Consejos para un duelo

jueves, febrero 28, 2013

La escena la he vivido varias veces. Siempre en silencio, escuchando, y mordiéndome la lengua para no dar un espectáculo.

Es un tanatorio, un cementerio, momento de duelo. El protagonista ha perdido a alguien querido, siempre cercano. Uno nunca termina de acostumbrarse a algo que no es natural: la muerte. No, la muerte no es parte de la vida, no debería serlo, ni es el plan original de Dios. Nos repugna y todos tenemos la sensación de que algo no encaja aquí.

Estoy con la persona que ha perdido a un ser querido y se acerca alguien para darle las "condolencias" ¡por llamarlo de alguna manera!. En este mundo individualista y centrado en uno mismo consolar es algo desconocido, implica olvidarte de tí mismo y tus circunstancias y ocuparte de otra persona DISTINTA A TÍ. Pero da igual, en esta sociedad sólo una persona es importante: yo. Y nadie más. Es por eso que uno llega a oir esas abominaciones de palabras que ni siquiera buscan ser reconfortantes.

-Sé como te sientes, hace tiempo perdí a mi tía segunda, estaba mayor, y es duro, eso hay que pasarlo.
(¡No me digas que es duro perder a tu tía segunda!, no lo dudo, pero es que esta persona ha perdido a su hijo pequeño, ¡no compares!).

-Peor fue lo que me ocurrió a mí, me detectaron un cáncer, ¡a ver cómo te tomas eso!, lo pasé fatal, que te diga mi mujer, al final fue un error de las pruebas. Pero son momentos malos y hay que tragárselos.
(Por supuesto amigo, ¿no se te habrá olvidado que viniste a dar las condolencias a esa mujer por perder a su marido?, ah no, ¡que tú venías buscando que te dieran a tí una palmadita en la espalda!, ya, ya, si te veíamos venir. Por cierto, ¿dónde está el drama de tu historia, en que te dieron un susto que se quedó en nada?, ¡vaya!, pues a esta mujer se le ha muerto el marido, eso sí que es un susto).

Ya lo dice Proverbios, es mejor callarse y no pasar por tonto, que abrir la boca y despejar toda duda (paráfrasis libre).  Un consejo: CONSOLAR NO ES DECIRLE AL OTRO QUE TU PENA ES MÁS GRANDE QUE LA SUYA. El escéptico Groucho Marx decía: "Años atrás, trataba de superar a todo el mundo, pero ya no , me percaté que estaba matando la conversación. Cuando siempre tratas de sobresalir, no estás escuchando, estás arruinando la comunicación.".

No obstante el peor de los consuelos lo da el FARISEO RELIGIOSO, ese que piensa que se las sabe todas y que es una autoridad en la materia. Para un fariseo religioso su concepto de curar una herida consiste en echarle alcohol puro a la llaga. La compasión, la empatía, la idea de sufrir y mostrarse vulnerable son sensiblerías, los valores que el ostenta son la superioridad, la insensibilidad al sufrimiento y dar consejos que no le piden.

-Venga, venga, no llores, ¡sonríe, que Dios te ama!.
(Porque me enseñaron a no ser vengativo, de no ser así me sentaría a esperar a que te pillaras la mano con la puerta del coche para darte el mismo consejo, y luego añadir: ¿a que ya no te parece tan buen consejo?).

-Recomponte, un hijo de Dios no puede entristecerse como los que no creen.
(Cierto, también dice la Biblia que un hijo de Dios debe sufrir con los que sufren).

-Oye, no te vengas abajo, espero que no termines culpando al Señor de lo que te pasa.
(Gracias por tu clase de Escuela Dominical, por cierto, ¿alguien te enseño el significado de la palabra "sentido de la oportunidad").

El único sitio que existe para los fariseos en un funeral es el ataúd  Así podrían meditar y sacar provechosas conclusiones.

Si estás en una situación así y no sabes que decir, ¡no digas nada!, abraza, llora, o siéntate a su lado. Eso es mejor que cualquier palabra vacía.

1 comentarios:

Isa dijo...

"Si estás en una situación así y no sabes que decir, ¡no digas nada!, abraza, llora, o siéntate a su lado. Eso es mejor que cualquier palabra vacía."
Excelente consejo que todos debiéramos seguir. Un abrazo fuerte, consuela más que mil palabras.
Saludos!!!!