero 07, 2014
HER (2013)
¿Podría la tecnología aislarnos hasta el punto de ser un sustituto de las relaciones personales?, esto es lo que plantea con verosimilitud la película HER, donde un avanzado sistema operativo con personalidad sobre humana termina convirtiéndose en una relación amorosa.
viernes, enero 24, 2014
¡Vuelve mi podcast "Jesús en Internet"!
Aunque no he dejado de grabar y subir contenidos, hace DEMASIADO tiempo que no grabo mi podcast "Jesús en Internet", un podcast de actualidad cristiana, perspectiva bíblica, discipulado, jóvenes, en un tono natural y cercano. Aunque llevo tanto sin grabar, lo cierto es que no he dejado de tener ganas, y gracias al correo de un veterano oyente me he animado a volver a ponerme delante del micro.
Gracias por leerme, y ahora, gracias por escucharme.
El podcast lo podéis encontrar en iVoox. iVoox es una plataforma de difusión de podcast, tenéis aplicaciones para Android u para iPhone/iPad.
¿Qué es un podcast?, un podcast es un fichero de audio, una grabación hablada (o musical, o ambas) que se difunde por Internet. Puedes escuchar el audio desde tu ordenador, o desde tu teléfono (¿Inteligente?).
¿Cómo puedes apoyarme?, muy sencillo, dándole difusión, comparte por redes sociales, recomiéndalo a tus amigos (si te gusta, claro), ora, y si lo deseas, escríbeme sugiriendo temas, críticas (constructivas ¡o destructivas!, estoy hecho a todo).
El podcast lo podéis encontrar en iVoox. iVoox es una plataforma de difusión de podcast, tenéis aplicaciones para Android u para iPhone/iPad.
¿Qué es un podcast?, un podcast es un fichero de audio, una grabación hablada (o musical, o ambas) que se difunde por Internet. Puedes escuchar el audio desde tu ordenador, o desde tu teléfono (¿Inteligente?).
¿Cómo puedes apoyarme?, muy sencillo, dándole difusión, comparte por redes sociales, recomiéndalo a tus amigos (si te gusta, claro), ora, y si lo deseas, escríbeme sugiriendo temas, críticas (constructivas ¡o destructivas!, estoy hecho a todo).
lunes, enero 20, 2014
La Gran Comisión, un llamado a discipular
Tras 4 años y 10 días, terminamos la exposición del libro bíblico de Mateo. Han sido 4 años de estudio, y los finalizamos con el texto de Mt 28.16-20. ¿Cual es el plan de Dios para la extensión de la Iglesia y la edificación de sus santos?, no es otro que el modelo de discipulado que nos dejó el Señor Jesucristo.
Si deseas leer las notas del mensaje, puedes hacerlo desde este enlace.
viernes, diciembre 13, 2013
Asumir el reto de una vida
Como lector de libros sobre la 2ª guerra mundial me sorprende la gran astucia que los totalitaristas han tenido para reclutar jóvenes y motivarlos, dándoles una causa por la que morir (y vivir, aunque estos regímenes desprecian las vidas de los que están en sus filas).
Como cristiano me da produce una tristeza enorme ver que jóvenes que profesan la misma fe carezcan de propósito y pasión, precisamente cuando la juventud es la época más apasionada que existe.
A veces los que cuidamos de los jóvenes (pastores, maestros, responsables de jóvenes) cometemos el error de tratar a los jóvenes como enfermos. "Míralos, el mundo les tiene debilitados, sufren tentaciones, tienen dudas, vamos a darles charlas, a animarles, a subir su autoestima, a asegurarles que Dios les ama, a prometerles que son campeones de fe".
Cuando lo que necesitan es un llamado a filas.
Necesitan ver el altar de la consagración, que implica darlo todo, necesitan conocer el coste del discipulado, que implica precisamente darlo todo, un compromiso total, inquebrantable. Pero necesitan ver, desde una perspectiva amplia, el alcance de la Gran Comisión, una meta que es más grande que uno mismo, más noble que cualquier otra empresa, más gloriosa que cualquier campaña militar.
Vivir como creyente en un mundo hostil al cristianismo, dispuesto a silenciarte es un reto. Vivir con el propósito de glorificar a Dios, en tu trabajo, en tu vida, y en la proclamación del Evangelio eterno supera nuestros sueños o metas más ambiciosos.
Pero en cambio a los jóvenes les ofrecemos diversión. Diversión y sentirse bien consigo mismos.
No veo al Señor Jesucristo obrando así. No se preocupa lo más mínimo por "adornar" el llamado. Lo llamativo de este supremo llamado no son las recompensas, las promesas o la compañía. El atractivo del llamada es Quien lo hace. Lo hace Él mismo, Jesús, ¿a quien seguiremos?. No hay otro.
En el retiro de este fin de semana pasado disfruté mucho de la compañía de tantos amigos que sienten el mismo llamado, y procuré, en la medida de mis torpes posibilidades, motivar a vivir así. Tenemos una campaña este verano que va más allá de los días de Agosto en que está convocada, implica tu vida entera.
lunes, diciembre 09, 2013
Piensa en tu futuro
Quiero compartir con vosotros una historia personal de un librito que cambió mi vida.
El Señor me encontró cuando yo tenía 18 años de edad. Mi vida antes de conocerle había sido complicada y como creyente vivía de manera muy vacilante, con un pie en el mundo, y otro pie en la iglesia. Para mayor vergüenza, yo era líder de un pequeño grupo de jóvenes y mi testimonio no era el mejor.
Sencillamente no era capaz de dejar esa doble vida.
Cuando mis amigos me llamaban para salir, no podía decir que no. Dejadme aclarar esto, no es que me emborrachara con ellos (eso lo había dejado atrás), pero sí que estaba con ellos, cuando mi lugar no se encontraba allí.
El día 1 de Mayo, aprovechando la festividad del trabajo, las Asambleas de hermanos de Andalucía aprovechábamos para reunirnos y tener un día de enseñanza y comunión. Ese día 1 de Mayo salí con los hermanos de mi iglesia y en uno de los puestos de libros que allí había adquirí un pequeño ejemplar de un libro escrito por Guillermo McDonald, un hermano del que ya había leído otros libros antes.
Empecé a leer ese libro de camino a casa, y lo terminé estando en mi casa. Fue tal el impacto que me hizo, las preguntas que me plantéo calaron tan hondo que el Señor me movió decidir qué hacer el resto de mi vida y el tipo de persona que quería ser. Poco después de terminar la lectura, mientras estaba reflexionando lo que había leído, sonó el telefonillo, era mi hermano y mis amigos que me llamaban para salir a las festividades de Granada conocidas como “El día de la cruz”, una especie de feria local por toda la ciudad. Lo tuve tan claro que no tuve duda ni pesar en decirle que no iba a salir con ellos. Se quedaron estupefactos.
Días después mi madre quiso hablar conmigo:
-Tu hermano está enfadado contigo, ¿por qué has dejado de salir con él y sus amigos?. Le expliqué a mi madre que había pensado seriamente en mi futuro y cómo quería emplear mi tiempo, siendo útil para Dios y para mí mismo. Ella no lo entendió.
Mi vida desde entonces ha sido una aventura de fe llena de momentos muy felices, sirviendo con personas a las que admiro profundamente. Volví a Sevilla donde comencé un grupo de jóvenes, los dos primeros integrantes eran dos jóvenes de fuera de la iglesia, prácticamente chicos de la calle. Como lo único que sabía cocinar era Spaguettis, nos reuníamos para comer pasta y para leer la Biblia y hablar de temas espirituales. Se le añadieron algunos jóvenes más y disfrutamos mucho. Pero por temas de trabajo tuve que instalarme en Madrid.
