Actualizando los evangelios

lunes, octubre 25, 2010

El Viernes por la noche fui a cenar con unos amigos del mundo de la tecnología, se trata de una tertulia donde hablamos de Linux, software libre en general, etc... somos cuatro geeks que nos reunimos desde hace más de dos años. Ellos saben que soy cristiano evangélico, y aunque en general es algo que no despierta interés, uno de estos amigos sí que tiene preguntas.

La cena y la charla había terminado, y me acercaban a casa ya que no había metro a esas horas de la noche. Fué Miguel quien sacó el tema de conversación.

-¿No crees que tendrían que actualizarse los evangelios?- me dijo en un momento de la conversación.

-Mmmm no, creo que los que nos tenemos que actualizar somos nosotros. Si como cristiano fallo en algo es precisamente en no vivir de acuerdo a ellos.

Este es, creo, el gran problema. Hay cristianos (nominales) que están de acuerdo con modificar la Palabra de Dios, de hecho ya se han realizado ediciones de la Biblia que no son más que mutilaciones del texto, acomodaciones a los gustos y las modas. Esto no es cristianismo, sino negación del mismo.

La gran cuestión es reconocer la centralidad de Dios como Señor, y su autoridad y derecho a gobernar nuestras vidas. Cualquier cosa que no sea esto es una vía de escape y un acto de rebeldía.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que te preguntó este geek tiene su lógica, ya que el evangelio se creó hace 2.000 años, y la realidad y tiempos de aquel entonces no son los de ahora. Es como si, hoy en día, utilizáramos las leyes penales del año 1.500... en la Edad Media tendrían su razón de ser, pero ahora sería impensable que existiera un Tribunal de la Inquisición. Es más, si el evangelio se adaptara a la realidad actual, seguramente que despertaría el interés de mucha mas gente al tener una mayor utilidad.

Julio dijo...

Entiendo la pregunta. La cuestión es que los evangelios no tratan leyes civiles, sino cuestiones universales como la hipocresía, la compasión, la relación con Dios, la identidad de Jesús. Los problemas del ser humano son los mismos ahora que hace 2000 años y en ese sentido los evangelios siguen siendo tan actuales como siempre.