Cautivado por...... esos bosques de páginas

jueves, octubre 23, 2008

Alguien dijo "no aspiro a leer muchos libros, sino a dominar unos pocos". Pues debo estar haciéndome viejo, pues, aunque sigo leyendo sin compasión libro tras libro, cada vez más vuelvo a leer aquellos libros que han marcado mi visión del mundo, de este, y del mundo futuro, de Dios, de la vida, del amor, etc...

En estos pasados días leí "Una magia profunda" (que acumulaba polvo en mi estantería comprada en Ikea), es una crónica de la saga Narniana de Jack Lewis (lo trato con familiaridad porque es como si lo conociera), no sé si quien lo escribe es creyente, pues lo parece. Me encantó la recopilación, ya que ve lo que (creo) que Lewis pretendía enseñar. Y de ahí me leí un volúmen de las Crónicas que no me había leído "La última batalla" (sublime, lo subrayaría pero mi esposa es de la rígida escuela que prohibe profanar la integridad de los libros y menos las Crónicas, por las que ella siente devoción). La última batalla vuelve a mostrar la percepción que Lewis tiene de la vida futura, y lo hace con una sensibilidad y un encanto que casi parece que estás allí.

Y de allí pasé a "Cautivado por la alegría", la autobiografía de Lewis, que no sé cuantas veces la he leído (esta sí que la tengo subrayada, porque lo leí por primera vez cuando era soltero, ji ji ji). No sé qué decir sobre este tesoro de libro, no comprendí su conversión hasta la segunda o tercera lectura (soy así de torpón). Me emociona releer cuando él y su hermano Arthur recorrían la enorme casona (la "casa nueva" a la que se mudaron) llena de libros. La primera vez que vió aquel libro de mitología nórdica ilustrado por Rackham. Su primer mejor amigo (aquel vecino que esquivaba) y su descripción sobre la amistad. Su relación con su tutor, ese lógico imparable al que llama "el viejo Kirk" o Knock. Su primer contacto con los evangelios. Su breve, excesivamente breve descripción de las trincheras de la primera gran guerra y aquel cabo católico tan valiente.

Volver a leerlo es volver a encontrarse a centenares de amigos del colegio.

Libros que te marcan. Y es que hay libros a los que vuelves una y otra vez y se podría decir que "crecen contigo", cada lectura te descubre nuevas capas de experiencia. Otro tesoro es "Cartas a los lectores de Narnia" del mismo Lewis, un libro difícil de encontrar, y absolutamente genial, donde el autor nos muestra su correspondencia con niños y niñas, y la profundidad y gran respeto en las conversaciones con ellos. Este es el típico libro que NO LE PRESTARÍA A NADIE (bueno, a muy, pero muy pocas personas).

Otro al que vuelvo una y otra vez es "El Juramento" de Peretti. Cada lectura me deja con la misma cara de conejo a punto de ser atropellado. La historia de un pastor que se "quema", su bellísima historia de amor con su esposa (y llena de humor, nada romanticón, sino real). Su choque con el tradicionalismo religioso rancio. Y su lucha contra un falso Cristo en su pueblo. Una historia de amor, de restauración, de madurez, y del amor de Dios. Bellísima, emotiva, divertida.

Bueno, otro día os sigo contando de libros que me marcaron, mañana tengo que madrugar muchísimo porque me hacen pruebas ya que el Lunes me operan (¡por fin!) de una hernia umbilical.

Mientras tanto os dejo con el Blog de Miguel Angel, donde la conversación sobre libros continúa.

4 comentarios:

Miguel Ángel dijo...

Julio, gracias por compartir esos libros que te han marcado. Me he sentido identificado contigo, porque yo también estoy volviendo cada vez más a esos libros que me han dejado huella. Como tú dices,será la edad, eso es que ya hemos dejado la adolescencia...
Ánimo con la operación,oraré por ti para que todo vaya bien.
Un abrazo

eis dijo...

Ánimo, Julio, con la operación!! que el Señor te ayude, oraremos por ello.

Un abrazo, y esperamos pronto "Las Crónicas de Hernia" ;-)
eis

Julio dijo...

Muchas gracias compañeros, las Crónicas de Narn.... digo, de Hernia están en marcha. Ya os iré retransmitiendo.

pedro dijo...

Tienes mucho que aportar todavía. Vamos Julio, bendiciones y que Dios guíe todo.
Fe no te falta, espero!!

Ánimo