En la segunda semana estaba yo bastante triste, preguntándole al Señor por qué me había llevado a Madrid, cuando tenía tanto que hacer en Sevilla. Estaba en la línea 2 de Metro mientras pensaba estas cosas, y leía de nuevo “Piensa en tu futuro”. Entonces un señor se acercó a mí preguntándome:
-Disculpe, ¿ese libro que está usted leyendo está destinado a personas creyentes, o no creyentes?. La pregunta me vino de improviso. Le respondí que era tanto para creyentes como no creyentes. -Muchas gracias, ,espero no haberle molestado. Yo, que soy bastante torpe y lento en reaccionar pensé: “¡Señor!, no es posible, alguien se me acerca con una pregunta y no puedo perder la ocasión de hablarle”.
-Disculpe- le dije- ¿se considera usted creyente?.
El señor se quedó unos segundos reflexionando. Tenía un acento francés y venía de un país musulmán, me explicó.
-En mi país he conocido a hombres que hablan de Dios y me han hecho mucho daño, aunque también he visto los hospitales y las cosas que hacen los cristianos, así que no sé qué pensar. En ese momento anunciaron por los altavoces la próxima parada.
-Discúlpeme, pero es mi parada y me tengo que marchar- dijo el hombre extendiéndome su mano. ¡No sabía qué hacer!, ojalá hubiera tenido algo de literatura a mano para darle, pensé. Entonces miré mi apreciado librito: “Piensa en tu futuro”, y se lo entregué.
-Tenga, quisiera que lo leyera.
El hombre miró el libro fijamente en silencio, emocionado, y me dió las gracias. Se fue y nunca lo volví a ver. Le pido de todo corazón a mi Dios que llegara a conocer a Jesucristo. Aquel episodio me quitó la tristeza y la frustración, pensaba: “quizás el Señor me trajo a Madrid para hablarle a este hombre. Si es así vale la pena”.
Aunque el Señor me ha puesto a muchas otras personas en mi camino. Más de quince años después pude encontrarme con una reedición de este precioso librito, en un retiro de jóvenes de Asambleas de hermanos. Compré nueve ejemplares con la idea de regalarlo a los jóvenes de mi iglesia (¡aunque me he quedado con ganas de adquirir más!). Es sorprendente el bien que puede hacer la buena literatura, y cómo puede cambiar vidas.
Cuando mis amigos me llamaban para salir, no podía decir que no. Dejadme aclarar esto, no es que me emborrachara con ellos (eso lo había dejado atrás), pero sí que estaba con ellos, cuando mi lugar no se encontraba allí.
El día 1 de Mayo, aprovechando la festividad del trabajo, las Asambleas de hermanos de Andalucía aprovechábamos para reunirnos y tener un día de enseñanza y comunión. Ese día 1 de Mayo salí con los hermanos de mi iglesia y en uno de los puestos de libros que allí había adquirí un pequeño ejemplar de un libro escrito por Guillermo McDonald, un hermano del que ya había leído otros libros antes.
Empecé a leer ese libro de camino a casa, y lo terminé estando en mi casa. Fue tal el impacto que me hizo, las preguntas que me plantéo calaron tan hondo que el Señor me movió decidir qué hacer el resto de mi vida y el tipo de persona que quería ser. Poco después de terminar la lectura, mientras estaba reflexionando lo que había leído, sonó el telefonillo, era mi hermano y mis amigos que me llamaban para salir a las festividades de Granada conocidas como “El día de la cruz”, una especie de feria local por toda la ciudad. Lo tuve tan claro que no tuve duda ni pesar en decirle que no iba a salir con ellos. Se quedaron estupefactos.
Días después mi madre quiso hablar conmigo:
-Tu hermano está enfadado contigo, ¿por qué has dejado de salir con él y sus amigos?. Le expliqué a mi madre que había pensado seriamente en mi futuro y cómo quería emplear mi tiempo, siendo útil para Dios y para mí mismo. Ella no lo entendió.
Mi vida desde entonces ha sido una aventura de fe llena de momentos muy felices, sirviendo con personas a las que admiro profundamente. Volví a Sevilla donde comencé un grupo de jóvenes, los dos primeros integrantes eran dos jóvenes de fuera de la iglesia, prácticamente chicos de la calle. Como lo único que sabía cocinar era Spaguettis, nos reuníamos para comer pasta y para leer la Biblia y hablar de temas espirituales. Se le añadieron algunos jóvenes más y disfrutamos mucho. Pero por temas de trabajo tuve que instalarme en Madrid.
En la segunda semana estaba yo bastante triste, preguntándole al Señor por qué me había llevado a Madrid, cuando tenía tanto que hacer en Sevilla. Estaba en la línea 2 de Metro mientras pensaba estas cosas, y leía de nuevo “Piensa en tu futuro”. Entonces un señor se acercó a mí preguntándome:
-Disculpe, ¿ese libro que está usted leyendo está destinado a personas creyentes, o no creyentes?. La pregunta me vino de improviso. Le respondí que era tanto para creyentes como no creyentes. -Muchas gracias, ,espero no haberle molestado. Yo, que soy bastante torpe y lento en reaccionar pensé: “¡Señor!, no es posible, alguien se me acerca con una pregunta y no puedo perder la ocasión de hablarle”.
-Disculpe- le dije- ¿se considera usted creyente?.
El señor se quedó unos segundos reflexionando. Tenía un acento francés y venía de un país musulmán, me explicó.
-En mi país he conocido a hombres que hablan de Dios y me han hecho mucho daño, aunque también he visto los hospitales y las cosas que hacen los cristianos, así que no sé qué pensar. En ese momento anunciaron por los altavoces la próxima parada.
-Discúlpeme, pero es mi parada y me tengo que marchar- dijo el hombre extendiéndome su mano. ¡No sabía qué hacer!, ojalá hubiera tenido algo de literatura a mano para darle, pensé. Entonces miré mi apreciado librito: “Piensa en tu futuro”, y se lo entregué.
-Tenga, quisiera que lo leyera.
El hombre miró el libro fijamente en silencio, emocionado, y me dió las gracias. Se fue y nunca lo volví a ver. Le pido de todo corazón a mi Dios que llegara a conocer a Jesucristo. Aquel episodio me quitó la tristeza y la frustración, pensaba: “quizás el Señor me trajo a Madrid para hablarle a este hombre. Si es así vale la pena”.
Aunque el Señor me ha puesto a muchas otras personas en mi camino. Más de quince años después pude encontrarme con una reedición de este precioso librito, en un retiro de jóvenes de Asambleas de hermanos. Compré nueve ejemplares con la idea de regalarlo a los jóvenes de mi iglesia (¡aunque me he quedado con ganas de adquirir más!). Es sorprendente el bien que puede hacer la buena literatura, y cómo puede cambiar vidas.
jueves, octubre 31, 2013
Hilos invisibles
A menudo sale el tema de la justicia de Dios en relación a los que se pierden sin haber oído el evangelio. ¿Qué ocurre con esa buena gente a la que nunca se les predicó el evangelio?.
Lo primero que debo decir es que estamos ante una gran incógnita: el juicio particular de cada persona, con sus detalles y matices es algo que le pertenece a Dios. No sabemos, ni Dios nos da cuenta de por qué y cómo gobierna y juzga Su creación. Pero sí sabemos que Él es justo, y que el único camino al Cielo es Jesucristo, no hay otro, no hay atajos.
También sabemos que Dios ha dejado testimonio de sí mismo por todos lados. La Creación es un testimonio que habla a gritos de la grandeza, sabiduría y poder de un Dios invisible. Según Romanos 1 y 2 el ser humano es responsable y NO TIENE EXCUSA por haber rechazado ese testimonio visible de un Dios invisible.
Tercero, puesto que tenemos un testimonio de Dios, tenemos la responsabilidad y el deber de clamar a Dios, de buscarle. Buscar a Dios no es una opción, es un mandamiento. Además, hay una recompensa en buscar a Dios, puesto que Dios recompensa (galardona) a los que le buscan. Ninguno de los que acude a Él vuelve con las manos vacías, ninguno que le pide el Espíritu Santo recibirá el silencio de Dios.
Creo firmemente que aquel que guiado por el testimonio de la Creación clama a Dios recibirá el evangelio. Dios pondrá en su camino a un creyente. Esta es una de tantas historias que se suman a esos hilos invisibles que Dios mueve para alcanzar a los que le buscan.
