
"El infierno existe y es eterno", con estas palabras el Sumo Pontífice del catolicismo romano se hacía notar en los distintos periódicos, sobre todo en los más escépticos.
El diario El País (
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Benedicto/XVI/infierno/existe/eterno/elpepusoc/20070327elpepusoc_4/Tes) se hacía sentido eco de estas declaraciones.
Es normal que el mundo se agite cuando se le recuerda que uno de sus temores más elaboradamente ocultos ha vuelto a salir a la luz. El infierno, un lugar de alejamiento eterno de la presencia de Dios, descrito en vívidas imágenes por el Señor Jesús y los apóstoles como: "el crujir de dientes", "el fuego que nunca se apaga", un lugar difícil de describir porque seguramente no tenemos nada de nuestra realidad con qué compararlo, por ejemplo, la Biblia habla de "oscuridad" pero también habla de una "llama" que nunca se apaga, ¿no es incompatible una llama con la oscuridad?, lo es, pero no debemos ceñirnos a lo que estas imágenes significan en este mundo, en el texto la "llama" se refiere al dolor de la quemadura, y la "oscuridad" al terror. Sin duda el infierno es la realidad más espantosa que el hombre puede encarar. Aunque también es descrita no sólo en términos de retributivos (el castigo merecido) sino de las bendiciones de las que nos privamos "excluidos de la presencia de Dios y de la Gloria de Su poder".
Creo, sinceramente, que deberíamos hablar más del infierno, pero con lágrimas en los ojos, como decía Spurgeon.
En cuanto a este Pontífice, debo deciros, que, sin ser católico romano, me gusta más este que el anterior, por una sencilla razón, me gusta la gente que habla claro, y me gusta la gente que es consecuente con sus principios y no los camufla. Ratzinger dice lo que piensa y cree, y no quiere disfrazarlo para que la opinión pública lo aplauda. En ese sentido, es un ejemplo a seguir (qué curioso, un evangélico hablando bien de un "papa" romano), entendedme bien en el sentido que lo hago. A veces los mismos cristianos callamos cuando debemos hablar... y esto no debe ser así.
Ratzinger no apunta a un pontificado de popularidad, pero sí hará lo posible por limpiar su iglesia de elementos liberales y modernistas, por otro lado hará de la iglesia católico romana más romana aún, centrada en sus sacramentos, en su exclusividad (ella es "madre y maestra" y en ella - según ellos- se encuentra la salvación). PERO, en un mundo que se está alejando de sus raices cristianas (y hablo de Europa, que ha dejado completamente cualquier atisbo siquiera cultural de cristianismo y se ha vuelto al escepticismo y laicismo anticristiano militante) los romanistas y los evangélicos tendremos cada vez más cosas en común, ¿cuales?:
una ética cristiana, dada por revelación en el sentido que Dios es fuente de la verdad
un sentido de libertad religiosa auténtico, en lugar de una libertad religiosa sometida a los dictados de la mayoría
un concepto más claro de la verdad, en su sentido único y no múltiple, frente al relativismo moral y espiritual
La lista da para seguir y seguir escribiendo. Y aunque (hablo en general) el romanismo no tiene claros los conceptos de redención y tiende al universalismo, al menos tienen ciertas nociones de que el ser humano necesita ser salvado y se encuentra enemistado con Dios. En fin, como ya sabéis cada día soy más pesimista con el cariz que están tomando las cosas, esta política tan anticristiana es en realidad un cáncer para el ser humano, pues está minando la familia, la moral, la integridad de las personas, hombres y mujeres, está adoctrinando a los niños (siguiendo el modelo marxista o nazi, en la que el estado se ocupa de la educación moral y filosófica del individuo). Lo digo sinceramente y sin alarmismos, que Dios nos asista.