¿Qué podemos hacer?, una historia real

jueves, diciembre 23, 2010

Estos días estamos disfrutando en casa de la compañía de una Misionera amiga nuestra desde hace algún tiempo. Por motivos de seguridad no puedo decir en qué país está sirviendo, pero os diré que es cierto país de la ventana 10/40, ayudando a los más desfavorecidos, en un lugar donde los creyentes en Jesús no son muy apreciados. Una mujer sola en un mundo de hombres fanatizados.

Anoche durante la cena nos contó algo que me impresionó, os resumo sus palabras:

"Como cada año un equipo misionero vino a donde yo estoy trabajando. Una familia de la zona tenía un hijo que nació con parálisis cerebral, 20 años inmóvil, con el cuerpo tan retorcido que no parecía siquiera humano, ciego y mudo. Traje a una fisioterapeuta, quien me dijo que nada se podía hacer por él, tanto tiempo postrado su cuerpo era un puro nudo, duro como una tabla. El chico estaba escondido por sus padres, debido a la vergüenza que supone en una sociedad como la de allí tener a un hijo así. Para bañarlo lo tomaban en peso y lo pasaban bajo el chorro de una manguera.


Yo no sabía qué hacer así que llamé a un hermano que nos visitaba... para que le cantara. Era una impotencia total, nada más podíamos hacer por él.


Nos sentamos en el suelo ya que en aquella habitación no había muebles, y el hermano cantó acompañado con su guitarra y su armónica canciones sobre el Señor Jesús, mientras yo le traducía. El chico escuchaba atentamente, aquel niño nunca había oído música y por supuesto ninguna canción que hablara del amor de Dios.


Y de repente, aquella persona que ni siquiera parecía humano, aquel nudo de miembros y articulaciones deformadas, empezó a estirar sus brazos, con mucho esfuerzo, a estirar aquellas articulaciones soldadas y tocó una de las piernas del hermano que cantaba. No es que quedara sanado, sino que estaba tan agradecido por aquello que hizo un esfuerzo descomunal para mostrar gratitud.


Todos nos quebrantamos, la familia, nosotros y gran cantidad de personas que vieron aquello.


A veces pensamos que nada podemos hacer, y es cierto, no podemos solucionar la vida de personas con tan graves problemas, pero podemos mostrar el amor de nuestro Dios, y eso es mucho para estas personas".

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