Llevaba escasas semanas en Madrid. Estaba desanimado, triste. No entendía el propósito de Dios, ya que había dejado en Sevilla un ministerio (estaba discipulando a dos chicos jóvenes que acababan de creer), y una novia (con la que llevaba días saliendo). Mientras me daba una ducha de autocompasión, leía el magnífico libro de George McDonald "Piensa en tu futuro".
-Disculpe, ¿el libro que está leyendo es un libro escrito por un creyente?.
Un hombre con acento francés me interpeló.
-Sí, así es- le respondí.
-Gracias, disculpe la interrupción.
El hombre era muy educado y en él ví cierta hambre espiritual, pero ¡había terminado educadamente la conversación y yo no sabía cómo retomarla!, mis reflejos mentales son malísimos.
-¿Se considera usted creyente?- esa fue la única pregunta que se me ocurrió. El hombre se quedó pensativo.
-En mi vida he conocido a creyentes que me han hecho mucho daño, pero también he conocido a creyentes que eran personas buenas que ayudaban a otros. No sabría decirle.
Pude compartirle algo del evangelio, pero la conversación se vio interrumpida porque el señor llegaba a su parada de Metro.
-Ha sido un placer charlar con usted, esta es mi parada.
Deseoso de seguir con la conversación, y casi sin saber qué hacer, le regalé el libro que estaba leyendo. El hombre lo miró en silencio, y me dió las gracias muy sinceramente. Y no lo he vuelto a ver. Quizás lo vea, en circunstancias diferentes, en un mundo muy diferente. Me encantaría conocer cómo siguió su historia, si leyó el libro, si creyó en el Dios de ese jovencito miope y tímido.
Dios puso en el camino de un hombre que tenía preguntas a un creyente. No son cosas casuales, son cosas dirigidas, guiadas, encauzadas por la providencia de Dios, que saca cosas hermosas de historias tristes.
Lo primero que debo decir es que estamos ante una gran incógnita: el juicio particular de cada persona, con sus detalles y matices es algo que le pertenece a Dios. No sabemos, ni Dios nos da cuenta de por qué y cómo gobierna y juzga Su creación. Pero sí sabemos que Él es justo, y que el único camino al Cielo es Jesucristo, no hay otro, no hay atajos.
También sabemos que Dios ha dejado testimonio de sí mismo por todos lados. La Creación es un testimonio que habla a gritos de la grandeza, sabiduría y poder de un Dios invisible. Según Romanos 1 y 2 el ser humano es responsable y NO TIENE EXCUSA por haber rechazado ese testimonio visible de un Dios invisible.
Tercero, puesto que tenemos un testimonio de Dios, tenemos la responsabilidad y el deber de clamar a Dios, de buscarle. Buscar a Dios no es una opción, es un mandamiento. Además, hay una recompensa en buscar a Dios, puesto que Dios recompensa (galardona) a los que le buscan. Ninguno de los que acude a Él vuelve con las manos vacías, ninguno que le pide el Espíritu Santo recibirá el silencio de Dios.
Creo firmemente que aquel que guiado por el testimonio de la Creación clama a Dios recibirá el evangelio. Dios pondrá en su camino a un creyente. Esta es una de tantas historias que se suman a esos hilos invisibles que Dios mueve para alcanzar a los que le buscan.
Llevaba escasas semanas en Madrid. Estaba desanimado, triste. No entendía el propósito de Dios, ya que había dejado en Sevilla un ministerio (estaba discipulando a dos chicos jóvenes que acababan de creer), y una novia (con la que llevaba días saliendo). Mientras me daba una ducha de autocompasión, leía el magnífico libro de George McDonald "Piensa en tu futuro".
-Disculpe, ¿el libro que está leyendo es un libro escrito por un creyente?.
Un hombre con acento francés me interpeló.
-Sí, así es- le respondí.
-Gracias, disculpe la interrupción.
El hombre era muy educado y en él ví cierta hambre espiritual, pero ¡había terminado educadamente la conversación y yo no sabía cómo retomarla!, mis reflejos mentales son malísimos.
-¿Se considera usted creyente?- esa fue la única pregunta que se me ocurrió. El hombre se quedó pensativo.
-En mi vida he conocido a creyentes que me han hecho mucho daño, pero también he conocido a creyentes que eran personas buenas que ayudaban a otros. No sabría decirle.
Pude compartirle algo del evangelio, pero la conversación se vio interrumpida porque el señor llegaba a su parada de Metro.
-Ha sido un placer charlar con usted, esta es mi parada.
Deseoso de seguir con la conversación, y casi sin saber qué hacer, le regalé el libro que estaba leyendo. El hombre lo miró en silencio, y me dió las gracias muy sinceramente. Y no lo he vuelto a ver. Quizás lo vea, en circunstancias diferentes, en un mundo muy diferente. Me encantaría conocer cómo siguió su historia, si leyó el libro, si creyó en el Dios de ese jovencito miope y tímido.
Dios puso en el camino de un hombre que tenía preguntas a un creyente. No son cosas casuales, son cosas dirigidas, guiadas, encauzadas por la providencia de Dios, que saca cosas hermosas de historias tristes.
miércoles, octubre 23, 2013
¿Verdadera libertad?
A continuación comparto con vosotros el mensaje dado el día 19 de este mes, por mi amigo, el escritor Miguel Ángel Gómez, autor de la "Trilogía de la conspiración", titulado "¿Libre?":
miércoles, octubre 16, 2013
lunes, septiembre 16, 2013
Una cuestión de énfasis
Los cristianos evangélicos estamos muy concienciados de algunas causas, dependiendo de dónde te encuentres estas "causas" pueden ser: la agenda homosexual, el aborto, Israel, la separación Iglesia-Estado, que el Estado no financie las operaciones de cambio de sexo, campañas contra el preservativo, contra la pornografía, contra la adopción homosexual.
Con esto, no estoy diciendo que, con matices, no sean estas campañas legítimas. El problema es una cuestión de énfasis. Parece que olvidamos muchas otras causas. He leído sobre la lucha de los cristianos en Reino Unido a favor del abolicionismo de la esclavitud, una lucha a menudo mal entendida.
Me identifico con la Alianza Evangélica Española, de la cual mi esposa y yo somos miembros, contra la trata de blancas y explotación sexual de las mujeres, o a favor de la infancia, en contra de la explotación infantil por parte de conocidas empresas..... causas nobles, que hacen de este mundo un mundo mejor.
¿Qué hay del maltrato a las mujeres?, ¿qué hay del maltrato a los animales?. Este último tema puede sonar superficial y relativamente menos importante frente al crímen del aborto, pero aun considerándolo en perspectiva, me emocionan las palabras de Dios en el libro de Jonás en las que manifiesta su preocupación por la destrucción de los animales (Jonas 4.11). Ellos son creación de Dios, y aunque su dignidad no es la misma que la dignidad humana, tienen su lugar, ningún cristiano debería ser indiferente a la crueldad con ellos.
La corrupción es otro aspecto en el que la Alianza se ha manifestado, y aunque muchos cristianos no quieren mezclarse con la política, esto es un tema vital para nuestra sociedad, debemos denunciar y trabajar por la honradez en todos los niveles, siendo ejemplo, y siendo agentes activos de un cambio que pasa principalmente por la predicación del evangelio, pero sin descuidar otros medios.
No abogo por ese activismo humanista y moralista. Pero tampoco abogo por una predicación del evangelio aislada de todo.
El evangelio nos ha permitido muchas cosas, sobre todo pensar, y ver las cosas bajo una nueva luz. Y ese nuevo entendimiento no nos permite estarnos quietos, nos ayuda a ser luz, a ser sal, frente a un mundo que calla, porque ha perdido el Norte, los verdaderos valores. Un mundo que se manifiesta en contra de un condenado a muerte, pero calla ante el río de sangre del aborto. Que lamenta la muerte de las focas, pero calla ante los genocidios africanos.
