Una batalla mortal

martes, octubre 30, 2012

Una vez más la sangre se me hiela pensando en alguien que ha caído. Alguien más sabio que yo, que dejó su trabajo para servir al Señor con todo su tiempo, que levantó iglesias y por cuyo testimonio muchos fueron salvos, "Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde aparecerá el impío y el pecador? " 1 Pe 4.18.

No es que sea la primera vez que lo veo, es que últimamente lo veo con más frecuencia. Es como estar en una tormenta y aquel que siempre estuvo a tu lado, es alcanzado por un rayo.

Con todo, esto no es el final, nuestro Dios restaura al caído y levanta al pecador. El diablo no tiene la última palabra, y su reino de maldad y dolor no prevalecerá. La salvación es del Señor, es Suya, y nadie arrebatará a los suyos de su mano.

Cada día procuro orar a mi Dios, pidiéndole que me guarde de caer, que Su Gracia me mantenga alejado de traer deshonor a Su nombre, dolor a mi familia, confusión a Su iglesia e incredulidad a los que testifiqué. Le ruego que me mantenga sujeto al Trono de Su Gracia, que no me aparte de sus atrios, ni lejos del disfrute de Su amor. Que no olvide lo frágil que soy. Que no me seduzcan las alabanzas de otros, el éxito pasajero, los triunfos vanos. Que mi corazón mantenga su asociación con los más humildes y entre ellos encuentre mi descanso. Que no olvide que sólo soy un hombre, que he sido tomado de la misma masa de barro que los demás, que si encontré la salvación fue porque Él me encontró.

Hermanos, tengan cuidado de alabar a sus pastores, ¿no se dan cuenta que son hombres frágiles?, tengan cuidado de exaltarlos con palabras como "apóstol, ungido, pastor de pastores". Oren por ellos, lleven sus cargas, aprendan de su ejemplo, compartan su trabajo y carga. No olviden que somos un Cuerpo en Cristo y que nos cuidamos unos a otros. No olviden que la exaltación del hombre es carnalidad y lazo del diablo. No olviden que la "condenación de Satanás" es soberbia y exaltación.

Hoy me siento apenado y dolido por los matrimonios rotos, los hijos apenados y las iglesias confundidas. No olvido que la iglesia está sostenida por Su bendito Salvador, pero no puedo evitar sufrir con aquellos que están sufriendo.

1 comentarios:

ejgarciam dijo...

Hola Julio
Yo también estoy anonadado de la cantidad de personas que están siendo llevadas a separarse del ministerio. Sabias tus palabras en relación a no poner a nadie en alto y yo creo que si queremos poner a alguien en alto que sea en nuestras oraciones que suben hasta el trono de Dios

Enrique
entreCristianos