Dejando el campo de batalla

miércoles, julio 13, 2011

David dejó el campo de batalla. Le sobraba el tiempo y se dedicó a dar tumbos sin ningún tipo de rumbo ni saber donde ir. Aquel descuido le llevó al ocio, al aburrimiento y ... al pecado. Al mirar algo que no debió haber mirado, y condiar algo que no debió codiciar. El adulterio le llevó al asesinato. Y aquello trajo más desgracias a su vida.

Como hijos de Dios tenemos una misión que hacer y una guerra que librar. Abandonar nuestra misión nos acerca a los verdaderos peligros. Es esta ociosidad que nos mata, la que destruyó a Gomorra:

Ez 16.49 "He aquí, esta fue la iniquidad de tu hermana Sodoma: arrogancia, abundancia de pan y completa ociosidad tuvieron ella y sus hijas; pero no ayudaron al pobre ni al necesitado"

1 comentarios:

Andres Martin dijo...

Gran texto para reflexionar Julio.

La mentira de hoy en día es la abundancia, que no ha de faltar(aunque ahora nos hemos "caido del guindo" con estos momentos "dificiles" economicamente...me rio yo, que le definan momentos dificiles a un congoleño o a un tailandes o a un indu).
El ocio viene a ser la guinda que culmina el pastel del desproposito alrededor del cual nos damos cita muchos dia a dia, cuando marginamos las cosas autenticamente importantes, que cada uno en conciencia y experiencia conoce.
Me trae al recuerdo las palabras que definieron en su momento el verdadero error del pueblo de Dios, que se encuentra en Jueces 10:6 "Abandonaron a Dios y no lo sirvieron".

Un abrazo "pegajoso" desde Valencia Julito!!!