Si tuviera que reducir mi cristianismo a su mínima expresión, lo reduciría a mi relación con Dios, mi intimidad con Él, los momentos de quietud en Su presencia. Y al reducirlo así, lo estaría engrandeciendo. Algunos dirían, ¿y qué del prójimo?, si soy capaz de amar a Dios hasta desfallecer, seré capaz de amar a mi prójimo con el mismo amor que Dios tiene por él.
No te compliques la vida, no te enredes en las cosas del mundo demasiado, ni te enredes con la religión que te quita la vida, céntrate en tu intimidad con Dios.
Diario personal de Julio Martínez, autor de la página estudios-biblicos.org, así como del podcast Jesús en internet.
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