El fin de la iglesia

viernes, marzo 23, 2012

Advertencia: La Iglesia no tiene fin, ya lo dice la Biblia: las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Pero sí hay otro fin, es el decaimiento de su poder, y la credibilidad de su testimonio.

El fin de la Iglesia depende de la contaminación de su fe.

La Iglesia pierde su poder cuando su fe en la Palabra de Dios cae. Cuando los pastores enseñan que la Biblia NO es la Palabra de Dios sino que CONTIENE la Palabra de Dios. Cuando los maestros enseñan que lo humano está mezclado con la revelación, no en un sentido "vehicular" sino en un sentido espúreo. Cuando soy yo el que juzga qué partes de la Biblia son inspiradas y qué partes no, en lugar de que sea la Biblia la que me juzga a mí.

Y esto está ocurriendo.

Ahora bien, cuando se enseña que la Biblia no es una guía fiable sino una guía falible. Cuando se adorna esa cruda enseñanza con palabras bonitas sobre su valor o su belleza, pero disfrazando la enseñanza antes explicada (que está contaminada con pensamientos humanos). Entonces el edificio se cae. Porque el fundamento de la Iglesia es Cristo, tal como está predicado en los 66 libros, y la doctrina de los apóstoles. Pero si ese testimonio está corrompido, ¿en qué Cristo debemos creer?, ¿cómo podemos ser libres de pecado y siervos de Dios?.

Nuestra fe es fuerte en la medida que nos sometamos a la autoridad de Dios y Su libro. En la medida que descansamos en la verdad de Dios y confiamos en su guía.

El cristiano que lleno de jactancia se considera juez de la Biblia no es más que un tamo, movido por las modas espirituales, y secado por la falta de vida que hay en las filosofías y pensamientos humanos. Está envanecido, nada sabe. Es incapaz de consolar al moribundo, de guiar al jóven, o de rebatir al rebelde. No puede ser luz en un mundo de tinieblas porque ha negado la luz.