Con esto, no estoy diciendo que, con matices, no sean estas campañas legítimas. El problema es una cuestión de énfasis. Parece que olvidamos muchas otras causas. He leído sobre la lucha de los cristianos en Reino Unido a favor del abolicionismo de la esclavitud, una lucha a menudo mal entendida.
Me identifico con la Alianza Evangélica Española, de la cual mi esposa y yo somos miembros, contra la trata de blancas y explotación sexual de las mujeres, o a favor de la infancia, en contra de la explotación infantil por parte de conocidas empresas..... causas nobles, que hacen de este mundo un mundo mejor.
¿Qué hay del maltrato a las mujeres?, ¿qué hay del maltrato a los animales?. Este último tema puede sonar superficial y relativamente menos importante frente al crímen del aborto, pero aun considerándolo en perspectiva, me emocionan las palabras de Dios en el libro de Jonás en las que manifiesta su preocupación por la destrucción de los animales (Jonas 4.11). Ellos son creación de Dios, y aunque su dignidad no es la misma que la dignidad humana, tienen su lugar, ningún cristiano debería ser indiferente a la crueldad con ellos.
La corrupción es otro aspecto en el que la Alianza se ha manifestado, y aunque muchos cristianos no quieren mezclarse con la política, esto es un tema vital para nuestra sociedad, debemos denunciar y trabajar por la honradez en todos los niveles, siendo ejemplo, y siendo agentes activos de un cambio que pasa principalmente por la predicación del evangelio, pero sin descuidar otros medios.
No abogo por ese activismo humanista y moralista. Pero tampoco abogo por una predicación del evangelio aislada de todo.
El evangelio nos ha permitido muchas cosas, sobre todo pensar, y ver las cosas bajo una nueva luz. Y ese nuevo entendimiento no nos permite estarnos quietos, nos ayuda a ser luz, a ser sal, frente a un mundo que calla, porque ha perdido el Norte, los verdaderos valores. Un mundo que se manifiesta en contra de un condenado a muerte, pero calla ante el río de sangre del aborto. Que lamenta la muerte de las focas, pero calla ante los genocidios africanos.
jueves, septiembre 12, 2013
Recuperar la escatología
Estos días estamos estudiando el cap. 24 de Mateo en la iglesia local a la que pertenezco. Es un capítulo eminentemente profético.
La profecía bíblica ha sido abusada por muchas personas, algunos han querido ir más allá de lo que está escrito, proporcionando detalles que el Autor de la Biblia no quiso dar. Otros han querido elevar esos detalles sobre los que no hay consenso a la categoría de doctrina fundamental. Y otros, por una insana obsesión con la profecía, han perdido de visto cuestiones más básicas.

Que la profecía bíblica haya sido abusada no significa que sea una doctrina a evitar. La reacción saludable a los abusos que se han cometido no debe ser la de obviarla, sino la de estudiarla de una manera coherente, contextualizada, conectada con el resto de enseñanzas y con una perspectiva global. La falta de equilibrio y el énfasis doctrinal obsesivo afecta a cualquier parte del cuerpo doctrinal.
Por lo general, en muchas iglesias se habla poco de profecía, lo cual es una pérdida, y más teniendo en cuenta que la oración modelo incluye: "venga a nosotros Tu Reino". La doctrina de las últimas cosas, la venida de Cristo Jesús, el milenio, el estado eterno, el Juicio universal, forman parte de las bases de nuestra fe, estas enseñanzas son el cumplimiento de las promesas y la conclusión que Génesis dejó abierta.
El efecto que tiene la profecía es MUY saludable en el creyente. Tiene un efecto santificador, 1 Jn 3.2-3 dice: "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro".
La "esperanza bienaventurada" Tit 2.13 nos santifica, nos mueve a desear menos aquello que nos distrae de Dios, y a desear este nuevo Reino que Jesucristo implantará en breve. Esta esperanza le da profundidad y gozo a nuestra fe, además de un sentido de urgencia para ser más diligentes en nuestra misión como Hijos de Dios. Esta esperanza hará que los sufrimientos y pesares sean más livianos, al deleitarnos en nuestro encuentro con Cristo Jesús y Su exaltación como Rey y Señor de todo.
Creo que los jóvenes necesitan conocer los tesoros de la profecía Bíblica, para así poner sus ojos en las "cosas de arriba", y ver la vanidad de este sistema diabólico, que sólo ofrece humo y promesas vacías.
El Señor Jesucristo viene pronto, será una venida precedida de violentas convulsiones, de cataclismos sociales, terrenales y celestiales. Aumentará la maldad y el rechazo a Dios, pero también crecerá la semilla del evangelio con fuerza y pureza. Y la feliz conclusión de esta historia de salvación llegará, el Rey prometido establecerá justicia y juicio, consolará a los suyos, destruirá a los soberbios que se opusieron y su Reino no tendrá fin. ¿Nadie dice Amén?.
La profecía bíblica ha sido abusada por muchas personas, algunos han querido ir más allá de lo que está escrito, proporcionando detalles que el Autor de la Biblia no quiso dar. Otros han querido elevar esos detalles sobre los que no hay consenso a la categoría de doctrina fundamental. Y otros, por una insana obsesión con la profecía, han perdido de visto cuestiones más básicas.

Que la profecía bíblica haya sido abusada no significa que sea una doctrina a evitar. La reacción saludable a los abusos que se han cometido no debe ser la de obviarla, sino la de estudiarla de una manera coherente, contextualizada, conectada con el resto de enseñanzas y con una perspectiva global. La falta de equilibrio y el énfasis doctrinal obsesivo afecta a cualquier parte del cuerpo doctrinal.
Por lo general, en muchas iglesias se habla poco de profecía, lo cual es una pérdida, y más teniendo en cuenta que la oración modelo incluye: "venga a nosotros Tu Reino". La doctrina de las últimas cosas, la venida de Cristo Jesús, el milenio, el estado eterno, el Juicio universal, forman parte de las bases de nuestra fe, estas enseñanzas son el cumplimiento de las promesas y la conclusión que Génesis dejó abierta.
El efecto que tiene la profecía es MUY saludable en el creyente. Tiene un efecto santificador, 1 Jn 3.2-3 dice: "Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro".
La "esperanza bienaventurada" Tit 2.13 nos santifica, nos mueve a desear menos aquello que nos distrae de Dios, y a desear este nuevo Reino que Jesucristo implantará en breve. Esta esperanza le da profundidad y gozo a nuestra fe, además de un sentido de urgencia para ser más diligentes en nuestra misión como Hijos de Dios. Esta esperanza hará que los sufrimientos y pesares sean más livianos, al deleitarnos en nuestro encuentro con Cristo Jesús y Su exaltación como Rey y Señor de todo.
Creo que los jóvenes necesitan conocer los tesoros de la profecía Bíblica, para así poner sus ojos en las "cosas de arriba", y ver la vanidad de este sistema diabólico, que sólo ofrece humo y promesas vacías.
El Señor Jesucristo viene pronto, será una venida precedida de violentas convulsiones, de cataclismos sociales, terrenales y celestiales. Aumentará la maldad y el rechazo a Dios, pero también crecerá la semilla del evangelio con fuerza y pureza. Y la feliz conclusión de esta historia de salvación llegará, el Rey prometido establecerá justicia y juicio, consolará a los suyos, destruirá a los soberbios que se opusieron y su Reino no tendrá fin. ¿Nadie dice Amén?.
martes, septiembre 10, 2013
La dicotomía online/offline
Una de las cosas que veo de los jóvenes y de muchos adultos es su incomprensión sobre lo que son las redes sociales. Según algunos de ellos, lo que ocurre en Internet no es real, puedes insultar, extender noticias falsas, subir fotos de índole sexual, o hacer amenazas de muerte.
