Esta España anti religiosa

jueves, mayo 14, 2009



Hace unos años la frase que muchos españoles decían era: "yo creo en Dios, pero no en los curas". Eso era hace unos años, hoy en día el panorama no es nada "católico" si lo comparo con el de mi infancia, muchos padres no bautizan a sus hijos, ni les llevan a hacer la primera comunión, muchas familias no van a misa, el catolicismo que les inculcaron de niños no ha calado.

Pero la reacción que como cristiano evangélico me preocupa es que en su menten asocien ser cristianos con ser de la ultra derecha, ser religioso con apoyar al dictador Franco, estar en contra del aborto con ser un fanático violento, y cosas parecidas. Dicho sea de paso esas falacias y esas generalizaciones forman parte del discurso que algunos politicos utilizan para ridicular a los católicos líderes del PP.

Lo preocupante es que una persona que tenga veinte, treinta años, no ha vivido el régimen de Franco, ni a la iglesia de Roma metida en cada rincón de la vida pública, basta el vídeo que encabeza este post para que podáis ver la saturación religiosa que impregnaba el régimen franquista, y el poder que ostentaba el romanismo en aquellos días. Es comprensible que los opositores al régimen huyan del romanismo pero ¿qué tienen que ver los jóvenes de veinte años en adelante?, ellos no han vivido nada de eso, pero sí que han asimilado (sin racionalizar) las mismas conclusiones.

Los españoles somos apasionados, y... pendulares. Si hace unos cuantos años teníamos religión a todas horas por la TV, pasos de semana santa, misas, sacerdotes y obispos en cada acto oficial, etc... ahora se pretende limitar y encerrar la práctica religiosa al ámbito de lo privado. Y me sorprende que algunos esto lo ven normal. Las personas que sostienen algún tipo de creencia religiosa o filosófica tienen los mismos derechos que los que tienen ideas políticas, tenemos derecho de reunión de asociación, de organizar reuniones públicas, de ofrecer charlas, tenemos derecho de manifestación. Pero muchos de los políticos actuales pretenden y desean que el cristianismo sea una cosa de catacumbas.

Es una pena el daño que ha hecho la dictadura (que también persiguió con dureza a los cristianos evangélicos). Con Franco los evangélicos tenían anulados los derechos de reunión y manifestación, y con los "progresistas"... también. Es una pena que una iglesia apóstata que sirvió a un régimen dictatorial sirviera de tropiezo para tantas personas, al punto de no querer saber nada de Cristo.

En una ocasión le preguntaron a Ricardo Wurmbrandt (pastor rumano que sufrió cárcel por sus creencias) qué prefería, si a los nazis o a los comunistas, y el respondió que le daban igual tanto unos como otros, que los golpes que recibió de nazis y de comunistas le dolían igual.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

parece mentira que con la edad y preparación que tienes no comprendas todavía que la Iglesia, sea la que sea, la tuya tambien, es santa y es pecadora...

Julio dijo...

Hola Anónimo. No lo dudo, y nunca lo he dudado. Pero una cosa es la Iglesia, la suma de todos los que han creído en Jesucristo y han sido perdonados por la gracia, y otra una institución con acuerdos políticos, embajadores, Banco, etc...

Felicitas dijo...

Hola Julio,
irrumpo en tu casa con la sana intención de saludarte y decirte que la visión negativa que tienes de la Iglesia católica me apena. Para mí es la Iglesia de Jesucristo, formada por pecadores que creen en Él y andan el camino propuesto por Él, superando dificultades y luchando, con su Gracia, contra las propias malas tendencias y denunciando el mal allí por dónde asoma.
En fin, sería magnífico que todos los que creemos en Jesucristo supiéramos tener bien claro que lo básico de nuestra Fe se halla resumido en aquellos dos mandamientos: Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a uno mismo. O mejor aún: ponerse como meta vital el amar al prójimo, como Jesús nos amó. Si nos amáramos de verdad, no nos atacaríamos mutuamente católicos y evangélicos.
Un saludo.