Muchas pequeñas partes

miércoles, diciembre 09, 2009

Quiero contaros algo personal.

Cuando tenía 16 años, en plena búsqueda espiritual entré en contacto con una secta llamada los testigos de Jehová. Las primeras sensaciones fueron de euforia. Encontré personas que me daban respuestas con la Biblia, en lugar de las que me daban mis profesores de catequesis (que realmente no tenían respuestas). Encontré gente dispuesta a vivir y morir por sus creencias.

Luego vino el desencanto. El estudio de la Biblia me hizo ver que habían falseado su traducción para hacer que encajara con sus doctrinas, y aún así había cantidad de textos que no encajaban con la teología de la Watchtower. Un simple estudio de las profecías del A.T. sobre la venida de Jesús mostraba que El que había de venir no era sólo un ser divino, sino Jehová mismo.

De los TJ pasé con avidez a otros grupos. No os podéis imaginar la cantidad de puertas a las que llamé, para finalmente quedar cansado, decepcionado con todos, y con un gran vacío.

Me volví al mundo. Pero tampoco era feliz en el mundo.

Había empezado a gustar algo del Reino y de los poderes del siglo venidero, pero no sabía qué. Leí en mi Biblia algo sobre la seguridad y la certeza, pero no lo había experimentado.

Y mi vida siguió. Hice bastantes tonterías, y Dios me guardó de hacer cosas peores. Entonces tuve la oportunidad de hacer unos estudios bíblicos por correspondencia. Aquello fué el comienzo, del comienzo, pero ya era algo. Leía las lecciones, miraba mi Biblia, y respondía los cuestionarios. Una señora de barcelona me escribía animándome y respondía mis preguntas. De esto hace casi veinte años. Aún conservo mis lecciones, las cartas, los folletos, todo.

Este fin de semana pasado conocí a esa mujer. Más de veinte años después, desde que tomara mi primer contacto con el evangelio... hasta ahora. Han pasado montones de cosas, cambié varias veces de ciudad, me discipularon, comencé a tener responsabilidades en la iglesia, me enamoré, me casé, aprendí mi profesión... no quiero ni imaginarme cuanto hubiera cambiado mi vida de no haber sido salvado.

Y todo ha sido por multitud de personas que Dios ha usado. Algunas de ellas, como mi "profesora" de los cursos de estudio bíblico por correspondencia, tal vez piensen que no hicieron tanto, pero para mí aquello marcó una diferencia radical. Ojalá nosotros podamos ser también de aquellos que hace su pequeña parte.

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