De todos los tipos de maldad e hipocresía, el peor, con diferencia es el de los religiosos hipócritas, y los fanáticos sin seso. De esos conozco a unos pocos, y mucho me temo que yo mismo me he visto metido en ese saco.
No hay nada que haga más daño a las personas, que hiera tanto a los seres humanos y que sea un motivo de escándalo para el evangelio como estos que se presentan como los heraldos de Dios. Y de esos hay en todos lados, en todas las religiones y en todas la denominaciones.
Tengo en mi haber varias historias que nunca se me olvidarán y de las que he sido testigo...
Historia real nº 1. Aquel chico al que se le daba bien dibujar, cuando le preguntó a su profesora de escuela dominical qué iban a hacer los cristianos en el Cielo, la profe le dijo: "Alabar a Dios". El chico le dijo: "A mí no se me da muy bien cantar, pero puedo dibujar, ¿podría alabar a Dios con mis dibujos?". "No- respondió la muy docta profesora". Y aquel niño se fué triste a su casa pensando que no podía hacer nada que a Dios le gustara.
Historia real nº 2. Aquel jóven con camisetas de grupos de rock que no fué bien recibido en un campamento cristiano porque no daba la "imágen" de cristiano. Algunos chicos le provocaron y este no reaccionó del todo bien, aunque también añadieron algunas historias inventadas sobre él. Después de censurarle uno de los responsables le miró a los ojos y le dijo: "Tú eres muy importante para Dios". Aunque su actitud mostraba: "pero yo no te acepto, tu aspecto no me parece muy cristiano".
Historia real nº 3. En un retiro de iglesias de toda España nos alojábamos en una especie de residencia gestionada por católicos-romanos. El personal de limpieza se quejó porque cuando dejaron la estancia en muchas habitaciones habían quitado los crucifijos de las paredes y los habían guardado.
Historia real nº 4. Aquella chica empezó a venir a la iglesia y al grupo de jóvenes, al principio lo hizo por acompañar a una compañera y amiga, pero poco a poco iba disfrutando de lo que aprendía y alabando a Dios, pero un día la esposa del pastor, irritada por las mallas negras que la chica llevaba (aunque llevaba un grueso jersey que colgaba) le dijo que no era apropiado vestir así. No volvió a aparecer.
Después de pensar en estas experiencias no me sorprende que el mundo en sus películas y novelas, cuando retrata al cristianismo casi siempre refleja lo peor de la hipocresía religiosa, y pocas veces el ejemplo de amor cristiano de tantísimos discípulos.
Al religioso no le importan las personas, sólo el "sistema".Al religioso en general NO le importan las personas, ni siquiera le importa Dios, lo que sí que le importa es su sistema religioso de normas y regulaciones. El Señor Jesús luchó firmemente contra estos religiosos:
Por ejemplo, los religiosos preferían que un hombre quedara discapacitado antes que Jesús lo curara en Sábado, violando sus preceptos religiosos (
Mc 3.2-6... aunque esta historia se repite de muchas maneras). Para ellos la persona no importaba, sólo el "sistema". Eso sí, cuando se trataba de un animal (bienes económicos) podían saltarse sus normas, ya que podía rescatar a una oveja en Sábado, pero no ayudar a un ser humano en Sábado, como Jesús pretendía hacer.
Ahora es cuando tenemos que mirar dentro de nosotros mismos y ver si hay algo de esa fría religiosidad, porque aunque los cristianos evangélicos pensemos que estamos libres de eso nos equivocamos... podemos deslizarnos fácilmente a ese sistema opresor, olvidando el ejemplo de Cristo Jesús.
Voy a poner algunas preguntas para nuestra reflexión:-¿Tendrías amistad con un homosexual de tu trabajo?, ¿te irías a comer con él?, ¿lo invitarías a comer a tu casa o irías a casa de él?. O mejor aún, si después de testificarle él te dice que respeta tus creencias pero que no está interesado ¿seguirías teniendo amistad con él?.
-¿Aceptas a cristianos de otras iglesias como hermanos tuyos en la fe? (me refiero a iglesias cristianas que en verdad lo son, que enseñan la autoridad e inerrancia de las Escrituras, el nuevo nacimiento, justificación por la fe, la divinidad del Señor Jesús, etc...) ¿y si algunas de sus prácticas chocan con tu forma de entender la iglesia, el culto, etc...?.
-Dos jóvenes no creyentes entran en el local de tu iglesia un Domingo por la mañana, uno de ellos lleva pantalones vaqueras, camisa, jersey, luce aseado y formal, el otro lleva una camiseta negra en la que está escrito "Sexo, drogas y rock´n roll", además, lleva un cresta verde de punto que hace que las señoras mayores de tu iglesia lo miren espantadas. ¿Qué harías?. ¿Y si el chico punkie vuelve la siguiente semana, y la siguente...?.
-Una chica bautizada de tu iglesia queda embarazada fuera del matrimonio, está tan avergonzada que ni se atreve a ir a la iglesia. Resulta que tú eres uno de los pastores, ¿cual debe ser la actitud de la iglesia hacia ella?.
-Una mujer divorciada empieza a asistir a las reuniones, realmente conoce al Señor, es salvada, bautizada, ¿se le permitiría usar sus dones en la iglesia local?.
Es importante que miremos dentro de nosotros, y que leamos con atención los evangelios. Es fácil caer en semejante desobediencia. Y con esto no estoy diciendo que no haya que combatir el pecado, el desorden, o que haya que dejar de denunciar la maldad. Estamos hablando, en muchos casos de las FORMAS.
Veamos otro ejemplo. Esto es un hecho real que comenta Rebeca McPipper en "Fuera del salero". En una iglesia cercana a una universidad comenzaron a tener reuniones. Pronto el salón de cultos se llenó con jóvenes, algunos de ellos cristianos, otros sencillamente personas con inquietudes espirituales. En una de estas reuniones un chico llegó tarde, cuando la reunión ya había comenzado, cruzó todo el pasillo y se sentó en primer fila ¡en el suelo!. El chico iba vestido como un hipie e iba descalzo (o en sandalias, ya no recuerdo).
Uno de los mayores de la iglesia, un señor de setenta años se puso en pie y se dirigió al jóven insolente. Todo el mundo pensó: "va a regañar al hippie, se lo tiene merecido". El señor mayor llegó al lado del jóven, se sentó en el suelo lentamente, echo su brazo por encima del hombro del jóven, y juntos cantaron al Señor. Todo el mundo se quedó de piedra ante semejante ejemplo de verdadero cristianismo.
Pero el mayor ejemplo de bondad y amor lo vemos en el Señor Jesús, en su oposición al sistema religioso fariseo, y en su amor por las "ovejas perdidas", amor que le llevo a ser criticado por tener amistad con pecadores "públicos". Él no amaba su imágen pública, ni temía que su amistad con esas personas echara a perder su reputación. Que el Señor nos dé entendimiento a la hora de leer los evangelios y podamos aprender del mismo Cristo qué es el cristianismo.