Incapaces de dialogar

lunes, mayo 17, 2010

Hace poco escuché en una radio secular esa expresión "el problema de los españoles es esa mentalidad sectaria incapaz de darle la razón al adversario aunque coincidamos, esa actitud hace imposible el diálogo".

Discutiendo, aún cuando llevamos la razón. No me puedo identificar más con esa expresión. No sé quien nos enseñó a "dialogar" (si es que se puede llamar así) de una forma tan poco constructiva. A veces he visto a dos personas que incluso están de acuerdo y que por la manera en la que están hablando y por lo que dicen se están contradiciendo ¡y están hablando lo mismo!.

¿Ocurre lo mismo en la iglesia?. Pues bien, aunque no siempre, esas actitudes las "santificamos" en lugar de renovarlas o eliminarlas. Incapaces de ser humildes, de ser tardos para hablar y prontos para escuchar, hacemos de nuestro yo el centro del universo e incluso cuando nuestras opiniones coinciden con el otro, buscamos el conflicto para quedar por encima.

Entendiendo justo lo contrario a lo que nos dicen. Otro error muy común es la capacidad para entender justo lo contrario a lo que nos dicen. De esa manera filtramos y malinterpretamos lo que nos están comentando (casi siempre en el peor de los sentidos). Ocurre que más que escuchar, estamos interpretando e imaginando lo que nos están diciendo. De esa manera la comunicación es imposible.

Hace tres años hice en este blog un crítica de cierto evento. Alabé la organización, el celo, las participaciones musicales, y critiqué las predicaciones. Un aluvión de comentarios airados llenó el blog, acusándome de muchas cosas que no había dicho, entre ellas de anti pentecostal. No se me leyó, y lo que leyeron lo tergiversaron todo, ¿alguna vez te has sentido así?.

A veces en una conversación estamos tan centrados en nuestros pensamientos que no sólo no oímos lo que el otro dice, sino que ponemos en su boca nuestros prejuicios y temores. Esto ocurre. Me da pena verlo en la calle, en la iglesia me da pavor.

La comunicación es vital en las relaciones, en el matrimonio, en el trabajo, para solucionar crisis. No os propongo ninguna técnica, sino algo muy sencillo: ¿somos personas de oración?. Ponerse en la presencia de Dios, no sólo para hablar sino para esperar en Él implica serenarnos y estar abiertos a oír su voz. La persona que no es capaz de escuchar a otro habitualmente no está muy serena, se encuentra a la defensiva, y teme al rechazo. Si somos capaces de tener una relación con Dios también seremos capaces de acercanos a otros y escucharles. Lo contrario también es cierto, si no somos capaces de escuchar a otros, dudo seriamente que hay algún tipo de comunicación con Dios.

1 comentarios:

lokura dijo...

Muy linda reflexión sobre la comunicación, muy buen punto de vista sobre este mal que lleva a tantos dolores de cabeza, muchas veces por tan solo no dialogar..
te dejo mi blog por si quieres echarle un vistazo.
http://www.evangeliochat.blogspot.com
Dios te Bendiga