Por ejemplo, la política, no suelo tratar de política aquí porque por desgracia muchos cristianos se involucraron en política (de mala manera), pero por desgracia muchos cristianos hemos ido al otro extremo, dejando de lado la política. Aunque Dios nos llama a vivir para Su Reino, también nos llama a ser sal y luz en este mundo. Nuestra morada eterna no es este mundo, sino el Reino de Cristo, eso lo sabemos, sin embargo eso no quita que tomemos parte por mejorar este mundo.
No voy a entrar en detalle a los temas que me preocupan, espero, Dios mediante, poder desarollarlos más adelante, tan sólo son unos apuntos que escribo con cierta indignación y sobre los que he pensado (y hablado con algunas personas).
Mi país es España, y mi continente Europa. Las cosas que están pasando son realmente alarmantes, y sin querer caer en el pánico y amarillismo, veo claros signos de corrupción, decadencia y estupidez que se extienden como una mancha de aceite en el agua.
Por un lado el gobierno de España. Antes de decir nada, no tengo demasiada esperanza en los políticos, pero eso no quiere decir que sea crítico con todos ellos. Por supuesto que tengo ideas políticas, y hago lo posible porque estén guiadas por principio bíblicos y espirituales, por valores cristianos.
El Gobierno de España, presidido por nuestro presidente, José L. Rodríguez Zapatero, lleva tiempo causando la crispación y el enfrentamiento entre españoles, por muchas razones. Por un lado está su "revisionismo histórico", que hace renacer un viejo conflicto que a muchos españoles nos cae un poco lejos: la guerra civil. En lugar de tomar ejemplo de los políticos que llevaron a cabo un transición ejemplar, se dedica a hurgar en viejas heridas. Una cosa es indemnizar a personas que fueron maltratadas por la infame dictadura nacional-religiosa de Franco, y otra es provocar a sectores de la población con cosas que es mejor dejarlas quietas, y que sean nuestros hijos o nuestros nietos que se dediquen a hablar de ellas, desde una calma que algunos no parecen tener.
Por otro lado está su manía de legislar para las minorías. Eso no es más que demagogia y populismo. ¿Por qué su obsesión por legalizar los matrimonios homosexuales?, ¿por qué su obsesión por proteger al Islam por encima del cristianismo? (aunque debería decir especialmente por encima del cristianismo).
Por su actitud agresiva al cristianismo. Una cosa es abogar por un estado laico (estoy a favor) y plural, así como respetuoso de la libertad religiosa, y otra por un estado laicista. Zapatero, al igual que otros de su partido quiere relegar cualquier manifestación religiosa a la vida privada. Igual que Mao-tse-tung con su revolución comunista. Su asignatura "educación para la ciudadanía" es algo más que educación cívica (cosa que estaría muy bien), es una serie de valores morales y éticos, a menudo anticristianos. En esa asignatura se enseña que modelos "familiares" válidos son los de parejas homosexuales (del mismo sexo). Con ello está provocando y ofendiendo a los cristianos de distintos signos.
Por su infame actitud hacia el terrorismo. Digámoslo abiertamente, a Zapatero no le importa hacer justicia, le importa salir en los periódicos como el presidente que terminó con el terrorismo (cosa que es una quimera). Si un asesino de 25 persona como De Juana Chaos queda libre (ya que el pobre se ha sometido a un huelga de hambre que pone en peligro su vida) es que no le importa la justicia ni las víctimas, ¿cómo se le ocurre llamarle hombre de paz a un asesino?.
Por desgracia, en este país, como dijo un comisario de policía, matar sale barato. Aquellos del mundo anglosajón que me lean se quedarán sorprendidos: aquí la condena por matar a alguien es de 30 años, pero rara vez se cumplen, ya que los jueces y las leyes son tremendamente benévolos con los asesinos y delincuentes.
El problema de nuestro sistema penal es que considera al delincuente como un enfermo que hay que reinsertar, no como un culpable que tiene que pagar por sus actos contra sus semejantes. Para los políticos la palabra clave es "reinserción". Me parece muy bien que los criminales puedan ser reinsertados, PERO DESPUÉS DE PAGAR SU PENA.
Y la culpa de todo la tiene una antropología humanista que enseña que el ser humano es básicamente bueno, y que si comete un crimen es una anomalía, no es responsable, y necesita ser tratado.
Mientras tanto, la sangre de las víctimas clama a Dios por justicia.
Un ejemplo de esto es la "Ley del menor", haciendo que los menores de edad sean prácticamente impunes. Unas niñas en el sur de España mataron a una amiga "para ver que se sentía" y la apuñalaron. Unos cuantos años y al poco estarán en la calle. Un chico mató con una Katana (una espada japonesa) a sus padres y a su hermana, unos cuantos años en un centro de menores y estará en la calle.
Hay más cosas de las que quiero escribir, pero será D.m. más adelante.
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