La educación de los hijos y el sentido común

domingo, agosto 26, 2007

Aún no tengo hijos, pero muchos de los que me leéis sí, y no sólo eso, sino que además sois cristianos con sólidos fundamentos bíblicos y con sentido común. Sé, que hacerlo bien con los hijos (educarles, tratarles, ayudarles, disciplinarles) es en extremo complicado, no creo que Dios pida de un padre la perfección, ya que esto es imposible, pero cuando miro a mi alrededor, y en especial a este mundo incrédulo veo una ausencia (casi absoluta) de sentido común.

Y fijaros, no digo que se apliquen principios bíblicos, sino sentido común. Dentro de las personas que no aman a Jesucristo encontraréis a algunos padres sensatos y dedicados, pero no creo que sean la mayoría, sino precisamente la minoría.

Esta semana he leído varias noticias de padres que en realidad no quieren ser padres, abandonan a sus hijos hasta las cinco de la mañana en el portal de su casa porque quieren "salir de copas" con sus amigos. O dejan a niños de ocho años al cuidado de su hermanita de cuatro. Es terrible.

A veces oigo en la padre como los hijos hablan a sus padres, y cómo los padres hablan a sus hijos: "Cállata que eres tonto", o como escuchaba a unos antiguos vecinos a través de los delgados tabiques del apartamente en que vivía: "me tienes harta, cada vez te parecer más a tu padre". Cosas terribles que se dicen a los hijos y que no sólo no son nada constructivas, sino que únicamente buscan liberar la rabia de unos padres enojados, no cumplen otro propósito.

Gracias a Dios por los padres que conozco que son un verdadero buen ejemplo, personas que en primer lugar son honestas como cristianos, y que aunque no son perfectos, son padres dedicados y sacrificados que buscan el bien de los hijos.

1 comentarios:

Laia dijo...

Yo tampoco tengo hijos aún, pero la verdad es que da "vértigo" ver el poco sentido común que tienen muchos de los padres de hoy en día a la hora de educar a sus hijos. También es cierto que el ritmo de vida que llevamos no ayuda mucho, pero bueno, me imagino que eso es solo una excusa.
Creo que uno de los mayores errores está en el hecho de que no les corrigen, pensando que así les ayudan, cuando es todo lo contrario: cuando quieres bien a alguien, le dices lo que está mal. Ya lo dice La Biblia: "instruye al niño en su camino y aun cuando sea viejo no se olvidara de el...".
En fin, Julio, ante esto, solo cabe pedir sabiduría al Señor para que, si Él algún día lo quiere, sepamos educar a nuestros hijos. Sinceramente, me parece una tarea difícil, que requiere tiempo, paciencia, cariño... y, aunque no siempre se obtienen los resultados esperados,por lo menos que por los padres no sea!