Hay otro mundo... pero es más caro

martes, julio 15, 2008


Si tuviera que escoger una de mis frases favoritas de "Les luthiers" seguramente esa sería: "Hay otro mundo, pero es más caro".

Me encuentro en un céntrico hotel de Logroño por motivos de trabajo. Siempre que llego a un hotel me encanta revisar los "regalitos" y accesorios que el hotel dispone para los clientes. Este no lo había visto antes, se trata de la selecta revista "Spend in". Tan selecta que mi kioskero ni siquiera la tiene. Es una revista de moda, lujo, nuevas tendencias, y un artículo sobre una ONG (para compensar tanto consumismo).

Inicialmente me hace sentir indignado sobre los ricachones que desperdician sus fortunas en lujos y otras fruslerías. Pero luego esa acusación se vuelve hacia mí. Sí, porque aunque no soy rico, y aunque según mi propia vara de medir, no despilfarro, sí que lo soy, un despilfarrador, alguien que no siempre gasta como debe.

Si gastar dinero nos hace sentirnos bien, entonces deberíamos buscar otra forma de sentirnos bien.

3 comentarios:

ejgarciam dijo...

Hola Julio
Gusto en leerte

Tienes mucha razón en lo que dices. Hace poco estaba meditando al respecto e incluso esa gastaderas se puede evidenciar en iglesias y denominaciones que gastan en conferencias, viajes, etc mucho dinero y todo bajo una escusa que justifica el gasto.

Mientras millones mueren de hambre, otros tantos están pasándolo mal por carecer de empleo o estar subpagados.

Piénsalo si no somos ricos como otros, para otra porción de los habitantes del mundo si lo somos. La realidad es que somos victimas del consumismo y caemos en sus garras la mayoria de las veces

Saludos
Enrique (de ec)

Brisa Nocturna. dijo...

Hola Julio,soy Betty de Pray&Blogs,que gusto conocer tu blog,me ha gustado mucho,asi que ya te pongo en mi lista.Estoy de acuerdo con tu reflexion,el consumismo es uno de los grandes males de esta era, a veces creemos que por no ser rico,como dices tu,no lo somos,pero siempre hay mucho que aprender.

Un saludo!.

Jóse dijo...

Cada vez más me da tristeza y rabia el consumismo...y lo condeno. Pero más rabia y pena me da cuando me sorprendo a mí mismo haciendo eso que con la boca condeno.

¡Shalom!