Todo está permitido y no tiene consecuencias, piensan ellos. Hasta que se topan con la realidad, y entonces suele ser demasiado tarde. En el vídeo una alumna insultó gravemente a una profesora, y un alumno compartió con sus amigos esos insultos. La profesora hizo acopio de sangre fría y comenzó con una lección sobre la privacidad en Internet. La chica que estaba opinando sobre el uso de las redes sociales de pronto tuvo que leer lo que aparecía en la pantalla del móvil de su profesora. Allí aparecían los insultos que ella vertía en Twitter sobre su maestra. La profesora había pedido que los alumnos grabaran la clase con sus teléfonos y tablets. A continuación le pidió que se disculpara frente a las cámaras, puestos que esos insultos los había hecho públicos. En mi opinión la profesora dio una lección a la imprudente chica, y además buscó un resarcimiento justo y equitativo, el mal se había hecho online, las disculpas tenían que trasladarse a las redes. Además, habría consecuencias por llamar a la profesora con los calificativos: PERRA Y P*TA.
No iba a quedar impune.
Me queda un sentimiento amargo, si esta profesora hubiera actuado igual en España seguramente hubiera abierto los telediarios de las tres de la tarde, la Junta escolar la hubiera expulsado, los padres de la chica la habrían denunciado por haberla "humillado", y seguramente perdería su trabajo mientras los contertulios de algún programa de noche arremeterían contra la profesora por usar métodos propios de la dictadura y abusar de una menor, etc...
Internet está a punto de convertirse en una jungla, con acosadores que actúan desde el anonimato, y delincuentes que cazan datos que personas imprudentes comparten alegremente desde las redes sociales. Cada vez más gente como ex congresista Anthony Weiner practican el "sexting", es decir, compartir fotos de desnudos propios por Internet.
Algunos intercambian estas fotos con lo que creen que son desconocidos, otros piensan que este tipo de fotos las comparten en la intimidad de una relación, pero el novio rechazado no duda en publicar estas fotos por Facebook y otras redes una vez terminada la relación.
Debemos tener cuidado con los datos que ponemos en bandeja a disposición de todos en la red. Una vez subidos a la red NO HAY PRIVACIDAD, aunque hayas configurado controles de privacidad Facebook y otros han demostrado su inutilidad a la hora de vedar esos datos.
Debemos tener cuidado en hacer fotos de otras personas y subirlas a la red. La foto de tu cuñado con una peluca naranja y un cubata en la mano puede arruinar su reputación. Quizás tu cuñado es abstemio y un tipo serio, pero decidió posar con tan extravagante atuendo y tú decidiste publicarlo.
Hace unos meses vi en las redes sociales las fotos de un obrero del Señor en una velada de su iglesia, vestido de forma estrafalaria, y fuera de contexto, esa foto podría hacerle mucho daño de caer en malas manos. Lo peor es que nadie le pidió permiso para publicar una foto así. Quizás os parezca exagerado, pero no lo es.
He leído incontables emails con noticias sin confirmar, que los cristianos "reenvían" sin saber si son ciertos o burdos chismes. La Biblia nos alerta sobre el falso testimonio y los rumores, pero parece que esto no se aplica al mundo online (creen muchos), y sí, la Biblia se aplica al mundo online.
A veces son noticias más o menos inocentes sobre unas excavaciones en las que se pueden ver esqueletos gigantes, ¿no serán estos los Nefilim de Génesis?, ¡eso demuestra que la Biblia es cierta!. La foto de esos esqueletos gigantes no es más que una foto de un concurso online para aficionados al Photoshop. Los incrédulos aprovechan cosas así para burlarse de nuestra credulidad, razón no les falta, a veces los cristianos más que creyentes somos crédulos. Otras veces leemos correos con la caída en adulterio del famoso predicador fulano, o de cierta artista "cristiana" que ha abortado.
La noticia es tan "jugosa" que ni nos paramos a pensar si es cierta o no, le damos a reenviar, sin tener en cuenta que podemos arruinar la reputación de una persona, y que estamos siendo parte de un miserable chisme.
La información que dejamos en la red, sobre nosotros mismos, o sobre otros, es perdurable, imborrable, y tarde o temprano puede volver a nuestras vidas de la manera más inoportuna.
viernes, junio 28, 2013
Traduciendo el evangelio.
Es muy difícil abstraernos de nuestra cultura evangélica. Tenemos términos que definen magníficamente lo que queremos decir, y lo hacen con una precisión extraordinaria.
El problema es que sólo los entendemos nosotros.
El otro problema es que nos cuesta mucho vivir sin nuestros términos. Por amor a otros tenemos que ser capaces de reflejar la verdad de la inmutable Palabra de Dios a un lenguaje comprensible. Pero hace falta un esfuerzo y una capacidad que no son espontáneos. Por otra parte tenemos que vencer los escrúpulos de algunos de nosotros que ponen estas tradiciones al nivel de la Palabra de Dios. No nos confundamos, no son lo mismos. Si nos mueve la misma compasión por las almas que mueve al Señor Jesucristo, tenemos que salir de nuestros castillos de tradiciones y movernos a los campos blancos, listos para ser segados.
Hacer ese trabajo de "traducción" requiere esfuerzo e intencionalidad. No es algo que surga por sí mismo. Requiere reflexionar, salir de nuestro ethos linguístico y buscar el bien de la otra persona, hacernos comprensibles y cercanos. El predicador y el evangelista son profetas (en el sentido de comunicar la Palabra a las personas, no de traer nuevas revelaciones), tomados de entre el pueblo, y para servir al pueblo, son comunicadores, no académicos. Si su mensaje es rechazado, no es su culpa, pero sí es su culpa si no se esfuerza por hablar de forma comprensible, con ejemplos cercanos.
Estamos muy necesitados de predicadores y evangelistas que conecten la perfecta Palabra de Dios. El sustituto de estos hombres de Dios son los charlatanes, feriantes, mentirosos, habladores de vanidades que hoy ocupan púlpitos y canales de TV. No predican la Palabra, no aman la Palabra, tampoco aman a las personas, las entretienen, les prometen todas las codicias necias que desean, mientras los llevan camino del infierno. Estos son los predicadores de prosperidad, los que "confiesan", "reclaman", y ordenan a Dios lo que debe hacer. Sí, ellos conectan con la gente, de la misma manera que la pornografía conecta con los más bajos instintos de las personas.
¿Dónde se aprende a predicar así la Palabra de Dios?. Pastoreando, visitando, evangelizando. Se aprende en células, por medio de estudios bíblicos en los hogares, compartiendo el evangelio con jóvenes no creyentes que han sido educados sin ninguna noción de Dios o transcendencia (que los hay, y cada vez más).
Una predicación así es una puerta abierta al poder de la Palabra de Dios y el Espíritu Santo en los corazones duros de los hombres. Necesitamos predicaciones así.
Aclaraciones
Como dijo Spurgeon, el modernismo es usar la ideología humanista con vocabulario bíblico, pero el trabajo del predicador es tomar la verdad de la Palabra de Dios en lenguaje que entiendan las gente de este mundo.
La Palabra no cambia, es inmutable, autoritativa, perfecta. El lenguaje sí cambia.
Uno de los logros de la Reforma fue poner la Biblia en lenguas vernáculas.
El otro problema es que nos cuesta mucho vivir sin nuestros términos. Por amor a otros tenemos que ser capaces de reflejar la verdad de la inmutable Palabra de Dios a un lenguaje comprensible. Pero hace falta un esfuerzo y una capacidad que no son espontáneos. Por otra parte tenemos que vencer los escrúpulos de algunos de nosotros que ponen estas tradiciones al nivel de la Palabra de Dios. No nos confundamos, no son lo mismos. Si nos mueve la misma compasión por las almas que mueve al Señor Jesucristo, tenemos que salir de nuestros castillos de tradiciones y movernos a los campos blancos, listos para ser segados.
Hacer ese trabajo de "traducción" requiere esfuerzo e intencionalidad. No es algo que surga por sí mismo. Requiere reflexionar, salir de nuestro ethos linguístico y buscar el bien de la otra persona, hacernos comprensibles y cercanos. El predicador y el evangelista son profetas (en el sentido de comunicar la Palabra a las personas, no de traer nuevas revelaciones), tomados de entre el pueblo, y para servir al pueblo, son comunicadores, no académicos. Si su mensaje es rechazado, no es su culpa, pero sí es su culpa si no se esfuerza por hablar de forma comprensible, con ejemplos cercanos.
