lunes, enero 02, 2023

Jesús, o lo amas o lo odias

 


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No hay neutralidad


“Honrad al Hijo, para que no se enoje, y perezcáis en el camino;

Pues se inflama de pronto su ira.

Bienaventurados todos los que en él confían”. Salmo 2:12


  1. El ser humano cree que disfruta de una posición de ventajosa neutralidad, cree que es él quien pone las reglas, él decide lo que es bueno y lo que no. Dios no es una opción más, es esencial. Mucho me temo que ese pensamiento antropocéntrico haya invadido nuestra cristiandad, me refiero a pensar que Dios es la opción que escogen las mejores personas, y que es algo positivo, como comer verduras, o ser una persona moral. Pensar así es repetir las viejas mentiras y errores del Génesis, distanciarnos de Dios pensando que el potencial está en nosotros.

  2. Existe un orden de autoridad, Jesús, el Hijo de Dios es Rey y como Rey tiene ciertas prerrogativas incuestionables, como Rey merece honra, sometimiento, tributo. El Padre ha investido al Hijo como Rey, le ha dado el mando y anuncia a todos los seres humanos que le demos la honra que se merece.

  3. El ser humano tiene que alinear sus pensamientos y valores con el pensamiento de Dios, y no al revés. Nosotros los creyentes tenemos que renovar nuestro entendimiento con urgencia. Veo a muchos predicadores que construyen sus mensajes en base a aforismos interesantes, pero no en base a la exposición de la Palabra de Dios, veo a creyentes estar expuestos a conversaciones, tertulias, radios y tv, pero no estar expuestos a la Palabra de Dios, y por tanto su pensamiento no tiene nada que ver con el pensamiento de Dios. Debemos acudir a Dios y a Su Palabra para recalibrar no sólo nuestra brújula moral, sino nuestros más íntimos pensamientos. 

  4. Dios es juez. Sólo Él merece ser juez y merece esta dignidad. Sólo Él puede ser justo, y si a nosotros no nos parece justo es porque nosotros tenemos un problema. Dios ha establecido una fecha en su calendario como la fecha de un juicio en el que seremos nosotros los que daremos cuenta a Dios de nuestros hechos. Dios examinará nuestras vidas y nuestras intenciones, la pregunta es ¿quien puede escapar de un juicio así? si nos examinara un hombre corrupto como nosotros quizás podríamos escapar, pero el que nos examina es el Dios Santo y perfecto, el único Ser que puro y moral de una forma que nosotros ni siquiera podemos entender. SABIENDO ESTO ¿cómo no prepararnos para este juicio? sólo hay una forma de salvarnos de este juicio y es el Hijo de Dios, quien ha sido proclamado no sólo como Rey sino como Salvador. Ve y reconcíliate con el Hijo, hónrale y dobla tu rodilla, que Él señoree tu vida. 

  5. Un pensamiento más. No podemos reducir el señorío de Cristo a una especie de profesión pasada sin repercusiones presentes. Honrar al Hijo de Dios y que reconocerlo como Señor se evidencia o se niega por una forma de pensar y de vivir. No nos engañemos a nosotros mismos, no seremos juzgados por una profesión, sino por una confianza diaria. No nos libraremos del juicio de Dios por una oración de arrepentimiento hecha en el pasado y sin consecuencias de ningún tipo. 

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