Cometas en el cielo

miércoles, enero 07, 2009


Cometas en el cielo es una historia de amistad, pero sobre todo es una historia de redención. De la vergüenza causada por los pecados que hemos mantenido en oculto, y que no somos capaces de ocultar a nuestra propia conciencia.

La primera persona en hablarme de ese libro fué mi madre, que fué además quien nos lo regaló (en realidad se lo regaló a mi esposa, que es lo mismo que regalármelo a mí), mi esposa lo leyó primero y supo que me iba a gustar. Me encantan las historias de redención... aunque en este caso la redención está basada en el intento del protagonista por enmendar los errores pasados.

La historia está magníficamente escrita, hasta el punto en el que no sabes si es autobiográfica o simplemente una historia, la vida en Kabul, el clasismo entre las etnias pastún y hazara, la llegada de los talibanes, la relación del protagonista con su padre, y cómo esta va madurando... este libro te atrapará y no podrás dejar de leerlo.

Y en cuanto al asunto de la redención... siempre me gustan las novelas y películas que enfrentan ese tema, si bien es cierto que pocas dan en la diana. Tal vez la que más acierte es "Sin perdón" el western protagonizado por Clint Eastwood, una historia de un vil asesino que es trasnsformado en un honesto granjero por el amor de su esposa. En esta película es más hermoso lo que no se dice que lo que se dice.

En el fondo todas estas historias seculares de redención no son más que un anhelo de la verdadera redención, la redención con R mayúscula, efectuada por Dios mismo, por medio del sacrificio de un inocente que se entrega por nuestras culpas y crímenes: Jesucristo. Y es el amor de Dios en Cristo Jesús es el que transforma y cautiva, un amor como no hay otro igual. Una redención así no sólo transforma a asesinos en hombres honestos, sino a fariseos en humildes discípulos de Jesús, a hipócritas pagados de sí mismos y satisfechos de su religiosidad en personas cercanas a los más débiles.

No me canso de oír de la historia de redención, y de los testimonios de aquellos que fueron alcanzados por el amor de Jesús, y por la sangre de su Cruz. Ojalá en estos días en los que los ateos hablan más y cada vez más fuertes sea ese profundo anhelo de limpieza de pecado algo que sea revelado a los ojos de aquellos que niegan la existencia de un Dios de amor y reconciliación.

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