Abusando del "Dios me dijo"

lunes, mayo 06, 2013

Una de las ventajas de tener relación con no creyentes y nuevos creyentes es que te ayuda a tomar contacto con la realidad. Las preguntas que te hacen suelen ser un indicador real de cómo nos ven desde fuera, y muchas veces son dolorosamente certeras acerca de los problemas que tenemos.

pray photo pray_zpsee19b5a8.jpgEn una ocasión un jóven me preguntó sobre "oír la voz de Dios". "¿Cómo es posible que tanta gente en mi iglesia oiga la voz de Dios?".

Le pregunté a qué se refería (aunque no tenía duda alguna): "Sí, de vez en cuando alguien te dice "Dios me ha dicho que tenía que hacer esto o lo otro", lo peor es cuando te dicen que Dios les dijo algo sobre mí, ¿por qué Dios no me lo dice a mí, sencillamente?".

Mi respuesta es clara: porque Dios NO les dijo nada a esas personas. Mezclaron ilusiones con lo que es la voz de Dios. Muchas veces lo que ellos creen que es la voz de Dios no es más que su propia voz.

Esta respuesta no mejoró las cosas. "¿Cómo es posible que creyentes que se suponen maduros, al menos son más maduros que yo, digan esas cosas?".

Eso mismo me pregunto yo, amigo. ¿Cómo es posible que alguien se atreva a decir "Dios me dijo...."?. En Israel cuando un falso profeta abría la boca solía terminal mal. Muy mal. (Leer Dt 18.19 y ss).

Estamos ante una MODA. La moda de decir que oimos la voz de Dios. Y esto no sólo ocurre en iglesias de corte carismático, también ocurre en iglesias que han sido más conservadoras a la hora de adoptar estas prácticas. "Dios me dijo que no debería matricularme en Microeconomía. Dios me dijo que dejara de salir con Pedro. El Señor me dijo que debía esperar a que Él me pidiera perdón".

¿Cómo es de grave esta moda de afirmar que Dios te habla (sin que lo haya hecho, claro)?. Es grave porque:

1. No es cierto. Así de sencillo. No oíste nada en tu habitación, sino que sentiste o creíste sentir algo. Tuviste un convencimiento de qué hacer, algo que bien podría ser tu sentido común, o una corazonada. Al menos los no creyentes son a veces más honestos.
2. Te pones por encima de la Palabra de Dios. Cuando alguien llega y te dice: "Dios me dijo esto", da igual lo que la Biblia diga, ¡esa persona dice que oyó a Dios!. Así que su pastor puede intentar en vano de convencerle de lo contrario, da igual de cuantos textos de la Palabra use, esa persona está por encima de su pastor, de la iglesia, de la Biblia, ¡e incluso de Dios!.
3. Te pones en un peligroso deslizadero. Has entrado en el engañoso mundo de interpretar señales como la voluntad de Dios. Lo mismo que los agoreros. Esto de interpretar cosas es muy subjetivo, que la caldera te dejara sin agua fría puede significar que no tenías que haber salido de casa, o que salieras a la obra misionera, ¡puede significar cualquier cosa!, cuando lo más seguro es que signifique que necesita ser reparada.
       Vivir interpretando señales es vivir ignorando la Biblia y vivir pendiente de tu pequeño mundo interior de sensaciones y corazonadas. Quizás te parezca más emocionante, pero es puro subjetivisimo.

No hay mejor cura para esa peligrosa actitud que vivir sometido a la autoridad de Dios mismo tal como nos está revelado en Su Palabra, la cual no cambia, es perfecta, y es una luz para nuestra vida diaria. "Masticar" a diario la Biblia, meditar en ella, memorizarla, y orar buscando a Dios es la mejor manera de vivir una vida cristiana victoriosa, plena, gozosa, madura.

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