viernes, septiembre 15, 2023

Santuario

 Por tanto, di: «Así ha dicho el Señor: Aunque los he arrojado lejos entre las naciones y los he esparcido por las tierras, con todo seré para ellos un pequeño santuario en las tierras adonde lleguen».

EZEQUIEL 11:16 RV2020


SANTUARIO


Los pecados del pueblo de Dios provocaron la deportación a tierras lejanas, con todo, el pueblo siguió desobedeciendo a Dios, poniendo a prueba su gran paciencia, ¿sería eso la destrucción total? junto con el castigo, Dios les dio esperanza, porque no les abandonaría, acompañándolos aun a tierras lejanas, encontrándose con ellos como su Dios, porque nunca dejaría de serlo.

2. Dios es muy misericordioso. Que la severidad de Dios no te impida ver su bondad, es cierto que Él corrige a sus hijos, pero es mejor caer en sus manos que en manos de hombres, ya que Él nunca olvida que es nuestro Padre y que nos ama, por eso su castigo nunca destruye, y de la misma manera que ocurrió a Job, las bendiciones futuras superan las pruebas presentes.

3. La deportación tuvo lugar a tierras lejanas y extrañas, culturas poderosas y grandes imperios, llenos de los ídolos de las naciones conquistadas, no podía haber un contexto más hostil para Israel que toda aquella idolatría, a la vez que sufrían la añoranza por su tierra. Dios los estaba curando de su idolatría y les estaba moviendo a añorar el Templo. Mientras tanto Él sería un “pequeño santuario”, el gran Templo estaba lejos, pero Dios mismo se encontraría con ellos en esas tierras lejanas. Y así suele ocurrir, en las situaciones más difíciles Dios viene a nuestro encuentro, en nuestro pecado Él quiere que nos volvamos a Él, ya que Él es un marido fiel, pese a nuestra infidelidad. 

4. El llamado de Dios es a encontrarnos con Él mismo desde los confines de nuestro pecado, a darle la espalda a aquello que enfrió nuestro amor y a retomar nuestra contacto con Él. El pecado puede alejarnos del disfrute de Su presencia, pero no puede alejarnos de la presencia misma de Dios, no dejemos de usar nuestro privilegio como hijos de Dios de tener acceso al mismo Padre. En todo momento, en todo lugar, tengamos comunión con Él, disfrutando de Su presencia y que nuestras oraciones no se interrumpan.


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