viernes, noviembre 28, 2025

¿Navidad o Vanidad?

 Os extracto el contenido del folleto que escribí hace años y que usamos en mi iglesia para regalar a los amigos.

¿NaViDaD o VaNiDaD?


“Un tiempo para comer con la familia” (y hacer dieta el resto del año)

“La oportunidad de hacer regalos” (y pagarlos a plazos)

“El momento más importante del año” (para los centros comerciales)


¿Qué es lo que estamos celebrando en Navidad?, Navidad significa "natividad", es decir: "nacimiento", estamos recordando el nacimiento de Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, el Salvador del mundo. Fíjate si es importante, que en Occidente contamos los años ¡a partir de su nacimiento!

En este tiempo navideño, recordamos que Dios envió a Su Hijo a este mundo, nació en Belén de hace algo más de dos mil años, y.... vino con un PROPÓSITO ESPECÍFICO, con su vida perfecta y sin pecado mostrar que no hubo hombre justo sino Él, con su muerte cargar con nuestros pecados en la cruz y con su resurrección confirmar a todos que el único medio por el cual podemos acercarnos a Dios es reconociendo que estamos apartados de Dios y creyendo que la muerte de Cristo pagaba con nuestros pecados. 

Navidad no es vanidad, aunque como habrás visto navidad y vanidad tienen las mismas letras, sino RECONCILIACION, no reconciliación entre los hombres, sino reconciliación entre Dios y los seres humanos, reconciliación por medio de Cristo, el puente entre Dios y los hombres, el único medio para recibir salvación ¡una persona, no una religión!.

viernes, noviembre 07, 2025

La muerte de la muerte

 LA MUERTE DE LA MUERTE


Entonces, cuando nuestros cuerpos mortales hayan sido transformados en cuerpos que nunca morirán, se cumplirá la siguiente Escritura: «La muerte es devorada en victoria.” 1 Cor  15:54 (NTV)


Cristo resucitó, este es el centro del evangelio y del mensaje cristiano. Los apóstoles fueron testigos, expandieron un mensaje por el que pagaron un altísimo precio en sufrimientos. Multitudes de personas (hasta 500 personas de manera simultánea) lo vieron vivo. El cristianismo recibió una cruel persecución durante 300 años, pero ellos “no podían dejar de decir lo que habían visto y oído”.Y es que si Cristo resucitó la resurrección es segura para los que murieron esperando en Él. Y la muerte, es un enemigo vencido, porque la muerte de Cristo mató la muerte.

No podemos minimizar la seriedad y la crueldad de la muerte. Es fácil si apartamos la mirada, pero la muerte está por todos lados, y no está tan lejos de ninguno de nosotros. Nuestra propia muerte está más cerca de lo que creemos, y con este hecho desaparecen las prioridades que nos agobian, y Dios y los términos en los que estamos con Él se vuelven la única prioridad. La muerte es una tragedia, un elemento ajeno que no existía en el Paraíso. Es algo abominable, de una crueldad absoluta, separa familias, arrebata hijos, rompe matrimonios, y deja huérfanos marcados de por vida. Hace poco supe de una niña que preguntaba: ¿Por qué Dios permite que una niña se quede sin mamá cuando más le hace falta? ¡No se puede exagerar la desolación que causa la muerte! 

Jesús enfrentó la muerte de otros, la de unos padres que habían perdido a su única hija (su tesoro más valioso, su corazón), pero también la muerte de seres muy queridos para Él, como la muerte de Juan o la de Lázaro. Jesús aborrecía la muerte. Finalmente el Señor Jesucristo enfrentó su propia muerte, y no sólo una muerte, porque Jesús sufrió muchas muertes, las que sufrió por otros, y las que sufrió en sustitución por el pecado de otros. 

La muerte de Jesús es única, porque Su muerte puso fin a la muerte: Él resucitó. Y al resucitar venció el poder de la muerte, poniendo fin al pecado de los suyos, abriendo una puerta a la vida. Poner nuestra confianza en la muerte y resurrección de Jesús es sostener la mano que, desde el otro lado, tira de nosotros hacia la vida y nos permite atravesar la muerte para vivir con Él. No hay nadie más en quien podamos tener esa salvación de la muerte, sino Aquel que venció la muerte y trajo para nosotros la vida. Por eso, la muerte de Jesús mató la muerte, la aniquiló, la venció, la aplastó. 

Señor, ¿Cómo no amarte? Nuestros pecados trajeron la muerte a este mundo, pero Tú pusiste fin a la muerte venciendo el pecado y cargando nuestras culpas. ¡Somos tuyos para siempre! Concédenos pasar por esta vida llenos de fe en Tí, vive Tú en nosotros la vida que no podemos vivir para que vivamos la vida que Tú ganaste para nosotros. Concédenos aliviar el sufrimiento que hay, como Tú hiciste, aliviando el de tantos. Reina en nuestras voluntades y en nuestros corazones, para que la muerte ni el pecado reinen en nosotros.


¿Navidad o Vanidad?

 Os extracto el contenido del folleto que escribí hace años y que usamos en mi iglesia para regalar a los amigos. ¿NaViDaD o VaNiDaD? “Un ...