Estamos muy necesitados de predicadores y evangelistas que conecten la perfecta Palabra de Dios. El sustituto de estos hombres de Dios son los charlatanes, feriantes, mentirosos, habladores de vanidades que hoy ocupan púlpitos y canales de TV. No predican la Palabra, no aman la Palabra, tampoco aman a las personas, las entretienen, les prometen todas las codicias necias que desean, mientras los llevan camino del infierno. Estos son los predicadores de prosperidad, los que "confiesan", "reclaman", y ordenan a Dios lo que debe hacer. Sí, ellos conectan con la gente, de la misma manera que la pornografía conecta con los más bajos instintos de las personas.
¿Dónde se aprende a predicar así la Palabra de Dios?. Pastoreando, visitando, evangelizando. Se aprende en células, por medio de estudios bíblicos en los hogares, compartiendo el evangelio con jóvenes no creyentes que han sido educados sin ninguna noción de Dios o transcendencia (que los hay, y cada vez más).
Una predicación así es una puerta abierta al poder de la Palabra de Dios y el Espíritu Santo en los corazones duros de los hombres. Necesitamos predicaciones así.
Aclaraciones
Como dijo Spurgeon, el modernismo es usar la ideología humanista con vocabulario bíblico, pero el trabajo del predicador es tomar la verdad de la Palabra de Dios en lenguaje que entiendan las gente de este mundo.
La Palabra no cambia, es inmutable, autoritativa, perfecta. El lenguaje sí cambia.
Uno de los logros de la Reforma fue poner la Biblia en lenguas vernáculas.
lunes, junio 10, 2013
¡Ten FE en Dios!
Pero, ¿qué tipo de fe?. Mucha gente se acerca a Dios con preguntas a modo de excusas, usan las preguntas como una barrera entre Dios y su desconfianza. Así eran los saduceos, cuya pregunta-trampa sólo buscaba perpetuar su rechazo a Jesús. El problema es que los saduces se consideraban creyentes. Pero no lo eran, eran muy ignorantes de la Biblia, y además, con confiaban en Dios, ni creían en Su Poder. Estos dos elementos, el conocimiento de la Palabra de Dios y la fe en Su Poder son puntos clave para vivir una fe como la de Jesús. Hoy, por desgracia, vemos una ANOREXIA bíblica (la expresión es de D. Samuel Escobar) preocupante. El pueblo de Dios ignora la Palabra de Dios, y por lo tanto ignora a Dios. Viven engañados por pastores que les roban y les hacen vivir no en una fe cristiana, sino en la codicia materialista. Necesitamos librarnos de esa debilidad causada por la ignorancia de los 66 libros que consituyen la perfecta revelación de Dios.
miércoles, mayo 15, 2013
¿Deseas ser predicador?
Uno de los privilegios de ser miembro de iglesias pequeñas, prácticamente desde que el Señor me salvó, es la posibilidad de usar mis dones, ya que la necesidad y los escasos recursos humanos lo hacían necesario.
Todavía recuerdo mis primeras predicaciones en Granada. Aburridas hasta la desesperación. ¡Recuerdo que incluso yo, que estaba predicando, deseaba que se terminara mi predicación!. ¡Y encima eran mensajes muy largos!. Han pasado veinte años desde entonces y he aprendido algunas cosas, muchas de ellas a base de descalabros.
"no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo" 1 Tm 3.6
1. ¿Cual es tu motivación?. Uno de los principales problemas del predicador es el orgullo. El diablo se sirve de un ministerio así para despertar deseos de grandeza, estima por las propias opiniones, desprecio por otros, una gran imágen de uno mismo, y ya sabéis, antes del quebrantamiento es la soberbia.
Si eres jóven te animo a estudiar de manera seria, constante y devota la Palabra de Dios, a aprender de otros y a usar tu don. Predica en la calle, en grupos de estudio bíblico, haz obra personal. En definitiva, sé fiel en lo poco. Aquel que desea comenzar por un auditorio y no por ministerios más discretos, no desea predicar, desea contruir su propio reino.
Todos hemos visto en las iglesias este tipo de problema: los que buscan la grandeza, y aún teniendo motivaciones correctas, tienes que luchar contra el corrosivo orgullo. Hay síntomas que nos pueden alarmar: cuando no se acepta la corrección ¡mal asunto!, cuando el hermano va preguntando uno a uno qué les ha parecido el mensaje, si les ha gustado, ¡mal asunto!, cuando el predicador primerizo muestra una gran seguridad en sí mismo (lo cual es distinto de la convicción) puede ser algo preocupante, cuando es colérico, cuando no hay coherencia entre su vida personal y su vida de iglesia (mal testimonio en su familia o en su trabajo), cuando insiste en mantener puntos de vista que otros estudiosos de la Biblia consideran poco claros, todo eso son señales de alarma.
A veces el orgullo se disfraza de falsa espiritualidad, he oído de hermanos que se niegan a estudiar para el mensaje porque afirman con total claridad que lo reciben de Dios en el momento de subir al púlpito, lo cual es como poco una falta de respeto a la Amada del Señor, y como mucho tentar al Señor.
Mt 6.23 "pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?".
En la obra de Dios importa más lo que somos que lo que decimos. Algunos creen que por tener ideas fabulosas, o incluso un poder enorme en el púlpito son hombres de Dios. Y no lo son. El tipo de persona que eres determina el tipo de predicador que Dios percibe. Que haya conversiones por tus mensajes evangelísticos, o incluso creyentes edificados NO SIGNIFICA NADA si no eres un hombre que vive a la luz de Dios.
Quizás lo que diga os suene extraño, pero mi ayuda más grande a la hora de predicar es el hecho de estar casado con una mujer espiritualmente mayor que yo. Me ayuda a poner los pies en la tierra, a no crecerme en mis afirmaciones, y a recordar que sólo puede cuidar bien de la Esposa de Jesucristo si cuido con amor de mi propia esposa. No estoy diciendo que estar casado sea un requisito para predicar, sino que en mi caso es una ayuda inmensa.
2. Conocer la Palabra de Dios. Confieso mi necesidad de seguir estudiando y preparándome. Nunca se conoce lo "suficiente" la Palabra de Dios. Es tarea de una vida. Además, la Palabra de Dios no sólo es un libro sublime y transcendente, sino práctico, cercano. Sus doctrinas tocan el hogar, el trabajo, el matrimonio, la pureza personal, el trato con otros. Cuidado con los que dan mensajes tan sublimes que no tienen aplicación posible.
Rm 12.16 "no altivos, sino asociándoos con los humildes".
3. Amar a las personas y conocerlas. Esto es fundamental. Cuando veo un predicador que no ama a las personas me preocupo. El gran problema de predicadores y pastores es que se terminen relacionando únicamente con personas del liderazgo. A veces esto es obligado, ya que tienen mucho trabajo.
En mi iglesia local casi todos los lideres son líderes bivocacionales (no me gusta demasiado esa palabra, ya que suena a que tenemos un amor dividido), tenemos trabajos, amigos, y vivimos casi toda la semana rodeados de no creyentes. Ser parte de una célula o grupo pequeño también es vital, nos ayuda a estar en contacto con las personas y sus luchas y al hacerlo nos veremos reflejados.
Existe una preocupante tendencia a predicar sobre temas populares o de actualidad, usando la Biblia como una excusa (comienzas leyendo un texto pero terminas hablando de lo que te da la gana). Creo que conocer a las personas te ayudará a predicar fielmente la Palabra en el sentido que la Palabra tiene como destinatario al ser humano. Te ayudará a ser humilde con los humildes, a sanar a los quebrantados, a corregir a los ociosos y a ser paciente con todos. Te ayudará a hacer un sermón humano, con corazón y sentimientos, un sermón encarnado.
4. Oración, tribulación. Decía Lutero que los tres ayudantes del predicador eran "oración, tribulación, estudio". Nadie está exento de pruebas. De hecho Dios las usa para nuestra santificación, y para nuestra perfeccionamiento en el ministerio.
