Últimamente he tenido varios desencuentros con personas muy queridas que se quedaron muy sorprendidas porque no las he "aceptado" en Facebook. Y no ha sido un caso, ni dos.
En las charlas que doy sobre redes sociales animo a los oyentes a que sean muy cuidadosos a la hora de organizar sus redes sociales, respondiendo a estas preguntas:
-¿qué uso voy a dar a las redes sociales?.
-¿qué tipo de contenidos voy a hacer públicos?.
-¿qué voy a hacer para proteger mi privacidad?.
Por ejemplo, si has abierto una cuenta "profesional" en Facebook, es normal que el tipo de contenidos que compartas sea mucho más discreto, por ejemplo, no pondrás una foto en la que sales tú en bañador asando chuletas en un camping y con un gorro ridículo en la cabeza. Quizás no quieras que esa foto llegue a tus respetables clientes.
Yo tengo dos cuentas, una para familiares y para algunos amigos. Tengo otra cuenta más ampliada donde acepto sin ningún tipo de filtro a cualquiera. Si bien es cierto que Facebook, copiando la estrategia de Google Plus, ahora permite que indiques con quien quieres compartir lo que publiques, me parece poco intuitivo.
Lo que publico no sólo me afecta a mí, sino que afecta a otros, es por eso que intento ser cuidadoso.
Un alto concepto de la "amistad". Se me ha dado el caso de personas que no he visto en más de quince años que se han indignado porque no las acepté, o de personas, creyentes ellos, que de alguna manera daban por hecho que debía aceptarles. Y entiendo que algunos se sientan heridos por esta exclusión.
Deberíamos de cambiar nuestra mentalidad en ese aspecto. Una cosa es que nos vemos, te invite a comer a mi casa y nos saludemos por la calle, y otra que tengas acceso a mis fotos familiares. No existe tal obligación, e insistir en ello puede llegar a ser una situación algo comprometida.
Os animo a ser firmes en la organización de vuestras redes sociales, a borrar a aquellos que aceptáis sin mucha reflexión, y a aceptar solo aquellos que queráis. Y si no estáis dispuestos a hacerlo, quizás tengáis que limitar los contenidos que subís a Internet.
Diario personal de Julio Martínez, autor de la página estudios-biblicos.org, así como del podcast Jesús en internet.
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