
La semana pasada llegó a casi todos los rincones del mundo la noticia de
la muerte de Heath Ledger, un jóven actor conocido por la galardonada "Brokeback Mountain".
La noticia de la muerte de alguien jóven en un momento prometedor de su carrera siempre es una tragedia, aún más si su muerte no está del todo esclarecida, si se trató de un suicidio o de una sobredosis .
El motivo por el que comento esta noticia aquí (donde no suelo meter noticias de "sociedad") es por un
infame anuncio de una iglesia "baptista" "
WestBoro Baptist Church" donde se regodean en las penas que el actor estará sufriendo en el infierno, y citando textos bíblicos. Una copia del "folleto" circula por la red.
Antes que nada convendría que los autores de ese panfleto se dieran cuenta de que el fallecido actor no es homosexual, sino un actor que interpretó a un homosexual, lo cual, como es evidente, no es lo mismo. Lo primero que he intentado hacer es comprobar la veracidad del repugnante "comunicado" de esta supuesta iglesia. Cosa que no he podido hacer, en el folleto aparece una web http://www.godhatesfag.com a la que no he conseguido acceder sino a través de la caché de Google. Según la entrada en
Wikipedia sí que existe esa "iglesia", que es conocida por sus campañas agresivas contra homosexuales, lesbianas y que es seguida muy cerca por la liga antidifamación. Aunque se denominan a sí mismos como iglesia bautista, en realidad se trata de una iglesia independiente que no pertenece a ninguna denominación bautista. Lo que no he encontrado es una verificación de esa penosa "esquela".
El fanatismo y la excentricidad en el punto de mira de los medios. Una de las razones por las que considero que los medios de comunicación no sólo no nos informan sino que nos desinforman y mediatizan es el curioso enfoque que hacen estos del fenómeno religioso. Seguramente pocos se fijaran en las campañas de ayuda que las iglesias cristianas hacen, en su labor de asistencia, etc... lo que sí sacarán serán las excentricidades de un grupo de fanáticos a los que no dudarán en llamar "cristianos", "fundamentalistas", "evangélicos", sin molestarse a comprobar qué piensan de ellos las iglesias históricas, los pastores y líderes, o los teólogos reconocidos en el cristianismo evangélico.
No se puede esperar otra cosa de aquellos cuyo negocio es vender noticias, crear expectación, interés, escándalos.
Lo que las iglesias evangélicas y la Biblia dicen realmente sobre estos excesos. Cuando una iglesia como la de Westboro hace campañas agresivas, insultantes, degradantes, además de un deseo de llamar la atención se están alejando de todo patrón bíblico, del cristianismo genuino. NO estoy diciendo que esté mal creer que la homosexualidad se aleja del plan de Dios para el ser humano, la Biblia con toda claridad lo enseña, no es la voluntad de Dios, sin embargo si analizamos cómo el Señor Jesús (Quien es al fin y al cabo el fundador y cabeza del cristianismo) trató con personas que vivían vidas desordenadas, las trató con exquisito respeto, amor compasivo, y con una clara guía que los conduciría a abandonar una vida que sólo podía dañarles.
La "mujer adúltera" fué rescatada por Jesús de una turba de fanáticos dispuestos a apedrearla, después de tratarla con dignidad le dijo "vete, y no peques más".
El inspector de hacienda fraudulento y ladrón recibe la "autoinvitación" de Jesús a comer en su casa (algo que tiene un significado en la cultura hebrea muy profundo) y ese hombre es transformado, de un avaro y ladrón, en un hombre de Dios generoso con los pobres.
Este tipo de grupos exaltados debieran conocer qué es el amor de Dios y la compasión cristianas. Si lo que pretenden es cambiar a los homosexuales no es la mejor manera sacar una pancarta a la calle con insultos y amenazas que huelen a azufre.
Aquí nadie viene a condenar sino a acercar a Dios a tu mundo, a hacer real a un Dios que nos parece lejano y hacerlo cercano, íntimo, entrañable, y eso, por supuesto, implica no sólo contacto con Dios, sino un contacto transformador, un cambio de rumbo, porque cuando Dios entra en nuestras vidas, comienza a hacer cambios, a veces dolorosos, pero siempre necesarios. Dios ama entrañablemente a los homosexuales, de hecho los ama tanto que desea transformarlos en personas centradas en Dios y que aceptan Su voluntad, dejando la homosexualidad y creando una familia.
Pero no debemos pensar, cristianos, que el único problema de este mundo es la homosexualidad, el problema de este mundo es la incredulidad. He tenido oportunidad de tratar en mi trabajo con homosexuales, y de hecho, cuando he podido hablar de este tema con otras personas lo digo claramente, el problema no es la homosexualidad, o el adulterio (tan grave es una cosa como la otra), o la calumnia, el problema es la incredulidad, es voluntad endurecida que sospecha que Dios quiere hacernos mal, esa resistencia a confiar en la dirección de Dios como lo mejor que nos puede ocurrir en la vida.
En una ocasión estaba predicando en un campamento de jóvenes de 15 a 25 años, al final de mi charla tuvimos un turno de preguntas (que tanto miedo nos dan a los predicadores, al menos a mí). Una chica jóven estaba un poco confundida porque tenía un compañero de trabajo que era homosexual y como cristiana no sabía qué hacer. No sabía cómo equilibrar por un lado el amor de Cristo con el rechazo hacia su pecado.
Más o menos, esta fué mi respuesta:
"
Lo que tienes que hacer es transformarte en su mejor amiga. Toma café con él, escucha sus preocupaciones, él ya sabe lo que piensas porque te has identificado como cristiana y conozco a algunos homosexuales y tienen un sexto sentido para identificar el rechazo o la condena, él ya sabe lo que tú piensas. "
Hazte merecedora de su confianza y una leal amiga. Si un día alguien hace un chiste sobre él a tus espaldas, burlándose de su condición de homosexual o de cualquier otra cosa, sal a defenderle como una leona. "Muéstrale el amor y la simpatía de Cristo. Y entonces, cuando él sepa que lo amas incondicionalmente, tendrás la oportunidad de ponerlo en contacto con Dios y de ayudarle a reconocer a Dios en todos sus caminos."
Tal vez alguien me diga que estoy equivocado, pero el Jesús que conozco y a quien sirvo creo que obraría así.