Dios susurra en el placer, pero grita en el dolor. Si somos capaces de buscar a Dios en nuestras tribulaciones, Él cambiará la sequedad de la prueba en un vergel espiritual. Conozco a predicadores que han sido duramente probados, y del horno de esa prueba han salido hombres nuevos, con un mensaje más poderoso.
Esto choca frontalmente con el mentiroso evangelio de la prosperidad. No hay cosa tan dañina como esa, roba el provecho espiritual de la prueba y añade sufrimientos al que sufre, en lugar de aliviar sus cargas. Los propagandistas de la prosperidad son predicadores vacíos, no tienen nada de Dios, no conocen la Palabra, y, Dios los conoce, muchos de ellos no son más que ladrones, consciente o inconscientemente.
Conclusiones finales. Este post no pretende ser exhaustivo. He aprendido más a mí de lo que yo enseño a otros, he sido más bendecido de lo que seguramente he sido capaz de bendecir a otros. Todo ministerio y don es bendición en primer lugar al que tiene este don, pero con el ministerio de la predicación hay peligros que no hay en otros ministerios. Si no tienes el don entonces no serás de ayuda a la iglesia, si tus motivaciones son incorrectas te harás daño y perjuicio espiritual a tí mismo, si no te cuidas del orgullo serás seducido y tentado por el que quiere dañar a la iglesia. Esto es una advertencia, ten cuidado con lo que deseas y ponte delante del Señor. La mayoría de predicadores que conozco no buscaron ser predicadores, el Señor les abrió las puertas.
Si estás frustrado porque no tienes ocasiones de predicar búscalas fuera de la reunión del Domingo por la mañana, en las calles, hospitales, cárceles, con los jóvenes. Pero si lo que buscas es un determinado tipo de predicación, entonces mejor siéntate con los niños de la escuela dominical y aprende los principios de la vida espiritual, que éramos esclavos del pecado e hijos de condenación, y del gran amor del Salvador.
Todavía recuerdo mis primeras predicaciones en Granada. Aburridas hasta la desesperación. ¡Recuerdo que incluso yo, que estaba predicando, deseaba que se terminara mi predicación!. ¡Y encima eran mensajes muy largos!. Han pasado veinte años desde entonces y he aprendido algunas cosas, muchas de ellas a base de descalabros.
"no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo" 1 Tm 3.6
1. ¿Cual es tu motivación?. Uno de los principales problemas del predicador es el orgullo. El diablo se sirve de un ministerio así para despertar deseos de grandeza, estima por las propias opiniones, desprecio por otros, una gran imágen de uno mismo, y ya sabéis, antes del quebrantamiento es la soberbia.
Si eres jóven te animo a estudiar de manera seria, constante y devota la Palabra de Dios, a aprender de otros y a usar tu don. Predica en la calle, en grupos de estudio bíblico, haz obra personal. En definitiva, sé fiel en lo poco. Aquel que desea comenzar por un auditorio y no por ministerios más discretos, no desea predicar, desea contruir su propio reino.
Todos hemos visto en las iglesias este tipo de problema: los que buscan la grandeza, y aún teniendo motivaciones correctas, tienes que luchar contra el corrosivo orgullo. Hay síntomas que nos pueden alarmar: cuando no se acepta la corrección ¡mal asunto!, cuando el hermano va preguntando uno a uno qué les ha parecido el mensaje, si les ha gustado, ¡mal asunto!, cuando el predicador primerizo muestra una gran seguridad en sí mismo (lo cual es distinto de la convicción) puede ser algo preocupante, cuando es colérico, cuando no hay coherencia entre su vida personal y su vida de iglesia (mal testimonio en su familia o en su trabajo), cuando insiste en mantener puntos de vista que otros estudiosos de la Biblia consideran poco claros, todo eso son señales de alarma.
A veces el orgullo se disfraza de falsa espiritualidad, he oído de hermanos que se niegan a estudiar para el mensaje porque afirman con total claridad que lo reciben de Dios en el momento de subir al púlpito, lo cual es como poco una falta de respeto a la Amada del Señor, y como mucho tentar al Señor.
Mt 6.23 "pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?".
En la obra de Dios importa más lo que somos que lo que decimos. Algunos creen que por tener ideas fabulosas, o incluso un poder enorme en el púlpito son hombres de Dios. Y no lo son. El tipo de persona que eres determina el tipo de predicador que Dios percibe. Que haya conversiones por tus mensajes evangelísticos, o incluso creyentes edificados NO SIGNIFICA NADA si no eres un hombre que vive a la luz de Dios.
Quizás lo que diga os suene extraño, pero mi ayuda más grande a la hora de predicar es el hecho de estar casado con una mujer espiritualmente mayor que yo. Me ayuda a poner los pies en la tierra, a no crecerme en mis afirmaciones, y a recordar que sólo puede cuidar bien de la Esposa de Jesucristo si cuido con amor de mi propia esposa. No estoy diciendo que estar casado sea un requisito para predicar, sino que en mi caso es una ayuda inmensa.
2. Conocer la Palabra de Dios. Confieso mi necesidad de seguir estudiando y preparándome. Nunca se conoce lo "suficiente" la Palabra de Dios. Es tarea de una vida. Además, la Palabra de Dios no sólo es un libro sublime y transcendente, sino práctico, cercano. Sus doctrinas tocan el hogar, el trabajo, el matrimonio, la pureza personal, el trato con otros. Cuidado con los que dan mensajes tan sublimes que no tienen aplicación posible.
Rm 12.16 "no altivos, sino asociándoos con los humildes".
3. Amar a las personas y conocerlas. Esto es fundamental. Cuando veo un predicador que no ama a las personas me preocupo. El gran problema de predicadores y pastores es que se terminen relacionando únicamente con personas del liderazgo. A veces esto es obligado, ya que tienen mucho trabajo.
En mi iglesia local casi todos los lideres son líderes bivocacionales (no me gusta demasiado esa palabra, ya que suena a que tenemos un amor dividido), tenemos trabajos, amigos, y vivimos casi toda la semana rodeados de no creyentes. Ser parte de una célula o grupo pequeño también es vital, nos ayuda a estar en contacto con las personas y sus luchas y al hacerlo nos veremos reflejados.
Existe una preocupante tendencia a predicar sobre temas populares o de actualidad, usando la Biblia como una excusa (comienzas leyendo un texto pero terminas hablando de lo que te da la gana). Creo que conocer a las personas te ayudará a predicar fielmente la Palabra en el sentido que la Palabra tiene como destinatario al ser humano. Te ayudará a ser humilde con los humildes, a sanar a los quebrantados, a corregir a los ociosos y a ser paciente con todos. Te ayudará a hacer un sermón humano, con corazón y sentimientos, un sermón encarnado.
4. Oración, tribulación. Decía Lutero que los tres ayudantes del predicador eran "oración, tribulación, estudio". Nadie está exento de pruebas. De hecho Dios las usa para nuestra santificación, y para nuestra perfeccionamiento en el ministerio.
Dios susurra en el placer, pero grita en el dolor. Si somos capaces de buscar a Dios en nuestras tribulaciones, Él cambiará la sequedad de la prueba en un vergel espiritual. Conozco a predicadores que han sido duramente probados, y del horno de esa prueba han salido hombres nuevos, con un mensaje más poderoso.
Esto choca frontalmente con el mentiroso evangelio de la prosperidad. No hay cosa tan dañina como esa, roba el provecho espiritual de la prueba y añade sufrimientos al que sufre, en lugar de aliviar sus cargas. Los propagandistas de la prosperidad son predicadores vacíos, no tienen nada de Dios, no conocen la Palabra, y, Dios los conoce, muchos de ellos no son más que ladrones, consciente o inconscientemente.
