El cristiano y la política

martes, abril 10, 2007

Conforme cambian las cosas me descrubro a mí mismo pensando cada vez más en el panorama político. Como ya he contando antes, cada vez me preocupan más las cosas que están ocurriendo en España y por extensión en toda Europa. Y no sólo me refiero a las implicaciones espirituales de una política claramente anticristiana, sino a las implicaciones en lo que respecta a la familia, la libertad religiosa, las implicaciones económicas. Son muchas cosas.

OS Guiness en su libro "La hora de la verdad" (si eres un cristiano que piensa deberías leerlo) nos dice que a la gente de hoy en día le interesa bien poco la verdad. Por ejemplo, hay políticos que prometen bajar los impuestos y subir el gasto social, lo cual es una solemne estupidez (a no ser que piensen en arruinar el país) y lo curioso es que las personas los creen. Otros políticos (seguramente los mismos políticos) no tienen claras la política migratoria, se escudan detrás de consignas benévolas pero poco prácticas, "papeles para todos" puede sonar bien, pero no favorece los movimientos migratorios ordenados y beneficiosos para la economía y nuestro sistema de salud. Otros políticos (¿no serán los mismos?) han dicho SANDECES tales como "lucharemos contra el terrorismo con los valores democráticos de la tolerancia y el respeto", y digo yo, ¿cómo se derrota a los terroristas sino con acciones policiales y judiciales dentro de la legalidad?, ¿acaso piensan derrotarlos con discursos melosos?.

Sigo impresionado con las cosas que están pasando en mi país (España), y aunque espero una patria celestial y vivo los días que paso en esta tierra con la mirada puesta en mi verdadero país, no quiero evitar la responsabilidad de hacer este mundo un sitio mejor. Mi generación no ama la verdad, es por eso que Dios les envía un poder engañoso para que crean la mentira, y Dios les manda políticos mentirosos, amadores del engaño y engañados ellos mismos. La culpa no la tienen los políticos, la tenemos nosotros, que aclamamos a Barrabás y negamos a Cristo.

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