Conclusiones finales. Este post no pretende ser exhaustivo. He aprendido más a mí de lo que yo enseño a otros, he sido más bendecido de lo que seguramente he sido capaz de bendecir a otros. Todo ministerio y don es bendición en primer lugar al que tiene este don, pero con el ministerio de la predicación hay peligros que no hay en otros ministerios. Si no tienes el don entonces no serás de ayuda a la iglesia, si tus motivaciones son incorrectas te harás daño y perjuicio espiritual a tí mismo, si no te cuidas del orgullo serás seducido y tentado por el que quiere dañar a la iglesia. Esto es una advertencia, ten cuidado con lo que deseas y ponte delante del Señor. La mayoría de predicadores que conozco no buscaron ser predicadores, el Señor les abrió las puertas.
Si estás frustrado porque no tienes ocasiones de predicar búscalas fuera de la reunión del Domingo por la mañana, en las calles, hospitales, cárceles, con los jóvenes. Pero si lo que buscas es un determinado tipo de predicación, entonces mejor siéntate con los niños de la escuela dominical y aprende los principios de la vida espiritual, que éramos esclavos del pecado e hijos de condenación, y del gran amor del Salvador.
domingo, mayo 12, 2013
¿Bajo qué autoridad vives?
¿Quien tiene la autoridad en tu vida y por qué esto es importante?, ¿crees que eres realmente libre o vives sometido?, ¿por qué someternos a Dios es la única manera en la que podemos ser libres?.
Si deseas escuchar el mensaje en audio o descargarlo en mp3 puedes usar el reproductor justo abajo:
lunes, mayo 06, 2013
Abusando del "Dios me dijo"
Una de las ventajas de tener relación con no creyentes y nuevos creyentes es que te ayuda a tomar contacto con la realidad. Las preguntas que te hacen suelen ser un indicador real de cómo nos ven desde fuera, y muchas veces son dolorosamente certeras acerca de los problemas que tenemos.
En una ocasión un jóven me preguntó sobre "oír la voz de Dios". "¿Cómo es posible que tanta gente en mi iglesia oiga la voz de Dios?".
Le pregunté a qué se refería (aunque no tenía duda alguna): "Sí, de vez en cuando alguien te dice "Dios me ha dicho que tenía que hacer esto o lo otro", lo peor es cuando te dicen que Dios les dijo algo sobre mí, ¿por qué Dios no me lo dice a mí, sencillamente?".
Mi respuesta es clara: porque Dios NO les dijo nada a esas personas. Mezclaron ilusiones con lo que es la voz de Dios. Muchas veces lo que ellos creen que es la voz de Dios no es más que su propia voz.
Esta respuesta no mejoró las cosas. "¿Cómo es posible que creyentes que se suponen maduros, al menos son más maduros que yo, digan esas cosas?".
Eso mismo me pregunto yo, amigo. ¿Cómo es posible que alguien se atreva a decir "Dios me dijo...."?. En Israel cuando un falso profeta abría la boca solía terminal mal. Muy mal. (Leer Dt 18.19 y ss).
Estamos ante una MODA. La moda de decir que oimos la voz de Dios. Y esto no sólo ocurre en iglesias de corte carismático, también ocurre en iglesias que han sido más conservadoras a la hora de adoptar estas prácticas. "Dios me dijo que no debería matricularme en Microeconomía. Dios me dijo que dejara de salir con Pedro. El Señor me dijo que debía esperar a que Él me pidiera perdón".
¿Cómo es de grave esta moda de afirmar que Dios te habla (sin que lo haya hecho, claro)?. Es grave porque:
1. No es cierto. Así de sencillo. No oíste nada en tu habitación, sino que sentiste o creíste sentir algo. Tuviste un convencimiento de qué hacer, algo que bien podría ser tu sentido común, o una corazonada. Al menos los no creyentes son a veces más honestos.
2. Te pones por encima de la Palabra de Dios. Cuando alguien llega y te dice: "Dios me dijo esto", da igual lo que la Biblia diga, ¡esa persona dice que oyó a Dios!. Así que su pastor puede intentar en vano de convencerle de lo contrario, da igual de cuantos textos de la Palabra use, esa persona está por encima de su pastor, de la iglesia, de la Biblia, ¡e incluso de Dios!.
3. Te pones en un peligroso deslizadero. Has entrado en el engañoso mundo de interpretar señales como la voluntad de Dios. Lo mismo que los agoreros. Esto de interpretar cosas es muy subjetivo, que la caldera te dejara sin agua fría puede significar que no tenías que haber salido de casa, o que salieras a la obra misionera, ¡puede significar cualquier cosa!, cuando lo más seguro es que signifique que necesita ser reparada.
Vivir interpretando señales es vivir ignorando la Biblia y vivir pendiente de tu pequeño mundo interior de sensaciones y corazonadas. Quizás te parezca más emocionante, pero es puro subjetivisimo.
No hay mejor cura para esa peligrosa actitud que vivir sometido a la autoridad de Dios mismo tal como nos está revelado en Su Palabra, la cual no cambia, es perfecta, y es una luz para nuestra vida diaria. "Masticar" a diario la Biblia, meditar en ella, memorizarla, y orar buscando a Dios es la mejor manera de vivir una vida cristiana victoriosa, plena, gozosa, madura.
Le pregunté a qué se refería (aunque no tenía duda alguna): "Sí, de vez en cuando alguien te dice "Dios me ha dicho que tenía que hacer esto o lo otro", lo peor es cuando te dicen que Dios les dijo algo sobre mí, ¿por qué Dios no me lo dice a mí, sencillamente?".
Mi respuesta es clara: porque Dios NO les dijo nada a esas personas. Mezclaron ilusiones con lo que es la voz de Dios. Muchas veces lo que ellos creen que es la voz de Dios no es más que su propia voz.
Esta respuesta no mejoró las cosas. "¿Cómo es posible que creyentes que se suponen maduros, al menos son más maduros que yo, digan esas cosas?".
Eso mismo me pregunto yo, amigo. ¿Cómo es posible que alguien se atreva a decir "Dios me dijo...."?. En Israel cuando un falso profeta abría la boca solía terminal mal. Muy mal. (Leer Dt 18.19 y ss).
Estamos ante una MODA. La moda de decir que oimos la voz de Dios. Y esto no sólo ocurre en iglesias de corte carismático, también ocurre en iglesias que han sido más conservadoras a la hora de adoptar estas prácticas. "Dios me dijo que no debería matricularme en Microeconomía. Dios me dijo que dejara de salir con Pedro. El Señor me dijo que debía esperar a que Él me pidiera perdón".
¿Cómo es de grave esta moda de afirmar que Dios te habla (sin que lo haya hecho, claro)?. Es grave porque:
1. No es cierto. Así de sencillo. No oíste nada en tu habitación, sino que sentiste o creíste sentir algo. Tuviste un convencimiento de qué hacer, algo que bien podría ser tu sentido común, o una corazonada. Al menos los no creyentes son a veces más honestos.
2. Te pones por encima de la Palabra de Dios. Cuando alguien llega y te dice: "Dios me dijo esto", da igual lo que la Biblia diga, ¡esa persona dice que oyó a Dios!. Así que su pastor puede intentar en vano de convencerle de lo contrario, da igual de cuantos textos de la Palabra use, esa persona está por encima de su pastor, de la iglesia, de la Biblia, ¡e incluso de Dios!.
3. Te pones en un peligroso deslizadero. Has entrado en el engañoso mundo de interpretar señales como la voluntad de Dios. Lo mismo que los agoreros. Esto de interpretar cosas es muy subjetivo, que la caldera te dejara sin agua fría puede significar que no tenías que haber salido de casa, o que salieras a la obra misionera, ¡puede significar cualquier cosa!, cuando lo más seguro es que signifique que necesita ser reparada.
Vivir interpretando señales es vivir ignorando la Biblia y vivir pendiente de tu pequeño mundo interior de sensaciones y corazonadas. Quizás te parezca más emocionante, pero es puro subjetivisimo.
No hay mejor cura para esa peligrosa actitud que vivir sometido a la autoridad de Dios mismo tal como nos está revelado en Su Palabra, la cual no cambia, es perfecta, y es una luz para nuestra vida diaria. "Masticar" a diario la Biblia, meditar en ella, memorizarla, y orar buscando a Dios es la mejor manera de vivir una vida cristiana victoriosa, plena, gozosa, madura.
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